El Circo III mejor viva que muerta
L a noche de mi décimo cumpleaños mientras subía voluntariamente la alta escalera de siete metros esperando a que me empujaran del trampolín, no tenía ni idea de que un incendio me compraría mi libertad.
Pero así fue.
Lo considero el primer y único regalo que he tenido en la vida .
La vida en la calle no fue mucho mejor que en el circo, pero conseguí convertirme en una buena ladrona. Terminé acumulando una suculenta cantidad de dinero a los trece, pero cometí el terrible error de robárselo a las personas equivocadas.
Por suerte para mí, los vendedores de polvo blanco no contaban con que la ladrona gastaría todo su dinero en pagar a alguien capaz de hacerla parecer otra persona.
Le solté una generosa cantidad a una vagabunda para que se hiciera pasar por mi tutora legal y solo así, el cirujano accedió a hacer desaparecer mis cicatrices.
Me quitó las marcas fáciles de borrar: las externas.
Olor a sangre.
A desinfectante.
A tinte del pelo.
Lentillas de colores.
Gasas. Muchas gasas…
Cambié por completo, conseguí un pasaporte falso y volví a ser nómada. Nathalie quedó oculta en las sombras y Chloe nació del veneno, el rencor y la venganza.
Luces fluorescentes que parpadean. Barritas energéticas caducadas. Noches durmiendo en el coche. Una navaja siempre en la mano. Un bote con pestañas de Dana y otro con pelo de Maura. Mis tesoros.
Hay tres cosas que se me dan bien: arrancarme las uñas, pelear y planificar la muerte de otras personas.
Durante varios años, solo hice eso. Tuve que parar cuando de repente, empezaron a tardar mucho en crecerme las uñas.
Me aficioné a usar postizas, pero arrancarlas no resultaba igual de satisfactorio.
Las cicatrices de mi piel habían desaparecido, sí, pero en el circo me habían arrancado los dientes y me habían puesto garras en su lugar. Tuve que limármelos para volverme atractiva de verdad.
No tardé mucho en decidirme a usar mi cuerpo, mi juventud y mi belleza adquirida para ganarme la confianza de hombres maduros, ricos y de moral dudosa. A ellos también les robé.
Seis años estuve en el circo. Y seis años después de escapar, ya estaba lista para hacer todos mis sueños realidad.