Capítulo 4 #2
—Seguro que sí, si no es en un dedo es en otro.
Lo importante es tenerlos. A tu hermano no le he pedido, no creo que le apetezca lucir un anillo de chica.
— Me reí para mí misma imaginando la cara que se le quedaría si le dábamos un anillo de protección, aunque, con lo bien que se había tomado todo esto, igual no era tan descabellado.
—No hace falta, Valeria va sobre todo a por nosotras, él no necesita protección.— Llamaron a la puerta y se levantó.— Seguro que son Almu y Manuela.
Se dirigió a la puerta, la sentí hablar con alguien y aparecieron las tres en el salón.
Traían comida que al menos yo agradecí muchísimo.
Mientras atacábamos las hamburguesas, las pusimos al día de lo que habíamos estado haciendo toda la mañana.
Ellas también nos contaron que hablaron con su padre, pero no les supo decir mucho de lo que su madre hacía, aunque sí sabía que tenía ciertos dones.
No había mantenido contacto con la familia de su mujer, pero si guardaba algún teléfono de donde podían tirar del hilo para intentar averiguar algo.
Se mostró bastante receptivo con sus hijas al saber que heredaron la magia de su madre.
—Esta mañana llamamos a unos de los números que nos dio mi padre, y nos contestó una prima de mi madre que ahora vive no muy lejos de aquí y nos invitó a que fuéramos a verla. De allí venimos, por eso hemos tardado más de lo que habíamos pensado.
—¿Os ha dicho algo interesante?— Miré a Almudena deseando que contestara.
—Lo cierto es que no nos ha contado mucho, pero quizá lo suficiente.
Nuestra madre tenía poderes, bueno a ver, no era como esas brujas de la tele que hacen de todo, pero sí la pasaba un poco como a nosotras, pequeños detalles de visiones y hechizos.
Y viene de familia, la abuela también lo tenía.
La rama de la familia materna parece ser, y solo recae en las mujeres.
Eso no entiendo muy bien por qué es así pero es cierto, si el descendiente es hombre, la magia no se manifiesta.
— Almu le hizo a su hermana una señal para que continuara ella.
—Bien, esta prima sí tenía desarrolladas algunas habilidades que nos ha mostrado y nos ha dicho que podía enseñarnos a controlar las nuestras.
Que estamos en los años de despertar y seguramente algo más podamos hacer.
Así que hemos quedado con ella mañana para comenzar a practicar.
Veremos en que queda todo esto. También la hemos contado lo que ha ocurrido y ella piensa que seguramente Valeria también esté despertando, pero no tenga ningún guía que la muestre el camino correcto.
Siendo así, puede desarrollar sus habilidades para el mal, y más aun teniendo la personalidad que tiene.
—Nos ha aconsejado que tengamos cuidado con ella, que no nos acerquemos de momento hasta que sepamos algo más.— Almudena volvió a retomar la palabra.— Pero creo que con la obsesión que tiene con vosotras dos sobre todo, va a ser algo complicado que nos deje en paz.
—Me resulta increíble estar hablando de magia como si fuera algo normal. Eso de tener amigas brujas es un puntazo.— Elena soltó una carcajada que nos contagió a las demás, necesitábamos reírnos.
Cuando acabamos de comer recogimos los restos y continuamos revisando los papeles y libros que yo había traído. Ya nos tocaba ponernos con los más antiguos y eso hicimos. Repartí fotocopias y folios en blanco por si necesitaban.
—De verdad, no sé quién ha escrito esto, pero no necesitaba encriptarlo, vaya letra, me estoy dejando los ojos y la cordura.— Almu se restregó los ojos y volvió a mirar el papel que tenía delante.
—Te aseguro que no se entienden muy mal, allí había algunos que eran ininteligibles. Estos son una maravilla.—Le dije levantando el folio que yo tenía en la mano.
—Chicas, me he pasado la mañana leyendo libros de historia de las brujas, no os quejéis que os hemos quitado horas de trabajo. Esto es totalmente distinto, tiene hechizos que no sé si funcionaran o no, pero la bruja que lo escribió sí lo creía.
—¿Cómo que hechizos? Déjame ver.— Le cogí el taco de folios que le había dado.
— Os he dado a cada una los pertenecientes a uno de los libros que estaban expuestos.
Quedan dos más, pero hice las fotos tan corriendo que no me paré a leer de que iban exactamente.
Solo dejé dos sin fotografiar y fue porque era imposible que pudiéramos leer eso.
Aunque os invito a que vayáis un día a verlos y os voy a explicar por qué.
— Alcé los folios que le había cogido a Elena y se los pasé a Manuela. - Dime que ves aquí.
—¿Qué voy a ver? Pues un relato de la bruja que lo escribió.
—Pero, ¿lees un relato o los hechizos que dice Elena que ve?— Manuela se me quedó mirando extrañada y me cogió los folios. Pasó folio tras folio mientras leía por encima. Volvió a mirarme y a extenderme las hojas.— Increíble, ya sé dónde quieres ir a parar.
—Chicas, decidnos qué pasa que me estáis dando un poco de miedo.— Elena, que se asustaba con facilidad, nos miraba a una y a otra como si estuviera en un partido de tenis.
—Antes, cuando te he dado este «libro» yo solo veía un relato tal y como ha dicho Manuela.
Una historia como lo que hemos estado viendo esta mañana pero contada en primera persona.
En ningún momento he visto nada parecido a un hechizo, y creo que no soy la única.
— Miré a Manu y ella asintió.- Sin embargo tú Elena, ves algo diferente.
Creo que algo de magia tienes, pero no sé muy bien que significa esto.
—Pasad los folios que tenéis cada una para comprobar que todas vemos lo mismo.— Almu hizo caso a su hermana, se levantó y me puso delante los que ella tenía.— Lee esto.
—Solo veo otro relato como el anterior. Y, por cierto, no estaría mal contarnos lo que leemos pues seguro que también es importante.
—Cierto, Manu, ¿tú que ves aquí?— Le dijo a su hermana.
—Lo mismo que Hiedra.
—Vale.— Almu giró la cabeza.— ¿Elena?
—Igual, un relato.
—Muy bien, pues yo también. Así que esto, o nosotras no estamos capacitadas para revelar su contenido real, o ciertamente es el relato de un bruja sin más.
—Bueno, yo no diría sin más. Esas mujeres lo tuvieron que pasar realmente mal para sobrevivir. Aunque también tiene que ser mágico vivir así.— Elena estaba soñadora.
—Me toca.— Pasé mis folios una a una. Elena y Almu no vieron nada extraño, pero la reacción de Manuela fue diferente así que deduje que ella sí.— Creo que a ti te resultan distintos.