Harmony 03
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Antes de hablar de la separación y el reencuentro entre Myaha Mihie y yo, seguramente lo mejor será contar lo relativo a la muerte de Kyan.

El camino que llevó al reencuentro con Myaha Mihie comenzó en el Sáhara y fue el suicidio de Kyan Reikado lo que lo propició.

Cuando habían pasado trece años desde que las tres nos conociéramos, un día Kyan…

listado: ítem

i: un trozo de tomate muy rojo

i: un trozo de mozzarella muy blanco

/listado

Murió empotrando la cara en un plato de ensalada caprese. Cuarenta y ocho horas antes de eso, yo estaba en el Sáhara contemplando la línea del horizonte donde se tocaban un azul y un amarillo que parecían pintados.

paisaje

i: un cielo azul ilimitado

i: una tierra amarilla ilimitada

/paisaje

La línea del horizonte donde coincidían un color amarillo y un color azul muy vivos hacía olvidar que antiguamente aquello fue un desierto.

Hacía olvidarse de la humanidad y de la historia.

Era idéntico a un cuadro abstracto de Mark Rothko.

La mitad superior, azul. La mitad inferior, amarilla.

Pétalos que se superponen y cuyo suave bamboleo sugiere el rastro de la pintura que corre sobre el lienzo.

Contemplé a través de las rendijas de mis entrecerrados párpados aquel paisaje convertido en cuadro abstracto.

Estaba sentada sobre un vehículo acorazado de la OMS, acariciando con mis labios la textura del cigarro puro.

Escaneaba con mi mucosa el tacto de las duras y un tanto ásperas hojas del habano.

Así, disfrutando de esta inmoralidad que la gente ya apenas puede tener ante sus ojos, en el límite donde arranca un mar de girasoles, me hallaba con nuestra caravana.

En ese lugar que antes se llamaba desierto del Sáhara.

En ese lugar donde hace tiempo cayeron varias RRW.

diccionario

ítem "RRW" /ítem

descripción

Acrónimo de las cabezas nucleares Reliable Replacement Warhead , que fabricó en grandes cantidades un «Gobierno» llamado Estados Unidos de América en torno al año 2010.

Entraron en escena como sustitutas de las anticuadas cabezas nucleares del siglo XX, ofrecían una mejor capacidad de almacenamiento y mayor seguridad y facilitaban también su manejo.

Se anunciaron como «las cabezas nucleares del siglo XXI».

Debido a los grandes disturbios desencadenados en el 2019 en América del Norte y en los países anglófonos en general a causa del Maelstrom, una gran cantidad de estas cabezas acabó ilegalmente en terceros países.

Entonces intervino el Ejército de la Unión Europea, liderado por Francia y Alemania, pero a pesar de neutralizar con rapidez diferentes instalaciones nucleares, el número de RRW sustraídas en los EE.

UU. alcanzaba las treinta y cinco unidades, de las cuales solo se recuperaron catorce, más otras dos localizadas en el propio territorio de los EE.

UU. Las otras diecinueve fueron usadas en diversos conflictos armados del planeta. (Fuente: OIEA).

/descripción

/diccionario

Por eso abren aquí sus flores amarillas unos girasoles a modo de compensación.

Se trata de un sistema empleado desde hace mucho tiempo, pero que continúa siendo efectivo.

En la belicosa sociedad que existió una vez, se plantaban girasoles por todo el planeta con la misma intención.

El mundo entero se volvió de color amarillo, sorprendiendo hasta a los denominados flower children .

Un modo a la antigua usanza de restablecer el medio ambiente mediante las plantas.

Esta clase de girasoles modificados hundían sus raíces muy profundamente en la tierra y, junto con el sustento, absorbían también meritoriamente elementos como el estroncio o el uranio.

Así, cuando terminaba su vida, habían dejado el terreno limpio.

También la Comunidad de Estados Norteafricanos, que en pleno apogeo del Maelstrom compró cabezas nucleares a unos maleantes estadounidenses y las dejó caer aquí a su gusto, ahora, al igual que la mayoría de las naciones, consideraba el asunto únicamente como un episodio de la historia del que había que aprender.

—Queen, ahí llega esa gente —me avisó Étienne, vestido con el uniforme militar rosa que distinguía al Ejército Médico, apoyándose en el vehículo en cuyo techo me sentaba.

La gente esa traía mecheros de gas y puros habanos.

Un grupo de cabezas azules destacó entre el mar de girasoles plantado por la sociedad del Biogobierno.

El amarillo que les circundaba era tan intenso que parecía relucir, por lo que el color azul de sus cabezas se resaltaba todavía más.

Los turbantes y las togas de los kel tamasheq eran azules desde antaño y posiblemente así seguirían siendo en el futuro.

Como camuflaje resulta el peor imaginable, y es admirable que esa gente siga vistiéndolos y quiera continuar luchando a lomos de un camello.

En la rompiente del mar de girasoles, cuatro guerreros tamasheq asoman su figura.

Envueltos en ropajes azules, brotan de un campo dorado.

Llevan al hombro fusiles de asalto AK, como en los viejos tiempos.

Me bajé del techo del vehículo acorazado y eché a caminar hacia el guerrero que actuaba como representante del grupo.

—Cuánto tiempo sin vernos, pueblo de la Medicina.

—Igualmente, guerrero tuareg.

Entonces, el guerrero de azul hizo un gesto negativo con la cabeza.

—¿Acaso sabes lo que significa la palabra tuareg en lengua árabe?

—Lamentablemente, no.

—Pues significa, jovencita, «los apartados de la mano de Dios». Un nombre que nos puso gente ajena a nosotros.

—Bien, pues entonces, ¿qué significa kel tamasheq ?

—«Los que hablan el idioma tamasheq ».

Se mire como se mire, lo de «apartados de la mano de Dios» parecía mucho mejor que lo nuestro.

Y es que, en nuestro caso, Esculapio, dios de la Medicina, o Hipócrates, el protector de los médicos, se preocupaban continuamente por el pueblo de la Medicina, construyendo un santuario a la medicina clínica y, como resultado de ello, la humanidad había cortado de raíz casi todas las enfermedades que experimentó en el pasado.

Y continuaba cortándolas de manera incesante.

El pueblo de la Medicina de ninguna manera se veía abandonado.

No es ya que no hubiera cosas que escaparan a los ojos divinos, es que llevábamos en nuestros cuerpos el WatchMe.

—Pues yo creo que es estupendo eso de ser olvidados por Dios.

—Por lo visto, no te gusta vuestro dios.

—Y tú aceptas gustoso los productos de dicho dios, ¿no?

Lo dije con cierto tono mordaz, pero el tuareg de tez morena contestó con una sonrisa.

—Así es. La diferencia entre nosotros y tú estriba en que aceptamos vuestro dios solo en la medida en que nos resulta necesario. Sin duda, nuestro profundamente compasivo dios lo perdonará.

Exhalé un suspiro ante la picardía de la gente del desierto, bueno, de lo que fue un desierto. Saqué una célula de memoria del bolsillo y dije:

—Así que la diferencia con los tuaregs es que nosotros nos arrodillamos por completo ante nuestro dios, ¿no?

—Eso es. Vosotros no sabéis deteneros en un punto intermedio. Vuestro excesivo impulso os lleva a querer imponernos esa fe. Por eso mismo nos vemos obligados a luchar.

—Nosotros no somos el Gobierno de Níger.

No somos de uno de esos «Gobiernos» que existían antes, sino un organismo nacido de un convenio de Ginebra, la Comunidad de Consenso Médico, lo que se llama Biogobiernos.

No estamos ni del lado de Níger ni del de los tuaregs.

No somos más que un puñado de gente de un simple Grupo de Observadores de la Tregua.

—Para los kel tamasheq es lo mismo, da igual que se trate del pueblo de Níger o del pueblo de los médicos. La diferencia no está más que en las caras.

—Los Biogobiernos son una figura política. No son un credo religioso.

—Son iguales, tanto un credo religioso como el imperialismo.

Porque Níger, con el propósito de conectarnos a un servidor, pone como excusa el vidalismo 5 , pero eso no es más que una modalidad del imperialismo.

Antiguamente, luchamos contra el colonialismo de Inglaterra o Francia.

Gadafise fijó en nuestra valentía y se comprometió a dejar que mantuviésemos nuestro estilo de vida guerrero, pero cuando el país decayó lo echaron enseguida.

Combatimos también contra los dictadores de Malí, Níger o Argelia.

Todos eran lo mismo, un hardware a base de imperialismo.

Lo que vosotros llamáis vidalismo no es más que un software diferente para el mismo hardware .

Volví a suspirar. Inspector de espirales de la OMS. A pesar de haber conseguido obtener un puesto político de esa categoría, cuyo trabajo consistía en la negociación política, cuando comenzaban las conversaciones de corte político, me aburría insoportablemente.

Agitando de manera ostensible la célula de memoria que tenía en la mano derecha, contesté:

—Este patch médico que tengo aquí es también un software del imperialismo…

—Ya lo he dicho antes, ¿no? Que nosotros sabemos usar las cosas en el punto justo.

El guerrero chasqueó los dedos y los supuestos subordinados que tenía a su espalda se metieron entre los girasoles para volver a salir trayendo entre todos varias cajas grandes de madera.

El contenido de aquellas cajas era algo que todavía se degustaba allí donde no alcanzaba el mundo de la atención médica, mercancías que nuestra sociedad había prohibido.

En pocas palabras, artículos como el puro habano que tenía entre los labios, alcohol y otros productos de lujo «nocivos para la salud».