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La mayor parte del vuelo la pasé ojeando la tesis sobre la sociedad de la salud que me recomendó el profesor Saeki.
Muchos de sus aspectos los habían iniciado los nazis.
Por ejemplo, en el apartado de los dispositivos para dirigirse al público, ellos fueron quienes inventaron los aparatos electrónicos para amplificar la voz, aunque hoy ya estaban por completo desfasados gracias al uso generalizado de los nuevos HeadPhone que recogían las emisiones digitales y las hacían repercutir directamente en los osículos auditivos.
También las autopistas, que allí llamaban autobahn , las debíamos a aquellos «ilustres antepasados».
Pero, aparte de esas cuestiones, por lo visto, cuando un científico oía hablar de los adelantos nazis, lo primero que le venía a la cabeza era la sociedad de la salud.
recuerdo
—La madre de Hitler murió de cáncer de mama —dijo el profesor Saeki—. El médico a su cargo era judío. Por eso, de allí arrancó el odio de Hitler hacia los judíos. Es decir, que el Holocausto nació de uno de los pechos de la madre de Hitler. No sé si del izquierdo o del derecho.
/recuerdo
Me levanté del asiento y subí por las escaleras al área de pasajeros, un salón-cafetería en la parte superior del PassengerBird.
Era por completo como ir montada sobre el techo del aparato.
La curvada bóveda azul del cielo se extendía hasta el infinito y a mis pies veía un mar de nubes de un blanco reluciente por la humedad acumulada.
El suelo también debía de estar pensado para combinar con el paisaje, porque estaba hecho de un material prensado antideslizante y de color blanco; de manera que, en lo que al color respecta, formaba un todo con las nubes.
Como las paredes del aparato, fabricadas con un material inteligente, actuaban de forma que desde el interior fueran transparentes, podían ofrecer al pasajero un panorama tan impresionante como este.
Si no fuera por las tenues líneas que delataban los bordes del aparato, una pensaría que estaba suspendida en mitad del cielo.
En los países donde han desaparecido las enfermedades y el tiempo se ha detenido, todo fluye livianamente por los cielos.
Las personas que toman nicotina son ajenas al concepto de «liviano».
La nicotina estrecha los vasos sanguíneos y aumenta la viscosidad de la sangre.
«Tanto Schopenhauer como Kant despreciaban el acto de fumar», decía el profesor Saeki.
Apoyé el codo en el mostrador del bar y pedí cafeína en un grado que no contrariase las buenas maneras.
El tabaco y el alcohol habían sido eliminados a conciencia, pero había que dar gracias a que la cafeína todavía sobreviviera a duras penas.
Aun así, mucha gente fruncía el entrecejo ante ello.
Dirigían un ataque con ondas hacia la cafeína.
Y desde hace unos quince años era un fenómeno que iba incrementando su severidad poco a poco.
Encontré un lugar ideal en un rincón de la cafetería y me dejé hundir en uno de esos asientos de gelatina escarlata que había dispersos por el blanco suelo.
Con todo, la cafetería estaba casi vacía.
De por sí, los pasajeros a bordo éramos pocos.
Le pregunté a una de las azafatas que pasaba por allí si este era el número habitual de pasajeros y me contestó: «Ciertamente, hoy hay menos de lo habitual».
El mundo ha cambiado sin remedio. Desde aquella «declaración».
Seguramente la gente se había encerrado en sus casas, con toda clase de pensamientos cruzando por la cabeza. Ya nadie podía decirse «No hay duda de que no voy a morir». Sobre todo, los que habían presenciado el «suicidio» de aquel presentador.
listado: ítem
i: creer o no creer en aquella “declaración”
i: matar o no matar por sí mismo
i: ¿a quién debería matar yo?
/listado
Los niveles de duda eran muy diversos.
Amargura, indecisión, rencor, el verdadero sentir.
¿Morir por no matar o matar para vivir? Ese era el problema.
Probablemente ahora mismo, en todos los hogares o centros de trabajo del mundo entero, se arremolinaban una serie de emociones por lo general incómodas.
Casi todos los Biogobiernos habían convocado enseguida a sus miembros consensuados para celebrar sesiones donde se debatiera el asunto, pero, según había oído, el porcentaje de participantes no era muy elevado.
Lógico. ¿Qué se supone que iba a conseguirse por el hecho de reunirse?
Bien, estimados miembros, pasemos al tema de la sesión de hoy.
¿Debemos llegar al punto de matar a alguien con tal de sobrevivir?
¿Debemos usar un cuchillo o algún arma más contundente?
No creo que ninguno de ustedes tenga un arma de fuego, ¿verdad?
No parecía plausible que se pusieran a hablar de una forma tan descarnada sobre los métodos que elegirían.
Pero, entonces, a lo más que podrían llegar sería a un intercambio de frases con mentiras sin fundamento del tipo de «Mantengan la calma, por favor» o «Tengan la seguridad de que se hallan ustedes a salvo» y dar por finalizada la sesión.
Este no era asunto que pudiera dirimirse deliberando con los demás.
Se trataba de todas todas de una decisión que tenía que tomar uno mismo, de algo que se debía hacer a solas.
Nos hallábamos en un momento en que los seres humanos del mundo estábamos siendo puestos a prueba.
Mientras pensaba acerca de ello, comencé a irritarme. Es precisamente en momentos como este cuando hace falta la nicotina.
Como hace ya unos días que no fumo tabaco, mi boca siente como si le faltara algo.
Con todo, si busco un sustituto en la comida, es evidente que engordaré a ojos vistas y eso también sería motivo para que la gente me mirase con expresión de sospecha.
Más grave que tener problemas cutáneos. Vivimos en un mundo donde la gordura o la delgadez excesiva llaman mucho la atención.
Un mundo donde la gente de todo el planeta escucha al unísono los consejos del asesor de salud y sigue al pie de la letra el modo de alimentación diseñado por el especialista.
P.: ¿Hasta cuándo va a continuar este juego?
R.: Está previsto que continúen ustedes jugando hasta el día en que el porcentaje de grasa en el cuerpo de todos los seres humanos entre en el marco de los valores determinados para hombres y mujeres, sin exceder del 1 % por encima o por debajo.
Existen varias formas de abandonar a la mitad.
Por ejemplo, tenemos a su disposición maneras como la muerte, la muerte o la muerte.
¿Acaso las personas que se suicidaron querrían bajarse de este juego a la mitad?
recuerdo
Según el profesor Saeki, Heydrich y Himmler intentaron apartar de las SS a todo aquel que engordase. Y que el sueño de Himmler era que toda la raza germana se hiciera vegetariana.
/recuerdo
A lo mejor, todo el mundo está deseando bajarse de este juego, pero como eso que podemos llamar el ambiente circundante es una barrera harto temible, han renunciado a ello.
Por lo que respecta a mí, no me he bajado del juego, pero lo que sucede es que intento buscar un espacio donde no haga falta jugar en serio y para ello, no sé muy bien por qué, me he visto impelida a salir de trabajo hacia zonas en guerra.
diccionario
ítem “Bagdad” /ítem
descripción
Capital de Irak. Se halla situada en el centro de Irak, en la llanura mesopotámica.
Se trata de una antigua ciudad fundada por la dinastía Abbás, y a principios de este siglo, con motivo de la guerra de Irak, fue ocupada al término de la contienda por una coalición internacional liderada por los Estados Unidos.
Las fuerzas contrarias desplegaron de tanto en tanto una actividad terrorista que llevó a que durante un tiempo la ciudad estuviera convertida en una ruina total.
Después de que pasara el Maelstrom, la ciudad se transformó en una gran metrópoli que reunió los grandes capitales del mundo de la industria del tratamiento médico.
Mediante leyes fiscales que trataban con preferencia los capitales del ramo médico y farmacéutico y eran magnánimas con el uso de seres humanos para la experimentación médica, los consorcios de la industria de tratamiento médico y los think tank del ramo comenzaron uno tras otro a instalar allí sus centros de investigación principales, por lo que la ciudad recibió el apodo de «el Dubái de la Medicina».
/descripción
Paseando la vista por el interior del aparato, observé que, como cabía esperar, la mayoría eran personas relacionadas con la industria médica.
listado: ítem
i: empleados de los centros de investigación de la industria médica
i: un economista que dirige un think tank médico
i: el director general de un fabricante de software para el Medicare
/listado
Quien más, quien menos guardaba relación de alguna manera con la industria del tratamiento médico.
Claro que, viviendo en la sociedad en que vivimos, quizá lo difícil sería encontrar a alguien que no tuviera nada que ver con servicios médicos.
Sin duda, en un entorno así tenía que llamar notablemente la atención la presencia de alguien con el cargo de inspectora de espirales.
Y más todavía ante el panorama que ofrecía dicha inspectora tomando cafeína.
Mientras me hallaba semihundida en el asiento de gelatina, el PassengerBird efectuó un gran giro. Gracias a que el gel del material del asiento absorbía el efecto de la gravedad, apenas sentí cómo el aparato tomaba tierra en la pista de aterrizaje de Bagdad.
Y, mientras todavía me hallaba a bordo, el mundo recibió el primer indicio.
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Un italiano se ahorcó mientras yo estaba en el aparato. Luigi Vercotti, director de recursos voluntarios del Biogobierno de Weyland.