Harmony 01 #2
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Cierto que, viendo cómo alguien se suicidaba de pronto, ya no se sabía en quién poder confiar. Resultaría insoportable que, al momento siguiente de haber confiado en alguien, se quitara la vida. Y la realidad era que yo misma había pasado por esa experiencia.

La eternidad se había hecho añicos.

Antes del incidente, la gente podía disfrutar sus vidas hasta los ciento y pico años sin enfermar y sin ver una sola cosa desagradable en este mundo donde la calma lo recubría todo.

listado: diálogo

d: eso era un tiempo petrificado

d: era un espacio sin cambios

/listado

Aquella fantasía había sido machacada en un instante.

¿Qué será lo siguiente?

Ese fue el pensamiento de mal agüero que cruzó por mi cabeza.

No me parecía que con ese incidente se fuese a acabar el asunto.

Si esto obedecía al plan de alguien, quizá al plan de una Myaha Mihie que siguiera viva, y los suicidas fueran las víctimas de ello, me daba la sensación de que todavía iban a ocurrir más cosas.

—¿Usted no tiene miedo? —pregunté.

—Por supuesto que tengo miedo —contestó Vasilov con voz átona.

—¿No cree que deberíamos empezar a hablar de trabajo?

Vasilov se encogió de hombros ante mi comentario y comenzó.

—Creo que la historia arranca hace más o menos un año.

La sección de Interpol a la que pertenezco empezó a desarrollar una investigación acerca de cierto grupo.

Sus miembros habían creado una organización formada por personas de clase alta con mucho poder en Biogobiernos, dirigentes de consorcios de la industria médica y un cierto número de intelectuales y científicos.

Se dedicaban a acceder ilegalmente al WatchMe y al Medicare de otros con objeto de avanzar en la investigación de la tecnología que debía usarse cuando, a causa de una situación anormal, se producía una descoordinación entre ambos.

—¿Qué clase de tecnología?

—Eso todavía no se sabe con exactitud. Sin embargo, como le he dicho ahora, esa gente es capaz de utilizar los servidores del WatchMe de cada Biogobierno para acceder ilegalmente a los cuerpos de los demás. Sus ideas se fundamentan en el recuerdo del Maelstrom.

El Maelstrom. El caos y los disturbios que se desencadenaron a nivel mundial hace algo más de medio siglo.

Comenzaron en los Estados Unidos de América y se extendieron sobre todo en los países de habla inglesa.

Una época de guerras y masacres. Las cabezas nucleares, que se suponía estaban guardadas bajo extrema vigilancia, fueron desperdigándose sin mayor problema gracias al caos generado e hicieron florecer su calor a lo largo de todo el mundo.

Unas cuantas nubes en forma de hongo se alzaron sobre la superficie de este planeta y la especie humana se dio cuenta de cuál era su propia naturaleza.

Y las personas que conservaban aquel espantoso recuerdo fueron quienes construyeron la sociedad actual.

—Ellos, los ancianos, temen que la humanidad vuelva a sumirse en el caos.

Todavía hoy existen varias teorías acerca de los motivos que desencadenaron el Maelstrom, pero, en cualquier caso, constituyó la demostración de que el cerebro humano podía ser devuelto en unos instantes a su condición salvaje.

Por la muerte de cientos de millones de personas.

Por eso decidieron usar el WatchMe y mantener a toda la humanidad bajo vigilancia.

Se llamaron a sí mismos Grupo de trabajo para la descripción de las características del comportamiento del ser humano de la próxima generación .

Me sentí confundida ante esa historia teñida de delirios de grandeza que me revelaba de pronto Vasilov.

Cierto que llevaba un documento de identidad que lo acreditaba como personal de Interpol y en su manera de hablar no se detectaba la menor sombra de locura.

Pero, aun así, la especie de teoría de la conspiración que describía era de una envergadura demasiado grande.

Decía que toda la humanidad había sido puesta bajo vigilancia por un pequeño grupo de personas…

—Haga el favor de no mirarme con esa cara. ¿Quiere que le muestre la valoración psicológica de Interpol acerca de mí?

—Me preguntaba cómo debo juzgar lo que me está contando —contesté.

Porque no me imaginaba que de repente me fueran a salir con una teoría conspiratoria.

—Su reacción me parece natural, pero la única opción es que me crea. Apenas nos queda tiempo.

—Quiere decir que este incidente no es único, sino que todavía sucederán más cosas, ¿no?

—Eso es. Con el incidente de aquel día, llevaron a cabo un experimento de prueba del sistema que han fabricado.

Lo hicieron para probar si realmente su tecnología y su sistema funcionaban.

Y el experimento de demostración práctica se coronó con un éxito espectacular.

Salvo por el hecho inesperado de que la prueba se presentó bajo la forma del suicidio de una gran cantidad de personas.

—No pretenderá decirme que aquello fue un accidente imprevisto… —respondí con expresión de desconfianza.

¿Pretendía sostener que el experimento llevado a cabo por esa «organización» con delirios de grandeza, aterrorizada por el recuerdo del Maelstrom, se les había ido de las manos y, como consecuencia, más de seis mil personas intentaron suicidarse como si un hipnotizador les hubiera dicho «muere, muere, tienes que morir»?

—No es eso. Según nuestra investigación interna, al parecer dentro de ese grupo se ha infiltrado otro pequeño grupo de ideología diferente. Aun cuando comparten objetivos, por lo visto esa facción se enfrenta al grupo principal porque defienden un procedimiento diferente.

—Entonces quiere decir que esa escisión por cuestiones ideológicas dentro del grupo ha sido el disparador del suicidio masivo acontecido…

—No el disparador, sino el fruto en sí mismo de la rivalidad existente. Al parecer, ese grupo disidente infiltrado quería valerse del incidente para inclinar a su favor la balanza de la lucha interna desatada en la organización.

Una mera lucha interna entre los miembros de una organización con delirios de grandeza.

Y el resultado, una montaña de un par de miles de cadáveres.

—¿Por qué? —pregunté—. ¿Por qué ha venido para contactar conmigo?

—Obviamente, porque deseo pedir su colaboración.

O, más bien, porque deseo ayudarla en su investigación.

En el seno de Interpol, existen también personas a las que no les hace ninguna gracia que también el Departamento de Inspección de Espirales intervenga en este caso.

La verdad es que existe una discusión en torno a ese asunto.

Dicen que este es un caso estrictamente policial y que la intervención de la OMS, cuya misión se supone que es la monitorización de cuestiones relativas a la política vidalista, no es más que una farsa que en realidad busca ampliar las potestades de los vidalistas en la sociedad internacional.

—Pues yo creo que tienen razón —le contesté.

Personas como esa Staufenberg representaban la facción que deseaba dicha ampliación de poderes.

Una vez oí decir a aquella mujer en una reunión que el Departamento de inspectores de espirales, en su calidad de defensor del vidalismo, tenía que hacer frente a cualquier realidad que amenazase la salud y la vida de las personas.

—Aun cuando pueda ser así, toda vez que la situación ha avanzado hasta aquí, no se pierde nada por colaborar. No sabemos cuándo esa gente hará el siguiente movimiento. Pero, antes de que suceda, hay que detenerlos… Perdone un momento.

Vasilov se puso una mano sobre la oreja. Debía de haberle llegado alguna comunicación por el HeadPhone.

horror

Sin poder evitarlo, me froté la parte trasera de la cabeza.

En el interior de esta cabeza.

En la materia gris encerrada en este cráneo.

Ahí dentro, en alguna parte, se ha construido un sistema de medimoles desconocidas, ideadas por un grupo de ancianos atemorizados por la sombra del Maelstrom.

La propia voluntad, la última barrera que, a duras penas, había conseguido proteger a las personas y se manifestaba en el exterior por una serie de acciones corporales.

El sistema para hacer tambalearse dicha barrera había comenzado a latir.

Un sistema diseñado por unos tipos que, en el fondo del corazón, no creían en la sociedad que ellos mismos habían creado.

Y, quizá, a saber de qué manera, si ese sistema me ordenaba suicidarme, agarraría sin mayor prolegómeno el arma que llevaba y me volaría la cabeza.

Me gustaría conocer cómo demonios funcionaba ese sistema.

/horror

Este era el resultado de que los seres humanos hubiéramos externalizado la gestión de nuestro cuerpo.

El resultado de usar el WatchMe y dejar en manos de otro nuestro cuerpo, de hacer que ni siquiera pudiéramos mantener nuestro cuerpo sin contar con ese sistema externo, era lo que nos había hecho caer en la situación actual.

El ser humano se había dedicado a dividir en secciones especializadas cada uno de los aspectos que conforman la vida.

listado: protocolo

p: cazar un cerdo

p: descuartizar un cerdo

p: cocinar un cerdo

/listado

La mayoría de las cuestiones relativas a la alimentación, sin duda, habían sido para la humanidad de antaño una actividad extremadamente exclusiva de cada uno.

Sin embargo, ahora todos esos procesos discurrían por separado, y nacían los especialistas de cada fase.

No existe ni una sola persona que esté al tanto de todos los pasos que atravesó el alimento que se mete en la boca.

Vasilov me dio unos golpecitos en el hombro para llamar mi atención.

—Es en Canal 24. Vea, por favor, la información que están dando.

Hice aparecer en mi campo de visión el sistema de canales de comunicación. Al enlazar con Canal 24, lo primero que surgió ante mis ojos fue una tira anunciando «Programa de noticias urgentes». Mi realidad aumentada proyectó la imagen de un presentador de rostro tenso leyendo un texto.