CAPITULO 41
En casa de los Lambert, la familia completa está sentada en la mesa del comedor, todos escuchan atentos a Charlie, mientras que este les cuenta un chisme.
—Bueno todo eso es lo que Gael escucho, pero lo que él no sabe, es de que banda se trata.
—Aunque sacando cuentas, nosotros podemos hacer suposiciones, ya que solo fueron tres bandas las que se presentaron, no hay más opciones —deduce Sam.
—Es verdad. ¡Ay por favor! ¡Me encanta este chisme! —comenta Agata, riéndose.
—¡Por Dios! ¿Cómo Gael no pudo escuchar aunque sea un nombre? ¿Cómo se supone que me concentre si no se quien traicionó a quién? —cuestiona Lucy, entre risas.
En ese momento, el sonido del temporizador en la cocina interrumpe la conversación y Lauren se levanta de inmediato, y camina hacia allá.
—¡Por fin! ¡Ya comeremos! —exclama Jhon, sentado.
—¡Sí! ¡Ustedes quédense allí, yo llevo la lasaña! —dice Lauren desde la cocina, sonríendo.
En la mesa del comedor, todos los demás se quedan entretenidos con la conversación, mientras que Tyler escucha pero sin emitir ninguna opinión.
Él está nervioso, miranda cada tanto la pantalla de su teléfono, viendo que a medida que los minutos pasan, no tiene llamadas, ni mensajes nuevos, manteniéndose en silencio, él bebe un poco de agua.
Sam que se encuentra sentado a su lado, nota su angustia y lo atípicamente callado que se encuentra, por lo que de manera disimulada, le toca la pierna por debajo de la mesa, dándole unas palmaditas para reconfortarlo.
Entre tanto, afuera de la residencia de los Lambert, Jenny se encuentra estacionando su carro en el frente de la casa.
—¿Ya me vas a decir por qué estás llorando o no? —cuestiona ella preocupada, viendo a su hija—. Mi vida ya llegamos, ahora dime.
—Luego mamá —responde Nicole desde el asiento de copiloto, a la vez que se mira en el espejo del tapasol y se seca las lágrimas.
—¿Luego? ¿Luego de qué? —insiste Jenny, confundida.
—Mamá… solo confía en mí —dice Nicole agarrándole la mano y la mira a los ojos.
—Okey… claro que confío, pero… me estás matando de angustia, cuanto suspenso —añade Jenny, para luego ambas bajarse del automóvil.
En la cocina, Lauren saca el par de bandejas del horno y luego se acerca al fregadero para lavarse las manos, ahí es cuando detalla que el carro de Jenny se encuentra estacionado afuera.
Ella entrecierra los ojos extrañada, al mismo tiempo que camina hacia la puerta, en cuanto la abre, nota que las dos están a solo unos pasos de distancia.
Nicole al verla, de inmediato acelera el paso, corre hacia Lauren y le coloca una mano en la boca.
—No digas nada… no digas nada —murmura ella, rápidamente.
Lauren asiente a la vez que Nicole retira su mano, luego ambas se abrazan con fuerza, unos segundos más tarde, Jenny se les une.
—¿Están bien? —susurra Lauren, confundida con la situación.
—Sí, está todo bien. No te preocupes. ¿Tyler está? —inquiere Nicole.
—Claro cariño, estamos todos, de hecho íbamos a comer —acota Lauren, sonriéndole.
—Bien, entonces vamos —añade Nicole, entrando a la casa.
—¿Qué sucede? —cuestiona Lauren en voz baja, viendo a su amiga.
—La verdad es que no tengo idea, ella no me quiso decir —aclara Jenny, encogiéndose de hombros.
En el momento que las tres ingresan, caminan directo hacia el comedor, los primeros en notarlas, son Charlie, Jhon y Lucy, quienes se quedan extrañados, pero al ver como Nicole se coloca el dedo índice en los labios, indicándoles que no digan nada, ellos guardan silencio y sonríen de manera disimulada.
Por su parte, Agata, Tyler y Sam siguen conversando entre ellos, totalmente ajenos a la llegada de los nuevos invitados, ya que están sentados de espaldas hacia la sala.
—Ahora lo que yo quiero saber, es… ¿traicionó esa banda por irse con otra, por armar una nueva o por ser solista? —inquiere Agata, frunciendo el ceño.
—Sí, aunque sería… —comenta Sam, pero deja de hablar en el momento que ve como alguien pone sus manos sobre los ojos de Tyler.
Él y Agata voltean y es ahí cuando observan que se trata de Nicole, a pesar de que todos se sienten confundidos y algo sorprendidos, ambos le sonríen y se mantienen en silencio, siguiéndole el juego a ella.
Tyler de inmediato sube sus manos, y comienza a tocar las de ella, para intentar adivinar quién es, primero tantea sus dedos y las uñas, confirmando que se trata de una chica, en cuanto llega al pulgar y siente el anillo, enseguida reconoce que es el de Nicole y comienza a llorar.
Todos en el comedor se quedan pasmados sin entender lo que sucede, mirándose entre sí confundidos, a excepción de Lucy, quien al conocer el contenido de la tarjeta, está conmovida limpiándose las lágrimas que corren por sus mejillas.
Al mismo tiempo que Nicole abraza a Tyler por la espalda, mientras que él, continúa desbordado en llanto, el cual se escucha claramente sobre el silencio ensordecedor que embarga la casa.
Transcurridos unos minutos, Tyler finalmente se levanta de la silla, se da la vuelta, y observa a Nicole, de pie frente a él, notando de inmediato que ella tiene los ojos enrojecidos, entendiendo que estuvo llorando y la abraza con fuerza.
Ellos se mantienen abrazados durante unos segundos, luego Nicole se separa un poco de Tyler, y le acaricia el rostro, ambos haciendo contacto visual, sintiéndose perdidamente enamorados, se besan con suavidad en la presencia de sus familias.
Sam boquiabierto se lleva las manos a la cabeza, Charlie y Jhon comparten una mirada perplejos, intentando asimilar lo que ocurre, los ojos de Jenny y Lauren se llenan de lágrimas en segundos, al mismo tiempo que Agata grita entusiasmada, festejando a mas no poder, es tal su emoción desbordada, que Tyler y Nicole dejan de besarse, por reírse de su reacción.
Ambos se quedan abrazados, a la vez que siguen atacados de la risa, unos segundos después, Agata no se puede contener más y se acerca a ellos, dando pequeños saltos emocionada, uniéndose al abrazo, mientras que todos los demás continúan observándolos perplejos.
—¡Son unos idiotas! —exclama Agata, dejando de saltar.
—¿Nos regañas? —pregunta Nicole, sorprendida.
—¡Sí! —afirma Agata cruzándose de brazos, cambiando por completo su reacción.
—Kitty… ¿por qué? —inquiere Tyler, nervioso.
—¡¿Por qué no me dijeron nada?! —replica Agata, frunciendo el ceño—. ¡Eso no se hace! ¡Se supone que debería saber esto!
—¡Qué hijo de puta! ¡Me mentiste! —interviene Sam—. ¿Para ella eran los cupcakes?
—¿Cuáles cupcakes? —cuestiona Agata, confundida.
—Espera… ¿no los hiciste tú? —indaga Nicole, viendo a su amiga.
—¡No! ¡Claro que no! ¡Esos te los hice yo! —afirma Tyler, tomándole las manos.
—¿Tú hiciste los cupcakes? —interviene Jenny, llorando con más fuerza.
—Hijo… ¿tú preparaste cupcakes para ella? —pregunta Lauren, entre sollozos.
—Ay por Dios —murmura Nicole volviendo a llorar sin parar, al mismo tiempo que Tyler la abraza con fuerza.
—¡Qué demonios ocurre! ¡Ya explíquenme! —exclama Agata.
—Santo cielo… es que ahora todas lloran —comenta Charlie en voz baja, tras observar a las chicas y John asiente.
—Tranquila… no quiero que llores —susurra Tyler, acariciándole la espalda.
—No puedo… no llorar, es que… nadie había hecho nada así por mí antes —confiesa Nicole, con la voz entrecortada—. Es lo más hermoso que me ha pasado.
—Te mereces eso y mucho más —declara Tyler, reconfortándola.
En ese instante, Agata y Sam comparten una mirada de complicidad, riéndose bajito, él se acerca a ella y la rodea con un brazo, ambos se quedan observando la escena, completamente atónitos, ya que es primera vez que ven a Tyler actuar de esa manera.
—Hija… ¿Ahora si me puedes decir que es lo que decía la tarjeta? —interrumpe Jenny, secándose las lagrimas
—¿Cuál tarjeta? —inquiere Lauren, al mismo tiempo que Lucy sonríe en silencio.
—Claro mamá, es un poema —responde Nicole, a la vez que sorbe por la nariz.
—¿Cariño le escribiste un poema? —añade Jhon, asombrado.
—¿Tú escribiste un poema? —agrega Charlie, incrédulo.
—¡No escribí un poema! —exclama Tyler, indignado.
—¿Por qué mientes? —comenta Nicole, dejando escapar una sonrisa.
—Sí cariño… ya no mientas —bromea Lucy.
—No miento, yo no soy un poeta, es que no sabría cómo escribir un poema aunque quisiera —aclara Tyler, entre risas.
—Entonces… ¿estoy imaginando esto? —refuta Nicole, sacando de su bolsillo la tarjeta.
—Pero, eso no es un poema —afirma Tyler, con seriedad.
—¿No? —inquiere Nicole, confundida.
—No… Esa es una canción.
—¿Una canción? —reitera Nicole, frunciendo el ceño.
—¿Una canción? —murmura Charlie mirando primero a Tyler, y luego voltea a ver a su hijo.
—¡¿Tú escribiste una canción?! ¡¿Tú, Tyler Lambert escribiste una jodida canción?! —exclama Sam, saltando emocionado.
—¿Me escribiste una canción a mí? —susurra Nicole, volviendo a llorar.
—Sí mi vida… ¿a quién más se la escribiría? —dice Tyler, acariciándole el rostro con suavidad.
—¡Ay por Dios! —exclaman todos al unísono, al mismo tiempo que Sam sale corríendo hacia las escaleras.
—¿A dónde vas? —inquiere Agata, confundida.
—¡Por la maldita guitarra! ¡Necesito escuchar esa canción ya mismo! —grita Sam, alejándose.
En el instante que Tyler lo escucha, se lleva una mano a la frente, sintiéndose completamente nervioso, hasta que unos segundos más tarde, escucha los pasos de su amigo, regresando a toda velocidad.
—¡Toca y canta! —ordena Sam, entregándole la guitarra acústica—. ¿Qué esperas?
—Ay por Dios… es que me da mucha vergüenza. No me hagan esto —replica Tyler, sonrojado.
—¿Me la cantas a mí? —murmura Nicole, sonriéndole.
—Sí mi vida… claro —susurra Tyler, acariciándole la cara.
—¡Qué! ¡A mí también! ¡Yo soy su compañero de banda! —se queja Sam, riéndose.
—¡A mí también! ¡Soy su representante! —añade Charlie.
—¡A mí también! ¡Soy su otra mamá! —dice Lucy, viéndolos conmovida.
—¡A mí también, porque soy su padre! —afirma Jhon.
—¡A mí también, porque soy su madre! —repite Lauren, sonríendo.
—¡Pues a mí también, que soy la suegra! —comenta Jenny, provocando que todos suelten una carcajada.
Tyler por su parte, se sonroja aún más a la vez que se tapa la cara con ambas manos, sintiéndose completamente avergonzado.
—¡Y a mí también! ¡Mira que soy la hermana favorita de ambos! ¡Así que ya canta! —exclama Agata, emocionada—. Y Nicole… yo me encargo de que te la cante en su próximo concierto.
—Sí… solo esperemos que no sea una mierda como los otros dos millones de intentos de canciones —bromea Sam, logrando que Tyler se relaje un poco y se ría.
—Oh… para nada es una mierda —declara Nicole, sonríendo—. Es lo más hermoso que he leído en mi vida.
—Entonces… ya lo escuchaste Sami —comenta Tyler volteando a verlo, a la vez que se coloca la guitarra—. ¡Esta es una mierda de las buenas! ¡De las que la gente dedica cuando se está jodidamente enamorado! ¡Es rock de los noventa! ¡De esos que te ponen a llorar de amor!
Tyler vuelve a mirar hacia Nicole, se aproxima más hacia ella, le acomoda el cabello con una mano, para luego darle un pequeño beso en los labios y sonreírle.
—Esto es para ti… Nicole Scarlet.
Todos se quedan en completo silencio, observando como Tyler comienza a cantar y tocar la guitarra.
La vida es hoy.
La vida no es ayer.
La vida eres tú, y lo que decidas hacer.
Estuviste ante mis ojos.
Y no te logré ver.
Y aunque cayera a pedazos el cielo.
La noche vuelve a amanecer.
La vida es hoy.
La vida no es ayer.
Esperaré sentado bajo la lluvia.
Solo para verte florecer.
43 veces gracias.
43 renacer.
43 veces diré que te amo,
hasta que me decidas creer.
La vida es hoy.
Ya no es la misma vida de ayer.
Mi vida eres tú y eso ahora lo sé.