Ha entrado en casa (Depredador Enmascarado 1) Capítulo 17
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Capítulo 17

S udada y despeinada salgo de mi sesión de pilates y me paso a por mi batido favorito.

Al salir me extraña ver que la calle está desierta.

Lo achaco a las obras del edificio contiguo a la cafetería y…

Otra vez esa sensación. Se me eriza la piel, se me acelera el pulso y se me marcan los pezones a través de la ropa.

Cálmate, paranoica. No tienes ningún stalker. Puede que aparezcas en internet, pero no eres famosa.

Saco el móvil para distraerme, maldiciéndome por no haber cogido el coche hoy.

Entro en TikTok y ya se me curva la sonrisa al ver los mensajes del grupo de anoche.

Quizá no puedo hablar de todo con mi marido, porque es cerrado en algunos aspectos sexuales, pero comparto fantasías con mis amigas virtuales que leen tanto dark como yo.

Sonrío. Echo de menos chatear con ellas y leer muchos romances. Sus maridos siempre las siguen en sus locuras. Mi usuario es TuMáscaraEntreMisPiernas, pero por triste que suene, nunca he tenido a un hombre enmascarado entre las piernas.

Ya, puedes compadecerme.

El rugido de una moto me sobresalta. Cuando me quiero dar cuenta, dicha moto viene directa hacia mí. Es inmensa y parece tener malas intenciones.

El desconocido va enfundado en cuero y no le veo la cara a través del casco, pero yo no conozco a nadie con moto. ¿Va a hacerme daño? ¿Por qué se acerca? ¿Qué pretende, atropellarme?

Hago lo que cualquier persona inteligente haría en mi situación.

Petrificarme.

Todo pasa tan deprisa que casi no puedo registrarlo. Alarga la mano hacia mí y me atrapa. De un fuerte tirón me hace chocar contra su cuerpo y me… ¡me sube sobre su puñetera pierna! Mis pies dejan de estar en contacto con el suelo. El motorista está sosteniendo t-o-d-o mi cuerpo con una sola mano.

¿Estoy sobre la pierna de un desconocido?

Estoy sobre la pierna de un desconocido.

¡Estoy sobre la pierna de un desconocido!

Un instante después oigo el estallido.

Un saco de ladrillos ha reventado contra el suelo a mi espalda… en el lugar exacto donde estaba mi cuerpo hace un segundo. Me quedo muda, empapada en un sudor ardiente, aún en manos del desconocido. El de la obra pide perdón desde la azotea, pero mi cerebro apenas lo registra .

No me suelta.

No parece querer hacerlo nunca.

Está claro que no se le está cansando el brazo.

¿Estoy jadeando?

La adrenalina por haber estado al borde de la muerte es lo único que justifica lo que me está recorriendo las venas… ¿verdad? Me ahogo en la necesidad de aplastarme más contra él.

El motorista emite un sonido escalofriante similar a un gruñido ronco, después me levanta un poco y me deja en el suelo con delicadeza.

—Gra-gracias —musito como una idiota.

Su anatomía no es la de nadie que yo conozca. Tampoco me ha tocado como nadie que yo conozca.

Cualquiera en su sano juicio querría ver quién se esconde bajo la máscara, pero lo que le urge a mi cuerpo es volver a estar en contacto con el suyo.

—Oh, ¿Señora Ashcroft? ¿Está bien? —una voz femenina suena a mi espalda y cuando me doy la vuelta, la madre de uno de los amiguitos de Liam se acerca a mí con la alarma dibujada en el rostro.

El de la moto se marcha, pero los latidos acelerados se quedan dentro de mí.

Mierda.