Helena: Un territorio de secretos y promesas (Entre dos mundos 1) Capítulo 5 #2
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Capítulo 5 #2

―El problema es la germinación de las semillas que hasta hace poco era un misterio. Los padres jesuitas lo habían logrado y también el doctor Aimé Bondpland, pero esa información se perdió, en parte porque el botánico francés no acostumbraba a tomar notas y en parte por su secuestro.

―¿Secuestro? ―preguntó Helena asustada, ¿en qué lugar salvaje vivía este hombre?

―No tiene que preocuparse, eso ocurrió hace más de ochenta años.

Resulta que el dictador del Paraguay, Rodríguez de Francia, no vio con buenos ojos la investigación de Bondpland y se lo llevó a su país; después lo liberó, pero el científico prefirió quedarse en Corrientes y no volver a Misiones, cosa que, por otra parte, su secuestrador había prohibido.

―Qué vida tan llena de aventuras habrá vivido ese hombre ―suspiró. Helena se prometió buscar una biografía del francés y quizás algún otro libro sobre el territorio en el que pensaba vivir.

―Bueno, cada hombre de ciencia debió correr una buena aventura ¿no cree?

De todas formas, es Thays quién hace unos años ha encontrado la fórmula para reproducir las plantas.

Pronto ese sistema va a cambiar la forma en que se explotan actualmente los cultivos, lo que es bueno dado que los yerbales salvajes se agotan rápidamente.

―Y eso cambiaría el negocio ―afirmó ella.

Era inteligente, pensó Viktor. Cada pregunta que le hacía le indicaba que estaba escuchado con atención y que además sus conclusiones se basaban en la reflexión .

―Podría ―respondió él―. No sabemos que alcance pueda tener.

Y hay que tener en cuenta que un yerbal está formado por árboles, pero en Misiones el crecimiento de la vegetación es acelerado, en menos de una década la inversión daría frutos generosos.

Y sobre todo evitaría el agotamiento de las plantaciones salvajes.

El inspector de yerbales enfrenta un gran trabajo al evitar que los ladrones talen los árboles enteros para robar la yerba de las tierras fiscales.

Creo que, al poder reproducir la planta, la importancia de vigilar esos ejemplares será menor.

Después de descansar, se dirigieron a los invernaderos. Para Helena fueron una sorpresa; el calor se mantenía bajo las estructuras de hierro y cristal y las plantas que encontraron allí dentro no las había visto jamás.

―Bueno. Así se siente un poco estar en Misiones. Calor y Humedad. Y muchas de las plantas que ve aquí las puede encontrar también allá. Esas son orquídeas ―dijo señalando unas plantas colgantes con las flores más extrañas―, y en aquellas macetas puede encontrar helechos.

―Son bellísimas ―respondió Helena―, nunca había visto flores así.

―El jardín tiene especímenes de todas las zonas de la República ―explicó Viktor.

―¿Nunca hace frío en Misiones? ―preguntó. El aire del invernadero se sentía bochornoso y espeso, bajo la ropa podía sentir que el sudor la empapaba.

―Muy pocas veces, aunque en las noches refresca mucho sin importar que estación del año sea ―informó él―. El invierno es más bien corto, aunque tenemos algunos días que nos hacen no querer salir de la casa. Y, por supuesto, las heladas son malas para todos los cultivos .

―Debe ser fascinante ―señaló ella―. Pensar en que el invierno solo dure unas pocas semanas al año hace que vivir allí suene mucho más atractivo. Odio el frío, es cuando más me cui… es cuando menos cosas se pueden hacer ―corrigió.

Viktor la miró, ¿Qué era eso que no decía? Todavía sentía campanas de alarma por todo este asunto del cambio de novia, pero encantado como estaba con la muchacha no le quería prestar atención. A la larga, esperaba no equivocarse.

Un par de horas más tarde el carruaje los dejaba de nuevo en la casa Von Zeschau, Viktor y Emilio saltaron del vehículo para ayudar a las chicas a bajar.

Mientras sus hermanos desaparecían escalera arriba, no sin antes agradecer por la salida, Helena se quedó un poco más en el vestíbulo para despedir a Viktor.

―Gracias por el paseo, pasé una tarde muy entretenida.

―Lo mismo que yo ―afirmó Viktor Luego tomó su mano y se la llevó a los labios. Era la primera vez que lo hacía. Pese a llevar guantes, el calor atravesó la tela y recorrió su brazo, extendiéndose desde el lugar donde sus labios se posaron.

―Si no ha hecho planes podría venir mañana a tomar el té. Como sabe, mi madre es inglesa así que seguimos la tradición de tomarlo a las cinco de la tarde cada día.

―Me encantaría ―aceptó él―, la veré mañana a las cinco. Es una cita.

El color subió por el rostro de Helena. No tenía ninguna experiencia con el coqueteo, ni siquiera conocía a muchos hombres que no fueran familiares o sirvientes.

Y definitivamente este hombre en particular la ponía nerviosa.

Pero pese a su inexperiencia notó que él podría sentirse como ella, igual de ansioso por la próxima visita .

Con un último saludo Viktor salió a la calle.

De regreso al hotel en el coche repasó en su cabeza los acontecimientos de la tarde.

Fue una salida divertida. Tuvo charlas interesantes con Helena y sus hermanos y estaba feliz de comprobar que tenían varios puntos de vista similares.

Eso ayudaría mucho si se casaban. También había descubierto que Helena no era una niña mimada de alta sociedad.

Era sensata y poseía una visión realista del mundo, eso era lo que él veía en la chica.

Por otra parte, cada intercambio con ella lo ponía más ansioso, notaba la química que podría surgir entre ellos.

Deseo, otro gran aliciente para un matrimonio.

La semana sería interesante, casi estaba convencido de que el rechazo de su antigua prometida era lo mejor que le podría haber pasado.

Solo esperaba que la insensata hermana de Helena no se hubiese puesto en peligro en su afán de huir de él.

Con una sonrisa siguió su camino. «Las mujeres no escapaban de él», pensó.

Tampoco lo acosaban con propuestas de matrimonio como había hecho la pequeña rubia a la que estaba cortejando.

Al llegar a su suite, la breve euforia desapareció y la tristeza lo alcanzó, tal como sabía que pasaría tarde o temprano.

Había hablado sobre su lugar de nacimiento y con ello revivió el dolor al recordar su infancia en Brasil.

Incluso teniendo muchos buenos recuerdos de su niñez junto a Sofía, el dolor siempre llegaba.

Rememoró como salieron del país vecino después de la muerte de su padre.

Pasó muchos años atrás, pero el pesar y la ira frente a la injusticia era todavía intensos.

Se durmió con una sensación agridulce, el futuro se veía prometedor, pero el pasado volvía a él con dolor.