Giro de Guion (Charles River 1) Capítulo 12
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Capítulo 12

Rebecca

M e siento aliviada por el cambio de conversación. Hablar de los atributos físicos de mi hermano no es algo que quiera continuar haciendo.

​ En serio, no entiendo qué le ven. Llevo toda mi vida viendo cómo acumula diversos clubs de admiradoras allá por donde va. Sí, es agradable a la vista, soy consciente, y él también lo es, cosa que demuestra pavoneándose con pura arrogancia cada vez que puede.

Menos mal que solo conocen la superficie, porque si la población femenina supiera que además de lo que pueden ver, también posee una mente privilegiada y un empeño firme en lo que se propone, estaríamos todos perdidos.

Aunque creo que su mayor impulso es su pasión.

Veo cómo le brillan los ojos cada vez que alcanza un nuevo objetivo.

Desde luego, nadie podría decir que su vocación no es ser médico.

Brad siempre me ha tratado bien, es bastante egoísta, pero no conmigo.

Nunca ha empezado ninguna clase de juego de comparaciones entre hermanos con nuestros padres.

Más bien, podría decirse que ha rebajado sus logros y alzado los míos.

Supongo que él piensa que es muy perspicaz, pero siempre me he percatado.

De lo que no era consciente es de las muchas chicas que se acercaron a mí con intenciones erróneas. Estaban disfrazadas de amistad, pero su único y verdadero propósito era que él les prestara atención.

Me di cuenta mal y tarde.

Se formó un patrón y varias de mis supuestas amigas me dejaron de lado cuando vieron que no conseguían nada de mi hermano.

La parte buena de todo esto es que, sin saberlo, Bradley me estaba haciendo un enorme favor.

Eran las mismas chicas que me demostraron una y otra vez lo poco que yo importaba.

Al final, que se alejaran de mí fue lo mejor que me pudo pasar.

​ Después de este lapsus mental sobre mi hermano, deslizo la mirada de la cara expectante de mi amiga a la pantalla de mi móvil. No me apetece leerlo en este momento, prefiero hacerlo en la intimidad, pero sé que, con Cara al tanto, va a ser imposible.

​ —Ah, sí, cuando estaba de camino aquí, me dijo que necesitaba un favor — comento de forma despreocupada.

​ —Pues adelante, averigua qué es —me responde en tono rimbombante—. Así puedes contármelo en directo.

Lo sabía, no tenía dudas. Por eso tampoco quería darle importancia. Hacerlo de esta forma me coacciona.

Es mi amiga y ya sé que no debería sentir presión. Por lo general, no lo hace, pero también estoy segura de que va a hacer comentarios que quizás no me apetezca escuchar ni valorar. Ella tiene mucha más experiencia que yo tratando con chicos, por lo que tenemos distintas formas de hacerlo.

Agradezco su ayuda, aunque no siempre quiero seguir el camino que me ofrece y, cuando eso sucede, acaba teniendo reacciones desmedidas que le llevan a sentirse ofendida.

Intento ser siempre sincera con ella e imponerme para no cometer errores pasados, aunque tengo que admitir que no siempre lo hago.

Si puedo evitar una molestia o conflicto, mejor.

​ Desbloqueo el teléfono y entro en la conversación de Eric.

​ Mientras leo, intento mantener las formas. Me he colocado una máscara de indiferencia, pero en el fondo estoy ilusionada.

​ —En resumen, me pide ir a su casa para ayudarlo con una asignatura de Servicios a la Comunidad —le cuento sonriente.

Me apetece el plan que me propone. Debería ser sencillo para mí ayudarle, tengo una asignatura troncal de esa misma materia. Seguro que a él se la impartirán de forma superficial.

​ —Ya, una ayuda…

Y aquí vienen los comentarios.

—Sabes perfectamente lo que quiere, ¿no? —continúa.

Me hago una idea, sí.

—Se me pasa por la cabeza que quiera algo más que sacar un notable.

No se esperaba una respuesta tan firme de mi parte, y lo noto por lo mucho que está tardando en responder.

—No sé, apenas lo conoces.

—Pero si no le doy la oportunidad, nunca lo sabré.

En estos momentos tengo presente lo que Pey me dijo. Si me escondo o lo juzgo, no lo averiguaré.

—Quizás ese tío sea demasiado para ti. —No me gusta el tono que está tomando la conversación—. No te equivoques, ya sabes que pienso que eres un bombón y cualquiera se derretiría contigo.

—¿Demasiado en qué sentido? —insisto, no tengo muy claro a dónde pretende llegar.

—No sé, parece de los que quieren divertirse un rato, sabemos de su historial y no es corto. —Utiliza un tono compasivo que no me está gustando.

Sí, no soy la mujer más segura en lo que a hombres o sexo se refiere, lo reconozco. Pero tampoco soy una monja ni necesito que Eric venga con un contrato de matrimonio concertado para poder vernos.

Un momento…

Se me acaba de pasar algo por la cabeza. Tanta reacción apática por su parte me resulta extraño. Por lo general tiene comentarios, pero esta vez está siendo demasiado reticente.

—Cara, ¿te gusta Eric?

Ya lo he soltado, mejor fuera que dentro.

—¡¿Qué?! ¡No! ¿Cómo puedes decir eso si ni siquiera lo conozco?

Su expresión es la de una persona completamente ofendida, pero, claro, ella siempre tira hacia el drama absoluto, así que no estoy segura.

—No lo sé, en la fiesta del otro día te mostraste un poco hostil cuando me viste con él —contesto—. Incluso algo incómoda.

—Oye, no te creas el ombligo del mundo —dice chasqueando la lengua—. Solo estaba siendo precavida, ya sabes lo protectora que soy contigo. No quiero que te hagan daño.

—Te lo agradezco, pero no es necesario —le aclaro firmemente—. Puedo manejarme sola. Además, solo lo estoy conociendo.

—Ya, pero seguramente quiera algo más que eso.

—Bueno, en ese caso, tendré que averiguarlo. Tampoco es como si nunca tuviera relaciones esporádicas —le refresco la memoria—. Soy universitaria y no vivo encerrada en mi habitación.

Mis relaciones no han sido tan memorables como me gustaría y sigo pensando que es mejor tener sexo cuando tienes conexión con la otra persona. Aunque no por ello he parado mi vida sentimental.

—Está bien, pero luego no digas que no te lo advertí —recalca echándose hacia atrás en la silla.

No me apetece seguir dando explicaciones ni rebatirle nada más, así que asiento con la cabeza. Justo en ese momento traen la comida y Cara aprovecha para ir al baño antes de empezar.

Cojo de nuevo mi móvil y tecleo una respuesta rápida para Eric.

Yo : Puedo echarte una mano.

Eric : ¡Genial! Podemos hacerlo en mi habitación.

Me aseguraré de que mi compañero no esté

para que podamos concentrarnos.

Yo : Estupendo. ¿Cuál es tu residencia?

Eric : La Refort, te mando un pase de invitada.

Yo : Qué nivel, necesito una invitación.

Eric : Tú eres VIP.

Yo : Me siento halagada.

Eric : ¿Estás disponible el viernes? Salgo

pronto del entrenamiento de remo.

Yo : Perfecto, tengo la tarde libre.

Eric : Te espero a las seis.

Bloqueo la pantalla y alzo la mirada justo cuando Cara toma asiento de nuevo. El ambiente parece haberse relajado entre nosotras y conseguimos disfrutar de la comida.

Nos despedimos una hora más tarde, ella tiene clases de violín y yo, unas ganas tremendas de llegar a casa. Me apetece darme una buena ducha y quedarme tirada en el sofá viendo una serie con las chicas.

Cuando me dispongo a ponerme música para el camino, que son unos veinte minutos andando, me entra una nueva notificación de mensaje.

Al principio me extraña el remitente, no lo tengo guardado.

Desconocido : Ey, ¿qué tal? Soy Axel.

Ay, Dios.

Casi se me cae el móvil de los manos. No puedo explicar el temblor que me ha entrado al leer ese nombre en mi pantalla.

Y me está escribiendo de nuevo justo en este momento.

Desconocido : He hablado con los cavernícolas de mis

compañeros y nos gustaría que vinierais a casa el viernes.

No puede ser.

Desconocido : Ya sabes…, para compensaros.