Ha entrado en casa (Depredador Enmascarado 1) Capítulo 73
81%

Capítulo 73

Tras la entrevista…

—¿H as hecho algo para enmendar tu castigo? —le oigo decir a Kenerick con su voz gutural y masculina, ya en el pasillo.

—Sí.

—¿Eso quiere decir que ahora no llevas nada?

—Sabes exactamente lo que quiere decir, Kenerick.

—Sabes que no te servirá de nada, ¿verdad? Que lo hecho, hecho está…

Dejo de oír con claridad lo que dicen, pero sé que siguen hablando. Oigo el murmullo y percibo que su conversación es cada vez más cortante.

¿Voy a quedarme de brazos cruzados mientras le zurra? Debería hacer algo.

¿Qué hago?

Me acerco al ventanal que da a su dormitorio.

Veo al señor Ashcroft empujar a Clara a la cama sin miramientos y justo cuando voy a salir del cuarto la veo a ella sonriendo a más no poder. No es tan buena actriz, no está fingiendo. Está disfrutando como una condenada. Entonces la veo subirse el vestido y abrir mucho las piernas.

La hostia.

Kenerick le da la vuelta en la cama, le alza el culo y le da una bofetada en la nalga. Ese bofetón me pertenece a mí. Es a mí a quien tiene que marcar, ¡joder!

La rabia me nace en la boca del estómago. Y los celos. No entiendo por qué me siento tan territorial, pero si se la folla iré a cortársela. No sería la primera vez que lo hago.

De repente, él se acerca a las cortinas y me ve.

Alza la barbilla, retándome. Mi pulso se desboca y tras unos minúsculos instantes de duda, hago lo que quiere.

Meto la mano en mi pantalón y empiezo a tocarme el clítoris para que él lo vea.

Asiente complacido y cierra parte de la cortina, pero no me quita nada de la visión sobre lo que ocurre en esa inmensa cama .

Le veo quitarse la camisa despacio. Clara está con la cara pegada al colchón. Esto lo hace por mí. Para que yo lo vea. Mátame camión… o tú.

Mi excitación va en aumento y mis dedos se humedecen con el placer que chorrea de mi sexo. Cuando Kenerick Ashcroft lleva la mano a su cinturón creo que voy a correrme antes de que haga nada. Entonces se libera y se acaricia sin romper el contacto visual.

Me meto los dedos hasta el fondo del coño, con desesperación.

Clara mueve el trasero y él vuelve a pegarle con violencia, causándole nuevos moratones en las nalgas. Luego mete la mano entre sus piernas y empieza a tocarle el clítoris. Casi siento que me está tocando a mí.

Es lo que quiere, Chloe.

Por eso no aparta la mirada de ti.

El pulso empieza a golpearme en sitios ridículos. En la garganta. En las muñecas. Entre las piernas. En todas partes. Veo lucecitas tras mis párpados.

Aumento el ritmo en el que meto y saco mis dedos.

Es guapísimo. Y me está follando con la mirada muerto de deseo.

Junto las piernas aprovechándome de cualquier presión.

Entonces Kenerick alza la mano hacia la ventana y me enseña dos dedos, se los mete en la boca y el orgasmo me atraviesa con violencia.

Cuando vuelvo a abrir los ojos después del éxtasis, veo que su mano rodea con rabia su erección y que la mueve en un vaivén rápido alrededor de su gran envergadura. Porque la tiene enorme y me encantaría que me partiera en dos con ella.

Muevo la barbilla hacia Clara porque puede que la idea de que se acueste con ella por gusto despierte mi instinto asesino, pero que lo haga porque está obedeciendo mis órdenes me… me pone muy cachonda.

Kenerick entiende lo que quiero y no duda en dármelo.

No creí que pudiera volver a sentirme así. Todavía queda una llama dentro de mí y él acaba de volcarme un centenar de litros de gasolina.

La muerte del viejo señor Ashcroft se me escapó de entre las manos, pero resulta que en este lugar me esperaba algo muchísimo mejor…