Capítulo 101
G erry miró el monitor. La frecuencia cardiaca había bajado; los pitidos se habían espaciado y estabilizado, y la alarma no había vuelto a sonar. Además, Becca se había repantigado un poco en el taburete, lo cual Gerry interpretó como la mejor señal de las dos.
Le acarició el dorso de la mano a Frank. Necesitaba que se calmara ahora. No estaba durmiendo, pero se encontraba más tranquilo, probablemente agotado, y la medicación estaría haciendo efecto.
La idea de que Dennis fuera su padre la confundía. Pero no podía dedicarle mucho tiempo a los cómos y los porqués en este momento.
Toda aquella conversación tenía que terminar, porque no podía arriesgarse a perder a Frank.
Ahora no. Pensar en ello… la mera idea… resultaba inaceptable.
Cierto, sentía rabia. Notaba cómo burbujeaba en la recámara. ¿Cómo no iba a sentirla?
No era por el hecho de que se lo hubiera ocultado el día de su boda, ni siquiera durante la luna de miel. No. Si algo había aprendido de la muerte de Rachel en aquel coche, y de la tristeza de su viudo y de su hijo, era que la compasión a veces requería del engaño.
Y Frank lo había hecho porque realmente la adoraba.
Pero ocultárselo después de que Dennis hubiera muerto… Bueno, comprendía por qué aquello le estaba carcomiendo por dentro. Era una especie de traición. Había sido una decisión equivocada. Deberían haberle permitido a ella tomar esa decisión.
Así que, sí, sentía algo de rabia. Pero en este instante, en el que un hombre al que adoraba se encontraba en un estado tan precario, tenía la suficiente entereza como para posponer su ajuste de cuentas para otro día.
—Reanimación del James Cook, aquí Yorkshire Ambulance, dos-tres Whitby —dijo Becca por la radio—.
Tiempo estimado de llegada: siete minutos.
Varón de sesenta y siete años. El electrocardiograma de doce derivaciones muestra un descenso del segmento ST de V tres a V cinco, lo tratamos como NSTEMI, a la espera de troponina.
Paciente estable con cinco de morfina y GTN.
Consciente, escala Glasgow quince. Tensión arterial ciento treinta sobre ochenta, saturación noventa y seis con aire ambiente. Familia presente.
Familia. Sí.
Ahora eran una familia.
Y haría falta algo más que una decisión insensata para romperlos.