Herederas de la magia: La obsesión de la bruja Capítulo 4
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Capítulo 4

Investigación y aceptación.

Al día siguiente me fui a la biblioteca dudando de que allí pudiera encontrar algo.

Es cierto que estaba situada en un edificio enorme y ocupaba gran parte de él, pero libros así deberían estar expuestos en otros lugares, no en las estanterías de una biblioteca donde cualquier persona puede acceder a ellos.

Nunca sabes que uso le darán, y habitualmente no suele ser bueno, ya que el ser humano no es que sea reconocido por su amor incondicional al prójimo y sus deseos de hacer el bien.

Que les hay, pero lamentablemente, son los menos.

Efectivamente, cuando me puse a buscar en las estanterías únicamente encontré libros de brujería para adolescentes, con hechizos de amor y pociones que dudo que funcionaran, libros con historia de la brujería en diferentes culturas, o de fantasía en los que aparecen brujas.

Ante estas opciones me decanté por buscar en los que contenían historia, pues algo de idea encontraría y posiblemente nos dieran algún cabo de dónde tirar, algo que pareciera más real al conocer ahora ciertas cosas.

Me acerqué al mostrador con los cuatro libros que me parecieron más interesantes y se les di a la bibliotecaria para que les marcara y poder llevármelos.

La mujer al ver que eran todos del mismo tema, me preguntó si estaba haciendo algún trabajo preparatorio o algo así.

Que había otra chica buscando libros de la misma gama y estaba bastante interesada en los que tenían expuestos en el piso superior.

Me quedé un poco sorprendida pero capté la idea.

—Sí, es que teníamos que elegir entre varias propuestas para llevar algo ya preparado.

Todo lo que sea caer bien desde el principio y que vean que eres aplicada ayuda.

Esos libros a los que te refieres, ¿dónde están?

Solo he visto la sección de abajo, la que tenéis en ese pasillo de allí.

— Le dije señalando hacia el lugar de donde yo venía.

—Pues verás, en la parte superior tenemos expuestos libros bastante antiguos y delicados.

Les hay de muchos temas y están guardados en vitrinas por la fragilidad de sus páginas.

No se pueden sacar, pero alguno de ellos se leen bastante bien a través del cristal.

La página que tenemos abierta, claro. Y también hay algunos pergaminos, esos al ser sueltos puedes ver algo más.

Mira, si vas por este pasillo, al final encontrarás una puerta de madera, al abrirla hay una escalera y subiéndola te llevará a la sala que te digo.

Hay varias, pero los libros que buscas están en esa primera.

—¡Muchísimas gracias! ¿Te puedo dejar aquí estos libros en lo que subo a echar una vistazo y ahora cuando baje los cojo?

—Desde luego, sin problema.— Me sonrió mientras dejaba los libros debajo del mostrador.

Me dirigí hacia donde ella me había indicado.

La sala tenía varias vitrinas iluminadas con una luz tenue, pero lo suficiente para poder leer las páginas y lo que me interesaba.

Entender la letra ya era otro tema. Di un par de vueltas para ver lo que había y me puse a fotografiar, sin flash lógicamente.

Cuando tuve todo el material bien copiado en el teléfono bajé, recogí los libros que me llevaba y me dirigí a la fotocopiadora para imprimir las fotos.

Era mejor tenerlas en papel para estudiarlas, o al menos yo me manejaba mejor así.

Llegué a casa de Elena cargada con los libros y la carpeta. Se reía según me dejaba pasar.

—Sí que te lo has tomado a pecho, sí. Vienes bien cargada de información.

—Espero que algo de todo esto nos sirva.

Lo que también he descubierto es que no somos las únicas que han estado buscando estos libros.

La bibliotecaria me ha dicho que otra chica también estaba muy interesada en ellos.

Te puedes imaginar quién es.— Dejé los libros en la mesa del salón y extendí las fotos que había sacado de las vitrinas.

- Estos son más antiguos, seguro que de aquí ha sacado algo.

—Almu y Manuela me han dicho que tardarían un poco. Estaban siguiendo una pista.

—No pasa nada, podemos ir leyendo estos libros mientras.— Me senté y la acerqué uno. Yo me puse con otro. Saqué marcadores, un boli y unos folios de la mochila y nos pusimos a la tarea.

Después de casi una hora leyendo la historia de las brujas en América, dejé el libro en la mesa, tiré el boli encima y me levanté.

—Necesito un café, como no me tome algo me voy a quedar dormida. Ese libro es algo denso, no sé el que te he dado a ti.— Me dirigí a la cocina mientras la preguntaba.— ¿Quieres uno?

—Vale, no me vendrá mal. ¿Has encontrado algo?— Echó un vistazo a los folios en los que yo iba anotando algunos detalles.

—Pues la verdad es que no mucho.— Cogí las notas y le resumí.

— A ver, es historia, cuenta cómo la primera ejecución por brujería fue en Connecticut, Nueva Inglaterra.

Eso dio lugar a los juicios a gran escala por brujería en las colonias americanas.

También habla de Salem, para mí eran los más famosos la verdad, creo que nunca escuché de otro lugar, pero claro, no me había parado a investigar así.

Los de Salem tuvieron como resultado la muerte de veinte personas inocentes acusadas de brujería, aparte de encarcelamientos, torturas, ejecuciones en la horca y linchamientos.

Más de doscientas personas sufrieron estas acusaciones.

Corrían los años mil seiscientos noventa y dos y mil seiscientos noventa y tres.

Creo que la gente debía de estar loca para hacer tanto daño.

—No sé qué decirte, si estaban locos o simplemente alguien con cierto interés en que determinada persona muriera trazó un plan y convenció a la gente para que lo apoyara.

Pero seguramente se les fue de las manos.

Era como una secta, los seguidores del líder eran fervientes admiradores de sus creencias, no sé cómo lo consiguieron pero tenían un don de palabra que les hacía creer en ello.

—Es verdad. En fin, este libro es de historia americana. Tú, ¿qué tal vas?

—De momento, poca cosa también. Estoy con Europa, donde la creencia en la brujería se remonta a la antigüedad clásica.

En la Europa medieval y moderna las acusaciones de brujería recaían sobre todo en mujeres, era muy raro que un hombre fuera acusado.

Se creía que usaban magia negra contra los aldeanos y después de sacrificarlas se les enterraba boca abajo para que su alma permaneciera en el cuerpo y no pudiera salir.

Todavía no tengo mucho más, te lo explica todo dando muchas vueltas. En resumen, es esto más o menos.

—Pues sigamos.— Di un sorbo a mi taza de café y volví a coger el libro.— Creo que ahora me introduce en Nueva Orleans. Vamos a ver el vudú.

—No sé yo si eso nos servirá, además, me da muy mal rollo ese tema.— Se estremeció solo al pensarlo.— Una cosa son las brujas, esas que representan con cara de vieja, verrugas y trapos por vestidos, y otra muy diferente los practicantes de vudú. Eso me aterra, en ellos sí que he creído siempre.

—Bueno mujer, las que no te dan mal rollo comen niños para mantenerse jóvenes, no sé yo si eso es muy bueno tampoco.— Me reí y la abracé.— Pero no te preocupes, que no creo que sea vudú. Solo lo leo, te informo y ya está.

—A ver si llegan ya estas chicas y nos ayudan porque nos quedan otros dos libros y no son finos. ¿Has sacado los más gordos de la biblioteca?— Me preguntó cogiendo uno de ellos y enseñándome el canto.

—¡Qué va! Eran los que parecían más fiables. Pero piensa que nos queda eso.— Señalé las fotocopias.— Esas son las que realmente nos van a dar la solución, aquí estamos solo reconociendo el terreno y descartando.

—Manos a la obra pues.— Respiró hondo y seguimos nuestra tarea.

Después de otra media hora Elena dejó el libro sobre la mesa y cogió otro.

—Ese se acabó. Lo más que he sacado de ahí es lo que te comenté antes, que una hechicera domina la magia negra y el lanzamiento de hechizos, puede llegar a controlar la magia de los demás.

Y que una bruja verde es una mujer sabia que abraza el poder de la naturaleza, busca su camino y respuestas en el mundo natural y nunca daña a ningún ser vivo por pequeño que sea.

Tiene facilidad para usar hierbas y flores para ayudar a la gente.

— Me miró abriendo los ojos.— Quizá tu seas una bruja verde.

—No creo, algo hubiera sentido ¿no?— Aunque la dije eso me quedé pensando, puede que no hubiera notado aún una conexión fuerte pero que estuviera latente.

— Pues yo aparte de hablar de Marie Laveau, que fue la bruja más famosa, la reina del vudú de Nueva Orleans, creo que no he sacado nada más que nos sirva.

—Este otro libro trae, aparte de historia, lo que parece formas de protección.— Dijo Elena mientras ojeaba un poco por encima el otro volumen.

—Mira, eso creo que nos vendrá mejor. Teníamos que haber empezado por ese.

—Por lo que parece hay una protección universal, el nudo de bruja, es un símbolo que representa las cuatro estaciones y los cuatro elementos, la tierra, el agua, el aire y el fuego.

Los hay en joyería, así que propongo buscarnos unos anillos, aquí dice que el anillo es más poderoso porque combina el circulo que como infinito simboliza la vida y el universo.

Tenemos que llevarlo en la mano izquierda.

—Tú sigue buscando formas de protegernos, yo voy a meterme en internet para ver si encuentro anillos así en algún sitio.

— Cogí el teléfono y el buscador no tardó mucho en mostrarme varios resultados.

Había colgantes sobre todo pero también algunos anillos.

No lo pensé mucho, y en el sitio que me pareció más fiable pedí cuatro anillos que me llegarían al día siguiente a casa. — Listo. Ya están pedidos.

—¿En serio? Vaya rapidez, maja. Bueno, espero que nos valgan, que luego las tallas no sé yo.