Ha entrado en casa (Depredador Enmascarado 1) Capítulo 28
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Capítulo 28

— E stabas tan necesitada esta mañana… pobre, pobre Clara —el tono de Kenerick tiene toda la intención de humillarme y lo consigue—. Seguro que no tardas nada en correrte.

—Cállate, capullo —presiono mi clítoris con el pulgar empapándome los dedos.

Él oye el inconfundible sonido de mi sexo húmedo y emite sonidos agónicos. Entonces alguien llama a la puerta de su despacho y dice:

—Adelante.

—No me lo puedo creer —grazno .

—Disculpa, George, estoy en una llamada importante —dice con mis gritos atravesándole el oído.

Oigo al tal George hablar, pero no espero a que termine.

—¿Quieres que me corra en tu oído mientras pretendes que no pasa nada?

—Sí.

Sé que esa respuesta no iba dirigida a George.

Arqueo la espalda cerrando los ojos con fuerza, llevando el teléfono cerca de mi sexo durante unos instantes.

—¿Quieres que te diga lo loca que me estoy volviendo sin tu ayuda? —susurro.

—No, eso no.

—Porque se me está dando de maravilla. Quizá ni siquiera te necesite, Kenerick.

Le dice algo a George, pero suena torpe, distraído. George no tiene ni idea de que el jefe tiene a su mujer masturbándose al otro lado de la línea.

Oigo un gruñido ronco y cabreado, y casi parece que Kenerick esté fuera del coche, deleitándose con el espectáculo.

El brutal rugido de una moto suena muy cerca de la entrada, pero no paro.

No puedo parar. Ahora mismo me da igual si alguien me ve.

De hecho, no podría gustarme más la idea.

Estoy loca, loca, loca, pero empiezan a temblarme las piernas cuando curvo los dedos dentro de mí y yo…

dios, sí, ahí. Lo torturo con el espectáculo que quería y le cuelgo sin darle tiempo a darme ninguna orden más.

Rompo en mi merecido orgasmo y cabalgo mis dedos hasta que el éxtasis amaina.

Mi marido siempre quiere quedarse con mi ropa interior cuando me toco o cuando él me da placer. Es algo que siempre le gusta encontrarse donde sea.

—Pero esta vez no —digo jadeante.

El orgasmo me ha devuelto la seguridad en mí misma y pienso en que hay algo que puedo hacer si el banco y mi hijo no pueden corroborarme que mi au pair miente.

Solo tengo que ir a la tienda.

No estoy loca.

Y voy a demostrar que aquí están pasando cosas raras y no son cosa mía.