02 #4
Si yo conocía esa clase de cosas, era gracias a Myaha Mihie.
En caso de filtrarse al conocimiento público este suicidio y este testamento, seguro que surgiría una gran cantidad de personas dispuestas a seguir el ejemplo.
¿Cuánta gente se suicidaría o cuánta gente mataría a otros siguiendo aquel dictado antes de que llegase el plazo temporal que habían establecido los criminales?
Mi impresión era que, en realidad, una gran cantidad de gente sería incapaz tanto de suicidarse como de matar y se quedaría esperando a que llegase la hora sin hacer nada.
Aun así, no dejaba de ser cierto que el mundo se estaba aproximando a una situación de caos similar a la del Maelstrom.
—¿Y no se podría apagar el WatchMe y cortar su conexión con el servidor de control de salud? —propuso alguien.
Sin embargo, en la práctica, eso era imposible.
El WatchMe llevaba asociada la identificación personal de cada uno a nivel general.
Si uno desconectaba el WatchMe asociado a su cuerpo, no solo no se podrían ni hacer compras ni subir al metro, es que ni siquiera se podría entrar en el propio domicilio.
—El mundo entero se está hundiendo en el pánico —dijo con voz grave uno de los inspectores invitados a participar en el cónclave mediante realidad aumentada.
—Los hogares de enganche, las sesiones de ética, el auxilio mutuo, el cuidado de los ancianos, etcétera. Todas las actividades de los Biogobiernos…
—El sistema de una sociedad levantado sobre la confianza ilimitada en los otros que pertenecen a la sociedad del Biogobierno o a la comunidad local, gracias a mostrar casi toda la información particular que les atañe.
—El ciclo económico sostenido por la presunción de que todo el mundo vivirá hasta el final sin contraer enfermedades y que la persona que vivía ayer seguirá viviendo mañana.
—Existe el temor de que, de seguir así, ese sistema no pueda mantenerse.
—Una situación en la que cualquiera puede quitarte la vida en cualquier momento.
—Si se prolonga una situación así…
—Antes de que nos demos cuenta, estaremos en una sociedad como la de primeros del siglo XXI… o peor.
—Puede que… regresemos a los tiempos del Maelstrom, en los que se había perdido por completo el sentido de la ética.
Con rostros fatigados, los inspectores de espirales iban dejando caer sus opiniones.
—No cabe duda de que tienen que estar actuando de alguna manera sobre el cerebro. El problema es cómo.
—Salta a la vista que interviene alguna intención inducida artificialmente. Alguien está provocando este efecto.
—Según el informe de la inspectora superior Twan Kirie, al parecer ya existe una tesis detallada sobre el mecanismo por el que se manifiesta la voluntad humana en esa materia que es el cerebro —intervino su excelencia—.
Se trata de la tesis de un neurólogo ruso, Sergei Gurlukovich Jirivjenski, sobre el funcionamiento del sistema de recompensa en el mesencéfalo.
Según ese trabajo, es algo que puede modelar el mecanismo psicológico del ser humano con gran precisión y, de hecho, últimamente se está empezando a aplicar en terapias.
Por lo visto, usted, señora inspectora, ha conseguido alguna prueba convincente que relaciona esta cuestión con el meollo de nuestro caso actual, ¿verdad?
—No, eso no es exacto —contesté con soltura—. Lo único que yo he hecho es intentar contactar con una persona que parece tener en su poder información relacionada con el origen de la situación actual.
—Aunque así sea, no hay diferencia en el hecho de que usted se halla en una posición mucho más avanzada que la de cualquiera de nosotros.
—Si se ha esclarecido hasta ese punto el funcionamiento de la voluntad humana, quizá sea posible controlarla —dijo otro inspector—. ¿No cree usted, inspectora superior Twan Kirie, que debería compartir su información con nosotros?
Parecía un comentario hecho para complementar la postura de Staufenberg. Eso sí, con voz muy apacible. Estábamos en una mera deliberación y, por lo menos en el aspecto formal, no se debían levantar olas. En eso consistía la forma de debatir de las sociedades de los Biogobiernos.
—En el presente estadio, todavía no he conseguido ninguna información definitiva, por lo que compartir lo que tengo solo serviría para crear confusión en la investigación general. Debido a que así lo juzgué, es por lo que no he informado al resto de inspectores de espirales.
—Soy yo quien debe decidir lo que es información definitiva y lo que no —sentenció Staufenberg entrecerrando los ojos.
Asentí ambiguamente mientras que en mi interior levantaba el dedo medio.
recuerdo
—¿Qué significa ese gesto? —pregunté a Myaha mirando con interés cómo mantenía levantado el dedo central de la mano.
Myaha sonrió y contestó:
—Es un gesto de hace muchísimo tiempo. Quiere decir que te jodan . Como la palabra joder ya ha desaparecido del idioma, el verdadero sentido del gesto no se conserva, pero no cabe duda de que era la mayor muestra de desprecio que se podía mostrar hacia alguien.
/recuerdo