Capítulo 68
—S orpresa, sorpresa, Annabelle. Ya, tranquila, no te levantes —me río entre dientes cerrando la puerta tras de mí—.
La última vez que te vi tenías peor aspecto, exhibicionista.
Mira que quedarte sin camiseta en mitad de la calle, ¿es que alguien te la robó o qué?
En fin, me encantaría quedarme a charlar, pero no sería muy inteligente por mi parte.
—La miro haciendo una mueca—. Gracias por tanto, “bestie”.
Gracias a tu cráneo blandito he conseguido tantas cosas que, madre mía, ¡podría echarme a llorar !
Saco la jeringuilla llena de aire del bolso y cojo la vía, pero al acercarme, Annabelle abre los ojos.
Alzo una mano y muevo los dedos para saludarla.
Me reconoce, pero no entiende qué está pasando y yo no voy a darle tiempo para que lo entienda.
—Dicen que la mejor manera de asesinar a alguien es golpearle la cabeza con un pollo congelado y luego dárselo de comer a otra persona.
No opino lo mismo. ¿Qué hay de divertido en eso?
—chisto la lengua cuando el monitor empieza a pitar—.
Ya, ya, sé que la embolia gaseosa tampoco es mi estilo, pero tengo un poco de prisa así que tendrá que valer, ¿de acuerdo, encanto?
Sin rencores. Que te vaya bien en la otra vida. Bonne chance !
Salgo de la habitación y del pasillo robando unos globos a una pareja cuando no miran. Mientras desciendo por las escaleras a toda velocidad, saco el móvil y llamo a la mansión. Marthia es quien lo coge.
—Hola, quería saber si tengo que recoger a Liam del cole de verano. No, claro que no me importa. No estoy haciendo nada en particular.