Hasta que Escocia arda (Cenizas de las Highlands 1) Interludio IV
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Interludio IV

ACTA DE LA SESIÓN DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE CAISTEAL AN TUIRC

A veinte y nueve de octubre del año de mil seiscientos noventa y seis. Presentes el ministro, moderador, y los ancianos Craufurd, Dow y Litster. Después de la oración.

I. Compareció, citada, Elspeth Guthrie, moza soltera de las tierras del molino, delatada a esta sesión por el pecado de fornicación con Adam Rollo, mozo carretero, al presente fuera del distrito.

Preguntada, confesó. Declararon Janet Dow, que los vio salir del pajar del diezmo a deshora de la tarde del día de la feria, y Beathag NicAoidh, criada en el castillo, que los había visto tratarse de palabra y de risa en tres domingos distintos, que nombró por sus fechas.

Acordó la sesión: que la dicha Elspeth comparezca tres días del Señor seguidos ante la congregación, en el asiento de la penitencia, con hábito de tal, hasta dar señales de arrepentimiento a satisfacción del ministro; que pague a la caja de los pobres cuarenta sueldos escoceses o los sirva en lino hilado; y que se escriba al distrito donde pare el dicho Rollo para que su parroquia le haga cargo.

Pidió la moza que no se leyeran las fechas en voz alta.

Se leyeron, que el pecado confesado es de la congregación entera, y la congregación tiene derecho a su fecha.

II. Leyóse carta del presbiterio, de doce del corriente, con traslado de la sesión de Innerhadden, tocante a una mujer de aquella parroquia, tenida en custodia por escándalo de hechicería, en cuyo jergón se hallaron, según el traslado, tres cordones de lana con nudos hechos a manera de maleficio, de los de atar y desatar, con más un peine de muerto y sal en un paño.

Y por cuanto el presbiterio tiene acordado, desde su junta de abril, que todos los ministros del distrito inquieran y den razón de semejantes prácticas de nudos, medidas y ensalmos en sus feligresías, con nombre y ocasión, para juntarlo en memoria general, se acordó: que se guarde la carta con las de su clase; que se lea desde el púlpito la amonestación acostumbrada contra ensalmadores y atadores de nudos el domingo que viene; y que este despacho responda al presbiterio, en cuanto a esta parroquia, que al presente no hay caso que dar, sin perjuicio de mejor información.

III. La caja de los pobres: recibidos de la casa del castillo, por mano de su señora, doce sueldos y una carga de harina para la viuda del molino, que se asienta con agradecimiento. Gastados en el entierro de un pobre forastero, seis sueldos.

Cerróse con oración. En fe de ello firman el ministro y, por los ancianos, el que sabe.

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