CAPÍTULO 35 · SEMANA 19 4
El correo entra el viernes a las once y cuarenta de la noche.
Sra. Sanjuán:
Soy el responsable del laboratorio de embriología del Instituto Verea. Le escribo a título estrictamente personal y desde un correo personal.
Puedo verla mañana sábado a las diez en la cafetería del hotel que hay frente a la estación de Chamartín, entrada por la calle. Dispongo de cuarenta minutos.
Le ruego que no responda a este correo. Si no acude, entenderé que no le interesa y no volveré a escribirle.
Iván Rúa Nogueira
Clara lo lee cuatro veces y no duerme bien, y a las seis y media ya está despierta pensando en si decírselo a Nagore antes o después.
Decide después. Y sabe, mientras lo decide, que lo está decidiendo mal.
La cafetería del hotel a las diez de un sábado de noviembre tiene ocho mesas, seis vacías, una moqueta granate con una raya de rodapié más clara donde da el sol, y una máquina de café que hace más ruido que la del hospital.
Iván Rúa está en la mesa del fondo, de espaldas a la pared, con un abrigo bien planchado y una carpeta de cartón azul con gomas.
Treinta y muchos. Gafas de montura fina. Se levanta cuando la ve entrar y le da la mano.
—Antes de nada, tres cosas. —Se sienta y las suelta de corrido, como quien lleva media hora ensayando el arranque—.
La primera: yo no estoy de su parte. La segunda: yo no voy a declarar nada que no esté obligado a declarar.
Y la tercera: esta conversación no ha existido, y si usted la cuenta, yo la voy a negar.
—Vale.
—¿No me pregunta por qué estoy aquí?
—Me lo va a decir usted.
Iván la mira medio segundo y algo se le mueve, no en la cara sino en los hombros.
—El martes se notificó en el centro un requerimiento judicial. —Empieza a soltar las gomas de la carpeta—. Piden dos cosas: una ratificación específica y la trazabilidad completa de su expediente.
—Lo sé. Lo pidió mi abogada.
—Ya. —Saca un taco de folios de unos dos dedos—.
La trazabilidad la voy a preparar yo, porque la preparo yo siempre y porque no la sabe preparar nadie más.
Y en la trazabilidad de su expediente hay veintitrés movimientos de material biológico entre el trece y el catorce de julio, y en veintiuno de esos veintitrés aparece mi usuario.
—¿Y eso qué significa?
—Significa que si dentro de seis meses alguien decide que aquí hubo una irregularidad, el nombre que va a estar debajo de todos los registros es el mío.
—Deja el taco encima de la mesa y lo empuja quince centímetros—.
Y significa que a mí, en este momento, me conviene mucho más un juzgado que un despacho de dirección.
—¿Por qué?
—Porque en un juzgado consta lo que uno entrega y cuándo.
Clara pone la mano encima del taco y no lo abre.
—Esto es exactamente lo mismo que voy a entregar al juzgado —dice él—. Sin una línea de diferencia. Se lo doy hoy porque quiero que exista una copia que no haya pasado antes por dirección médica.
—¿Y qué quiere a cambio?
—Que su abogada me lo requiera formalmente el lunes. A mí, por mi nombre y como responsable del laboratorio.
—¿Para qué?
—Para que cuando esto se lea, se lea que yo entregué documentación en cumplimiento de un requerimiento. —Se ajusta las gafas—. No para que se lea que se la llevé a usted a un hotel un sábado.
—Ya.
—Le explico cómo se lee, que si no va a perder tres horas y va a mirar donde no hay que mirar.
Gira el taco hacia él, lo abre por la primera hoja y empieza a pasar páginas mientras habla, señalando columnas con el capuchón del bolígrafo.
—Esto es un registro de eventos. Cada línea es un evento.
Fecha, hora con segundos, tipo de evento, código del material, ubicación de origen, ubicación de destino, usuario, y documento autorizante cuando lo hay.
Los tipos de evento son ocho y a usted le importan tres: criopreservación, descongelación y transferencia.
—Vale.
—El material lleva dos codificaciones distintas y esto es lo importante. —Señala—. La del ciclo, que es su número de expediente con un sufijo. SC-4417-E1 y SC-4417-E2. Esos son los dos preembriones que usted tiene criopreservados desde el ciclo cinco, en febrero de 2031.
—Sí. Vilches me lo dijo en junio. Que quedaban dos.
—Están en el tanque tres, canister siete, visotube veinte.
—Pasa dos hojas—. Y llevan ahí desde el once de febrero de 2031 sin un solo movimiento.
Aquí tiene el registro completo de los dos.
Cero eventos, salvo las comprobaciones anuales de nivel de nitrógeno, que son automáticas y las firma el sistema.
Clara mira la columna.
Es verdad. Dos líneas de criopreservación en febrero de 2031, tres líneas idénticas de comprobación en tres noviembres distintos, y nada más.
—O sea que mis dos embriones están en un tanque.
—Sus dos preembriones criopreservados están en un tanque y no los ha tocado nadie nunca. Correcto.
—¿Y la otra codificación?
Iván pasa cuatro hojas más y se para.
—La otra es la del programa. La que empieza por NV.
Le da la vuelta a la hoja.
Es una sola línea, resaltada por el propio sistema con un fondo gris, y Clara la lee entera antes de que él diga nada.
14/07/2032 · 07:52:11 · DESCONGELACIÓN · NV-1147 · T2/C4/V03 → banco de trabajo 1 · usuario: IRN · doc. autorizante: ANEXO C 14/07/2032 07:41
—Ese es el evento —dice Iván—. A las siete y cincuenta y dos de la mañana del catorce de julio yo descongelé el material que se le transfirió a usted a las nueve y cuarenta.
—Usted.
—Yo. Con mis manos. —No aparta la mirada—.
Y le voy a decir lo que hice y lo que no hice, porque va a ser exactamente lo mismo que diga delante de un juez.
Yo recibí una orden de trabajo con un código.
Comprobé que ese código tuviera un documento autorizante asociado.
Comprobé que el documento existía en el sistema y que estaba en estado firmado.
Y descongelé. Eso es mi trabajo y lo hago cuarenta veces al mes.
—¿Y no le extrañó?
—Me extrañó el código.
—¿Por qué?
—Porque los códigos NV son del programa y llevan una autorización distinta de las nuestras. —Se quita las gafas y las limpia con la punta de la corbata—. Y en dos años yo he visto tres.
—¿Y preguntó?
—Pregunté.
—¿A quién?
—A dirección médica.
—¿Y?
—Y me dijeron que estaba todo en orden y que el documento autorizante estaba firmado. —Vuelve a ponerse las gafas—. Y estaba firmado. Yo lo vi en pantalla. En la casilla, en verde. Yo no abrí el documento, porque no es mi trabajo abrir el documento. Mi trabajo es comprobar que existe.
Clara no dice nada durante unos segundos.
—¿Usted sabe de quién era ese material?
—No.
—¿No lo sabe o no me lo va a decir?
—No lo sé. —Iván lo dice sin pestañear—. En mi sistema, un código NV es un código NV. La procedencia está en el sistema del programa, y a ese yo no tengo acceso, y llevo dos años diciéndolo en las reuniones de calidad.
—Ya.
—Y ahora la parte por la que estoy aquí. —Saca de la carpeta un folio suelto, separado del taco, y lo pone encima—. Este es ese documento. Lo he sacado del sistema el jueves.
Es una página. Membrete del Instituto Verea. Arriba, en negrita:
ANEXO C — RATIFICACIÓN ESPECÍFICA (cláusula 6.3)
Debajo, cuatro líneas de texto que dicen que la usuaria, informada de la inviabilidad sobrevenida del preembrión inicialmente asignado, ratifica expresamente la continuidad técnica del ciclo mediante el material que se indica.
Debajo, el código: NV-1147.
Y al pie, en un recuadro gris de dos centímetros de alto:
Firmado electrónicamente por CLARA SANJUÁN — 14/07/2032 07:41:39 (UTC+2)
Método: enlace con código de un solo uso remitido por SMS al terminal terminado en \ \ \ 384*
Sello temporal certificado por prestador cualificado
Clara lee el recuadro dos veces.
Después levanta la cabeza.
—Yo esto no lo he firmado.
—Eso no me lo diga a mí. —Iván empieza a cerrar las gomas de la carpeta.
—Es que no lo he firmado.
—Sra. Sanjuán. —Se levanta y se pone el abrigo—.
Yo he venido a entregarle un registro de eventos y un documento que consta en el sistema.
Lo que usted recuerde o deje de recordar no forma parte de mi trabajo, y le agradecería que no me lo cuente, porque a mí me van a preguntar qué me dijo usted y yo quiero poder contestar que nada.
Se abrocha el segundo botón del abrigo.
—El lunes, el requerimiento. A mi nombre.
Y se va.
Al pasar por el mostrador deja un billete de cinco euros por un café que no se ha bebido, y no espera el cambio, y no mira atrás.