Herederas de la magia: La obsesión de la bruja Capítulo 7 #2
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Capítulo 7 #2

—Pues déjame verlo bien.— Sacó unos prismáticos del bolso y los dirigió hacia el ser.

— Creo que es un elfo de raza pequeña. Hay varias razas según tengo entendido, algunos más altos que nosotros, pero este en concreto parece uno de los pequeños.

Por lo que he leído no son agresivos, se les puede tener cerca e incluso interactuar con ellos.

Pero tened cuidado, además si os acercáis de repente puede que se asuste.

Me puse a caminar con mucho cuidado haciendo un círculo por el claro para intentar llegar a él por la línea de árboles.

Sentía cómo contenía la respiración por la emoción de ver algo así.

Un elfo, era increíble. Toda mi vida pensado que no existían y ahora estoy observando como uno de ellos está a pocos metros de mí.

Cuando estaba a punto de llegar al árbol donde estaba pisé una rama y se partió, haciendo que el elfo levantara la vista y se percatara de mi presencia.

Ante todo pronóstico no huyó, se limitó a mirarme con curiosidad ladeando la cabeza.

Alcé mis manos mientras daba otro paso para que viera que no iba a hacerle daño.

No sé si los elfos entienden ese lenguaje corporal, sinceramente lo dudo, pero me salió por inercia.

Vi que él me permitió acercarme más y eso hice.

Cuando ya estaba a una distancia prudencial, también tenía que escudarme por si decidía que no era bienvenida, le hablé.

En mi idioma claro, porque no sabía el suyo.

—Hola, soy Hiedra, hemos venido a pasear al bosque y te hemos visto. No temas, no queremos hacerte daño. Solo tenemos curiosidad. Estamos aprendiendo a ser brujas y a descubrir el mundo con otra visión.— ¿Por qué le cuento todo esto a un elfo que ni siquiera sé si me entiende? Ni idea.

La criatura se me quedó observando un momento como decidiendo si valía la pena contestarme o no. Miró algo a lo lejos y cuando consideró que era digna de escuchar su voz centró su atención en mí.

—Hola, soy Blady. ¿No has visto nunca a uno de mi especie? Si es así te advierto que somos muy escurridizos. Hoy he bajado un poco la guardia y por eso me habéis logrado ver.— Me dijo con una voz cantarina y suave.— ¿Entiendes lo que te digo?

—Sí, que hemos tenido suerte. De verdad que estoy emocionada. Eres la primera criatura diferente que veo.

—No, me refería a las palabras que uso, a mi idioma élfico. Es curioso, la gente normal no me puede ver, pero ya me has dicho que eres bruja, aun así, si me acercara a tus amigas ninguna podría comprender lo que hablo.

—¿En serio? Me han dicho que soy una bruja verde, puede ser eso. Tengo más conexión contigo que ellas.

—No creo, tiene que ser algo más. Bueno da igual.

Encantado de conocerte Hiedra, pareces una buena chica.

Si algún día necesitas algo en lo que pueda ayudarte no dudes en venir a verme.

Puedes encontrarme en estas zonas, solo con decir mi nombre en voz alta dos veces apareceré.

— Vi cómo se daba la vuelta con intención de irse.

—¡Espera! No te vayas todavía. Cuéntame cómo es tu mundo. No conozco nada y me pica la curiosidad.

—Tengo que irme, ya me han visto demasiadas personas hoy.

— Echó la vista hacia donde estaban mis amigas.

— Pero te diré que es maravilloso. El bosque como nunca le has visto, con los árboles como casas y los animales pequeños siendo nuestros ayudantes.

No existe la maldad entre nosotros, solo la que nos llega de fuera de nuestro pueblo, y la intentamos evitar a toda costa.

—Ahora que dices lo de maldad, ¿no habrás tenido algún cruce con una chica de mi edad con unas intenciones no demasiado buenas?

—No, no he visto a nadie más que a vosotras los últimos días.

— Se quedó pensando un momento con cara de concentración.

— A comienzo de verano sí que sentimos acercarse una energía rara por así decir, estaba sin pulir y se notaba.

Solo estuvo por aquí un rato y luego se marchó.

No salí a ver de quién se trataba y de todas formas no ha vuelto a aparecer.

—¿Sientes la energía? ¡Qué curioso!— Esto de hablar con un elfo era super extraño.

— Esa tenía que ser Valeria. Se trata de una antigua compañera de clase que nos está persiguiendo.

Atacó a una de mis amigas y la dejó tirada en la entrada de este bosque, menos mal que la encontramos.

Ahora creemos que está desarrollando sus poderes con magia oscura.

—No me gusta. Las brujas oscuras no son nada bueno. Acaban destrozando vuestros pueblos, poniendo en contra a familias, amigos, y al final consiguen matar a los que se interponen en sus planes. O al menos lo intentan. No es bueno que una de ellas ande por aquí.

—La mujer que nos está enseñando a nosotras dice que es poderosa, por las cosas que ha hecho ya, y que debemos tener cuidado. Además es nueva, no debe de llevar mucho tiempo con sus poderes y está sola, sin nadie que la guíe. Su carácter tampoco ayuda mucho la verdad.

—Debo avisar a mi gente, tenemos que estar preparados. Hace mucho que no pasaba algo así, llevábamos bastante tiempo viviendo en paz.

—Has dicho que sentiste cuando ella entró en el bosque, por lo de la mala energía. ¿Eso significa que también nos sentiste a nosotras?

—No, sentimos la mala energía para poder defendernos o huir llegado el momento.

— Se sentó con sus piernas colgando de la rama.

— Cuando la energía es buena no la sentimos tan fuerte porque no nos hace falta.

Sí podemos buscarla, por ejemplo, si tú estuvieras en el bosque y yo necesitara algo de ti podría buscar una energía buena para que me ayudara, si ya conozco tu energía puedo centrarme en ti y te encontraría más fácilmente que si tengo que ir sendero por sendero en tu busca.

—Vale, lo pillo. ¿Y a vosotros os puede dañar?