Harmony 04
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declaración

i: mi trabajo es provocar guerras

i: o, como mínimo, hacer que los demás lo crean así

/declaración

Al principio no era así. Claro que eso fue mucho antes de que yo entrase en el departamento.

Departamento de Inspección de Espirales, una Secretaría de la OMS.

En los tiempos en que comenzó su andadura, lo que hacía era una especie de variante en clave genética del trabajo de la OIEA.

Se encargaba de rastrear si no habría alguien realizando manipulaciones genéticas peligrosas para la humanidad, y se supone que su tarea consistía en entrar en los centros de investigación de los Biogobiernos donde estudiaban esa clase de tecnología e inspeccionar los avances en los que estuvieran ocupados.

Por eso mismo en el nombre de la organización consta una palabra tan pomposa como «espirales», que expresa de forma simbólica la relación con los genes.

Pero, por lo visto, ese objeto inicial en algún momento pasó a expandir su campo de acción de manera desenfrenada y ahora el propio departamento se dedica a enarbolar la bandera de una cuestión tan amplia como la de «salvaguardar el derecho a la vida».

Myaha decía a menudo que nunca se había visto una persona como es debido entre aquellos que agitan banderas de forma ampulosa.

Inspeccionar si tal o cual Gobierno o Biogobierno que administra un determinado territorio está garantizando o no que sus habitantes gocen de una vida suficientemente «saludable y digna» es, se mire como se mire, como una granada de mano cargada de semillas de conflicto armado.

¿Por qué mis predecesores en el trabajo aceptaron alegremente cargar con un producto semejante, que ahora nos caía encima a nosotros los nuevos? No termino de entenderlo.

Sin embargo, ese era precisamente el único refugio que había encontrado donde poder huir.

Los Estados, en suma, los «grandes Gobiernos», habían ido encogiendo sus funciones una vez tras otra, conservando solo una pequeña parte, como el Ejército o la Policía, y ahora era una innumerable cantidad de notas: apodo de las comunidades de consenso médico Biogobiernos /notas lo que administraba el sistema económico del planeta.

Los Biogobiernos, a diferencia de los antiguos Gobiernos, eran unidades mucho más diminutas y próximas, desbordantes de atención médica, simpatía y cariño, pero, además, tampoco podían permanecer impasibles ante el sufrimiento vecino.

Níger no era un Biogobierno, sino un Gobierno que conservaba el antiguo estilo, pero el motivo por el que se había lanzado a una guerra con los tuaregs era precisamente el de entrometerse en su vida, con el deseo de conectar al pueblo de los kel tamasheq a su propio servidor médico.

La consigna que entonaba Níger era otorgar al pueblo de las caravanas una vida más saludable.

Y la reacción de los tuaregs, los kel tamasheq , no era otra que esta: ni de broma.

Los sociólogos expresan de la siguiente manera esa consigna que también nosotros, los inspectores de espirales, tendemos a incorporar a nuestra formación.

diccionario

ítem “vidalismo” /ítem

descripción

Supremacismo de la vida (inglés: Lifism ).

Postura política o tendencia que considera que salvaguardar la salud de sus miembros debe ser la mayor obligación de los organismos administrativos.

Su modelo de base es la sociedad de bienestar que apareció en el siglo XX.

En cuanto a sus aspectos más concretos, se trata de una concepción que considera que las condiciones mínimas para mantener la dignidad como persona precisan de un estilo de vida basado en un conjunto de tres puntos fundamentales: la incorporación de un sistema de monitoreo permanente de la salud articulado mediante una red que satisfaga las necesidades de los adultos; un sistema de «consumo de grandes cantidades de atención médica» con medicamentos y tratamientos a bajo precio; y un apoyo a través de consejos acerca de toma de nutrientes y práctica de costumbres rutinarias que prevengan las enfermedades esperables en el futuro derivadas de los malos hábitos de vida.

/descripción

/diccionario

Los inspectores de espirales somos los soldados de vanguardia del vidalismo.

Con bastante frecuencia nos señalan acusadoramente de tal manera.

Y lo cierto es que, dependiendo del contenido de los informes que escribo cuando los inspectores nos desplazamos a algún lugar por la demanda de un Biogobierno, se puede desencadenar un conflicto armado.

En este Sáhara donde nos encontramos ahora, todavía no está decidido a quién se adscribe la inspección de espirales.

Tal y como he dicho antes, los tuaregs mismos tienen el WatchMe instalado en sus cuerpos.

Basándose en este hecho, la etnia minoritaria sostiene que, en contra de lo que les achaca Níger, ellos no son un pueblo antividalista.

Así es que los inspectores de espirales, que por obligación del trabajo nos adjudicamos arrogantemente el papel de jueces de la vida humana, nos ganamos el rencor de la mayoría de la gente.

listado: ítem

i: fusilamiento

i: apuñalamiento

i: estrangulamiento

i: envenenamiento

i: explosión

/listado

En los últimos veinte años, doce inspectores de espirales han muerto en acto de servicio y, si alineamos las recetas con que los mataron, obtenemos, como puede verse, una rica selección de variedades.

A pesar de ser una chica de apenas veintiocho años, ya se me consideraba una inspectora veterana dentro de aquellos cuyo trabajo consistía en dirigirse a alguna zona en conflicto y ganarse innecesariamente el rencor de la gente como miembro de ese cuerpo de inspectores de espirales encuadrado en la OMS. Y, puesto que se trataba de una profesión harto peligrosa, huelga decir que conocía en general el manejo de las armas y lo practicaba con mucha frecuencia.

De manera que resultaba una decisión por completo acertada que Étienne, un machote con la desventaja de que a pesar de pertenecer al Ejército Médico carecía de experiencia en el combate, se dirigiera a mí con objeto de buscar ayuda desde su asiento frente a la ametralladora del vehículo acorazado.

grito

—¡Queen, pinta mal! Si seguimos así, nos alcanzarán.

/grito

El tono de Étienne resultaba tan lastimero como patético.

—¡Creo que ya habrán captado nuestra imagen! —grité a mi vez para imponerme al chirrido de la suspensión y el motor del vehículo acorazado.

—¿Será un aparato de vuelo autónomo?

—Seguramente. Dado que Níger conoce que los tuaregs cuentan con un sistema de contramedidas electrónicas ECM, hay muchas probabilidades de que el WarBird que viene pisándonos el culo sea un aparato de reconocimiento autocontrolado con bloqueo de ondas radiofónicas.

—Como un águila americana de cabeza blanca que hubieran drogado y amaestrado…

—Una parte de sus sesos, sí. En cuanto al armazón, consta de un moderno material compuesto muy flexible y un buen número de puntos de suspensión armados.

—Eso de usar un avión de reconocimiento como bombardero también resulta bastante inquietante.

—Bueno, ten en cuenta que, en principio, se considera que esta es una zona despoblada. Níger asume que, si alguien anda deambulando por aquí, se trata de tuaregs, por lo que la necesidad de dudar ante el uso de armas es cero.

—Me basta con que el bicho ese que funciona de forma autónoma no haya enviado al cuartel general nuestras imágenes.

Le pedí a un subordinado de Étienne que se turnara conmigo al volante.

Acto seguido, me desplacé hasta el compartimento trasero y saqué un anticuado y engorroso cachivache colocado junto a las cajas de madera repletas de tabaco y alcohol.

Me lo había entregado generosamente el guerrero kel tamasheq como propina de una transacción.

—Étienne, bájate de la torreta de la ametralladora. Voy a encargarme yo.

—¿Encargarte de qué?

En el momento en que bajó la mirada hacia el interior del vehículo para mirarme, Étienne echó a temblar toda su musculatura y se cayó del susto hacia dentro desde la torreta. No era para menos. Lo que tenía entre las manos era un arma de hace más de un siglo, un lanzacohetes de mano RPG.

—Tú, el chico que está al volante, sigue avanzando recto, en la misma dirección que llevamos. No gires en ningún momento.

Oí una voz que respondía «Entendido». Cargando con el indecente armatoste, subí hasta la torreta y saqué medio cuerpo por la escotilla. Étienne, todavía sentado en el suelo, me dijo:

—Hermana Kirie, ¿te encuentras bien?

—Mejor que tú, sí.

Apenas terminé de hablar, disparé el RPG.

Los llamados WarBird no son capaces de hacer piruetas, ni de volar en zigzag.

Vuelan educadamente en línea recta, con la vista puesta en el culo de los vehículos acorazados.

Por eso, bastaba con que el regalo del kel tamasheq volase también en línea recta hacia atrás desde el tejado del vehículo acorazado.

Gracias a eso, al final entre ambos interpretaron un destructivo encuentro.

listado: ítem

i: unas alas con muchos puntos de suspensión duros

i: un cuerpo que controla las alas con brío

i: unos sesos vivos fusionados con una red neural

i: una serie de armas variadas

/listado

Todos esos componentes del WarBird quedaron hechos añicos, saltando por los aires. El brillo anaranjado de aquel plasma ardiente añadió un detalle más de coloración a los marcados colores azul y amarillo con los que se vestía el paisaje hasta entonces.

—Déjame los anteojos de combate —dije alargando una mano bruscamente hacia abajo sin apartar la vista de la zona a espaldas del vehículo.

Recogiendo el aparato que me pasaba Étienne, lo hice coincidir con mis ojos e hice un rápido barrido del cielo en torno a nosotros, pero no encontré ningún indicio de que nos pudiera estar siguiendo algún otro WarBird.