Capítulo 84
V erónica me rodea con los brazos en cuanto me alcanza en la entrada de casa.
—Gracias por lo que has dicho.
—No hay de qué.
—Sí lo hay. Eres increíble, Clara. Eres una buena amiga. Eres…
—No tengo tiempo para hablar de esto ahora, Verónica —tiro de ella y cierro la puerta.
—¿Clara, qué ocurre? ¿No me digas que Kenerick tampoco te trata bien? ¿Ya ni siquiera puedes fiarte de los guapos?
Me muerdo el labio y dudo.
¿Puedo confiar en ella? Dios, ¡si ahora no puedo confiar ni en mí misma! ¿Esto está pasando de verdad? Paso la lengua por la herida de mi labio armándome de valor.
Sí. Está pasando. Y si ella quiere huir, podemos largarnos los tres, aunque luego Liam y yo le demos esquinazo.
Voy a coger la puta sartén por el mango.