El Circo VI mejor viva que muerta
PARTE TRES: Veintiún años
Se ha corrido la voz de que hay un sanguinario asesino en serie en el país que la policía todavía no tiene controlado. ¿Asesino? Disculpa, girl power. Pfff, lo que hay que aguantar.
Meto una de las piernas del Sombrerero Loco en la basura, para luego deshacerme de ella como dios manda, y vuelvo con él .
—¡No, por favor! —suplica.
—«¿No, por favor?». ¿En serio?
—¡Basta! Te daré lo que quieras. Tengo dinero. Por favor, basta.
—Esto es lo único que quiero. No irás a quitarme la ilusión, ¿verdad que no? Ni los orgasmos. Además, reconozcámoslo, sabías que venía a por ti, todos los demás están muertos. No has sido muy listo quedándote en el país.
Se mea encima y yo estallo en carcajadas. No me lo puedo creer.
— Una vez tuviste que luchar contra un tigre, lo vi con mis propios ojos, ¿y es ahora cuando decides mearte encima? Qué honor, en serio.
Llora mientras le corto un poquitín más. Se quemó la cara en el incendio, igual que le ocurrió al jefe con sus manos, pero no pasa ná’ . Todavía tengo parque en el que jugar.
ÚLTIMA PARTE: Veinticuatro años.
No queda nadie vivo del circo y no estoy muy satisfecha al respecto. Es que, colega, ¡como para estarlo! Me quedaba una persona de la lista por tachar. UNA. Y para mi desgracia está muerta .
Tengo menos suerte que una vaca en un matadero.
El viejo señor Ashcroft. No era mi prioridad, pero eso no significa que tuviera pensado olvidarme de él. ¡Fue muy insolente por su parte morirse antes de que yo pudiera matarlo! He tenido que darme de cabezazos contra la pared durante días para lidiar con la frustración.
Por suerte, tenía una hija, aún hay un Ashcroft que puedo matar. ¿Cómo no iba a saber la pequeña Ashcroft a qué se dedicaba su padre? Lo sabía. Estoy segura. Le parecía bien y por eso vive en la mansión.
Y por eso voy a matarla.