Herederas de la magia: La obsesión de la bruja Capítulo 5 #3
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Capítulo 5 #3

—Vale.— Respiró hondo y cerró los ojos. Hice lo mismo para ver si así me concentraba más en entenderla.

Comenzó a recitar y tampoco conseguí hacerlo, pero sí que la sentía de otra manera.

Como más cerca de mí. Después de un par de minutos sin que viéramos nada, Almu abrió los ojos contenta.

— ¡He tenido una visión! Esta vez no ha sido mala, y no he tenido que esperar a que llegue cuando ella quiera, he utilizado un hechizo de rastreo para saber dónde está mi padre.

— Abrió la mano y enseñó un llavero.— He utilizado esto que es suyo para entablar conexión y ha funcionado.

—¡Perfecto cielo! Bueno, ellas eran las sencillas.— Nos miró a Elena y a mí.— Ahora vosotras. Hiedra tu primero. Intenta concentrarte en el hechizo, en las palabras que estás diciendo y en su poder. Adelante.

—No sé qué saldrá, pero vamos allá.— Respiré hondo y comencé a leer uno de los hechizos. Según iba recitando la planta que tenía Luján en el salón comenzó a crecer y a florecer. Sonreí a las demás.

—Efectivamente, una bruja verde. Me has dejado la planta preciosa por cierto, muchas gracias. Ahora tú, Elena. A ver que puedes hacer. Te digo lo mismo que a Hiedra, concentración.

Elena se dirigió al centro y comenzó. Según iba hablando las velas que tenía Luján en esa habitación se fueron encendiendo poco a poco. Fue impresionante, además no tenía precisamente dos, sino más bien dos docenas. Miró a su alrededor encantada.

—Increíble. Chicas, sois un tándem muy fuerte.

Tenéis que practicar, pero unidas sois muy poderosas.

Intentad hacer esos hechizos que tenéis y aprendedlos.

Después de eso ya podréis crear los vuestros propios, pero para ello necesitáis tiempo.

De momento habéis avanzado mucho y tenéis suerte de haberos conocido, pasar por esto sola no es muy agradable.

Quizá por eso la chica que os está haciendo daño se comporte así.

—Por cierto, nos has dicho que aún no podemos leer los demás libros, pero tú sí que podrás hacerlo.— Saqué de la mochila las copias de los libros que nos faltaban y se las entregué.— ¿Nos puedes decir qué ves aquí? Quizá alguno de estos sea en el que ella se está basando.

—Dame, los echaré un vistazo. Practicad un poco mientras.

— Cogió los papeles y se sentó en el sofá.

Después de un rato investigándoles se levantó y se acercó a nosotras.

— Chicas, dejadme deciros que esto no es bueno.

Sí que hay uno parecido a los que tenéis vosotras, pero entre ellos está el grimorio de una bruja que no era muy buena.

Por lo que pone aquí fue una bruja oscura, los hechizos que aparecen son sobre todo para su propio beneficio, aun pasando por el bienestar de otras personas.

Y eso no es bueno, te puede arrastrar el alma.

Si esa chica está utilizando este grimorio tiene un problema bastante grave.

—Pero, puede ser que no sea así, quizá pueda leer uno de los otros y solo sea por ella misma que los utiliza en nuestra contra.— Elena siempre intentaba ver el lado positivo a todo.

—Ojalá, porque si no vais a tener que encontrarla cuanto antes.

Pero como tenga ya el alma corrompida será complicado salvarla.

Y sobre todo, tenéis que haceros más fuertes para ayudarla.

Ese tipo de magia requiere mucho poder, y eso significa que si ella está empezando y ya es capaz de hacer hechizos, está por delante de vosotras, tened mucho cuidado.

—Lo que más nos asustó fue el control que tenía de la tormenta, al menos a mí.— Manuela se sinceró con su prima.— No sé cómo fue capaz de mantener ese hechizo tanto tiempo si a mí ya me ha costado lograr estos avances.

—Por lo que os digo, lleva tiempo y es poderosa.

Y si me decís que controla el tiempo, hacedme caso.

Preparaos bien antes de enfrentaros a ella.

De momento venid aquí cuando queráis, pero también intentad entre vosotras seguir lanzando los hechizos, tenéis que conseguir entenderla.

Eso es importante. Y ahora a descansar un poco que lo tenéis bien merecido.

Luján se fue a la cocina y apareció con más café y unos platos con bizcochos. Nos sentamos a disfrutar del tentempié y así poder asimilar lo que habían cambiado nuestras vidas.

De repente me acordé de algo, saqué una bolsita de mi mochila y repartí los anillos de protección.

—Tomad, llegaron justo antes de irme y los guardé corriendo.

Luján me cogió uno para mirarle y sonrió.

—Bien pensado. Toda protección que podáis llevar será bienvenida. Ahora lo que tenéis que hacer es activarlos.

Nos observamos unas a otras.

—Y eso, ¿cómo lo hacemos?— le preguntó Almu.

—Hay varias opciones, pero la más sencilla y eficaz es con la luna llena.

También podéis hacerlo pasando el anillo por el humo de incienso de sándalo.

Pero yo aprovecharía que esta noche la luna está en la fase propicia.

Ponedlo en un plato con sal gorda y así, además de cargarlo y activarlo, eliminareis cualquier energía negativa que contenga.

Repetid esto cada mes y así mantendréis la protección.

—De acuerdo. Pensé que sería algo más complicado.— Volví a coger el anillo y lo guardé sonriendo.

Durante varios días seguimos pasando las mañanas en casa de Luján, avanzamos bastante y comenzamos a entender un poco del resto de los libros. Por el momento no habíamos vuelto a tener ningún encontronazo con Valeria, con lo que nos habíamos relajado más de la cuenta.