Capítulo 6 #2
Pongo con cuidado el papiro sobre la camisa y deshago el nudo de la cuerda que lo aprieta.
Cuesta un poco, pero cuando lo consigo lo dejo a un lado y lo desenrollo despacio.
Ante nuestros ojos se muestran los jeroglíficos.
Llama mi atención la imagen y me atrae como una luciérnaga a una bombilla.
Mi exclamación hace que Juande se acerque más a mí.
—¡Es el libro de los muertos 9 ! —Me levanto y salto emocionada.
Juande mira con detenimiento las imágenes, enfoca la luz y sigue desenrollándolo, mueve la cabeza negando, pero no levanta la vista del papiro.
— Se parece mucho al papiro de Ani 10 — me mira tenso—, pero es diferente.
—Me señala una parte del papiro—. Mira, debería de empezar con: « El difunto entra en la tumba, desciende a los infiernos y el cuerpo recupera el movimiento y el habla».
Pero aquí hay dos difuntos y no bajan a los infiernos, están tumbados como si fuese una escena costumbrista.
—Tienes razón, y fíjate: «Los fallecidos no viajan a través del cielo en el arca solar, sino que la ven partir como uno de los muertos benditos». Tampoco descienden al inframundo para presentarse ante Osiris11
—Espera, déjame que traduzca los nombres de los cartuchos. —Coge mi libreta y empieza a hacer variables de nombres con los jeroglíficos que encierra el cartucho.
—Ion y Eirene. —Se detiene en esos nombres y me mira desconcertado—. No son nombres egipcios.
—Son nombres griegos —dejo salir el aire contenido—. Ion es un nombre aqueo 12 , de donde se cree que provienen los micénicos. Eirene es minoico.
—Como tenemos tiempo, ¿qué te parece si leemos el papiro?
—Vale, pero tengo un poco oxidado el egipcio.
—Entre los dos lo conseguiremos.
Nos ponemos alrededor del papiro, tomamos notas, corroboramos y contrastamos entre nosotros. Él va escribiendo la traducción y yo constato que no nos saltamos ninguna línea.
—Creo que ya está —dice sonriente y excitado como un colegial.
—¡Pues léelo! —Le doy un golpecito en el hombro para llamar su atención.
—Mejor hazlo tú. —Me pasa la libreta y enfoco las palabras. Dame más luz por favor, que se me juntan las letras.
—Eso es porque no te has puesto las gafas, no por falta de luz. —Se burla de mí y le saco la lengua.
— Muy gracioso —frunzo el ceño—, no uso gafas para nada, listillo. Por cierto, ¿dónde están las tuyas?
—Me operé hace tiempo —parpadea como un búho y me guiña un ojo—, ya no las necesito.
—Bueno, vamos al asunto que nos atañe. —Comienzo a leer―: «Ion y Eirene, destinados a ser uno solo no sucumben a la muerte, por eso Maat 13 no los juzga, Ammyt 14 se enfada y condena a sus almas a volver a la Tierra, hasta que el tiempo los alcance y puedan ser juzgadas.
Horus 15 los devuelve a la tierra de los vivos sin presentarlos ante Osiris.
Su vida será una lucha constante hasta que venza el bien, solo entonces podrán regresar junto a Maat para el juicio final».
Cuando termino de leer, siento un escalofrío recorrer todo mi cuerpo.
—Es un conjuro muy fuerte, ¿verdad? —Juande observa el pergamino muy serio.
—Demasiado. —Bufo incrédula—. Pero ¿qué quiere decir?
—Estas dos personas hicieron algo, que les valió para que el culto de algún templo les preparara este conjuro como promesa o premio —dice sonriendo—. Al menos eso he entendido.
—Ya, pues de poco les sirvió, porque al final acabaron haciendo la cucharita en una tumba. —Le saco la lengua.
—Eres muy irreverente —señala el papiro—, ¿acaso no crees en la magia?
—¡Noooo! Ya no me faltaba nada más que eso. —Bufo—. ¿Tú sí?
—Hay más cosas entre el cielo y la tierra de las que vemos. —Se encoge de hombros.
—¡No me lo puedo creer! —Lo observo a los ojos esperando encontrar una burla, pero no, está muy serio, eso me hace ver que lo dice de verdad.
—Tampoco es para tanto, sobre todo teniendo en cuenta que me dedico a sacar a la luz civilizaciones y culturas antiguas. La religión y las creencias forman parte de ellas, por lo tanto, son objeto de estudio y de respeto.
—Una cosa es estudiarlas y otra creer en ellas. —Lo miro expectante.
—Para mí eso es lo mismo. Las estudio y creo en ellas, aunque no de forma obsesiva, simplemente acepto esas creencias.
Coge el otro pithoi y lo pone a mi alcance.
Vuelvo a repasar las líneas de la miel que sella la boca.
Esta vez lo hago con más seguridad y tardo menos tiempo en destaparlo, al menos eso creo.
Retiro la tapa y me asomo al interior, espero no encontrarme un difunto ni los restos incinerados de uno.
Como puedo, me sacudo las ideas y me centro en el interior de la vasija.
Juande ilumina el interior y me caigo de culo al ver lo que contiene: ¡hay otro papiro!
—¿Lo saco? —Mi mirada de asombro se confunde con la ansiedad que siento.
—Vamos allá. —Enrolla el otro papiro y deja espacio para abrirlo en la camisa.
Con cuidado, desato el nudo que lo mantiene enrollado; este parece que está más apretado, pero sigo intentándolo. Una de las veces que tiro de una parte del nudo, se rompe y me quejo por mi torpeza.
—No pasa nada —se encoge de hombros—, de todas formas, es más importante el interior que la cuerda.
Asiento y lo despliego despacio, pero no puedo hacerlo del todo porque es muy largo, así que me centro en la escritura del principio para ir enrollando de un lado y desenrollando por el otro, conforme lo traduzcamos. Lo miro y se me escapa una exclamación.
—¿Tú también lo ves? —me dice con voz ronca.
—¿No lo estoy imaginando? —Trago saliva.
—No, a menos que estemos alucinando los dos. —Se le escapa una carcajada.
—Pero ¿cómo es posible? —señalo la escritura—. ¡Es escritura Lineal A16 y puedo leerla!
—Lo sé, y yo también puedo leerla. —Cruzamos nuestras miradas, confundidos por todo lo que estamos descubriendo en tan poco tiempo.
—Vamos a ver lo que dice —digo expectante por saber más—, solo para comprobar que ambos leemos lo mismo.
Empiezo a traducir los signos, que me son tan familiares como mi escritura normal. Los nervios hacen que me tiemblen las manos, él me las sujeta y me da un pequeño apretón para darme confianza, valor…
Ya no sé lo que me aporta, lo cierto es que me tiene a su merced y él está a la mía.