Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 42
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CAPITULO 42

Los chicos se encuentran en la taquilla del cine, terminando de comprar los boletos para la función.

—Bueno, ahora vamos por la comida —comenta Sam.

—Sí, pero yo invito esta vez —acota Tyler, justo cuando van llegando al mostrador y esperan que los atiendan.

—¡Uhhh! ¡Estamos generosos! ¡Eso me gusta! —bromea Sam.

—Pues… la verdad, es que me parece genial esto, que tengamos una cita doble, es más divertido, y bueno… —murmura Tyler, a la vez que mira hacia los lejos detallando a las chicas—, no quiero parecer un tonto si de pronto me quedo callado, en ese caso, tú dices cualquier cosa y me rescatas.

—No, pero… ¿por qué te quedarías callado? —inquiere Sam, confundido—. ¡Sí hablas hasta por los codos y Nicole también! Es más, deberán tomar turnos para hablar —añade riéndose, al mismo tiempo que Tyler pone los ojos en blanco.

—No sé, es que… aún estoy nervioso, es nuestra primera cita. No sé cómo han sido sus citas antes, yo solo quiero hacer lo mejor que pueda.

—Deslumbrarla… lo sé —afirma Sam, y en ese instante el chico en el mostrador los interrumpe.

Durante algunos minutos, ambos hacen todo el pedido de golosinas y bebidas, en el momento que el chico trae una de las bandejas con parte de la comida, Tyler nota que a otro cliente le están entregando un vaso especial, y no uno genérico.

—Oye disculpa… ¿y esos vasos? —cuestiona Tyler.

—Son una edición especial, tienen un costo de quince dólares cada uno —explica el chico, señalando hacia el otro extremo del mostrador, donde se encuentran todos los modelos.

De inmediato los chicos se acercan unos pasos para poder detallarlos mejor.

—¡Ay carajo! ¡Dame ese! —exclama Tyler emocionado, apuntando uno en específico, luego sigue viendo los demás—. ¡Y aquel también! —añade, haciendo que Sam sonría.

Después de realizar el pago por todo el pedido, ambos chicos caminan un par de metros para reunirse con las chicas, quienes se encuentran sentadas en una de las mesas esperándolos.

—Respecto a lo que me decías… —murmura Sam, a medida que avanzan—. No te pongas nervioso, estamos hablando de Nicole, no de una entrevista de trabajo, pero si te ganan los nervios y sientes un silencio incomodo, solo susúrrale algo lindo, o mejor aún, le das un beso y ya.

—Okey… ese sí es un buen consejo. Gracias —afirma Tyler, sonríendo.

—No gracias a ti, por ser un hermano mayor tan genial, Kitty se volverá loca cuando vea el vaso —agrega Sam, riéndose.

Las chicas se encuentran conversando en la mesa, muy concentradas, pero al levantar la vista, ambas sonríen notando que los chicos se acercan.

—Ya tenemos todo, en media hora comienza la película —comenta Sam, colocando una de las bandejas sobre la mesa para luego sentarse junto a Agata.

—¡Genial! —responde ella, emocionada.

—Sí, esperemos que sea tan buena como se ve en el tráiler —acota Tyler, apoyando la otra bandeja y tomando asiento.

—¡Ay que bello! ¡Lo amo! —exclama Nicole entusiasmada, viendo la bandeja.

—Lo sé mi vida, no necesitas gritarlo, aunque pensándolo bien… sí, grítalo mucho, eso me gusta —bromea Tyler, causando que los demás se rían.

—Tonto… —replica Nicole mirándolo a los ojos, al mismo tiempo que Tyler se inclina y deposita un corto beso en sus labios—. En serio lo amo, está precioso —añade tomando el vaso especial, detallando que está recubierto con la imagen de muchas rodajas de limones.

—¡Ay por Dios! ¡Ay por Dios! ¡Es increíble! ¿Este es mío cierto? —cuestiona Agata, agarrando el vaso que tiene el diseño de pequeñas huellas de gato—. ¡Gracias Sami! ¡Eres el mejor novio del mundo! —afirma abrazándolo.

—Sí lo soy… —dice él, dándole un corto beso en los labios—. Amo verte feliz, pero amor, ese vaso no te lo compré yo.

—¿No? —replica ella, alejándose un poco.

—No, pero solo fue porque alguien más se me adelantó, y lo vio primero que yo —explica Sam, a la vez que Agata voltea la mirada hacia su hermano.

—¡Ty! Ay por Dios… ¡Gracias! ¡¿Si sabes que eres el mejor hermano del mundo?! ¡Amo que me ames! —exclama ella, emocionada—. ¡Es genial!

—¡No! ¡Yo amo que tú me ames! Y eso, es lo verdaderamente genial —replica Tyler mirándola a los ojos, y ambos se sonríen.

Al cabo de un rato, ambas parejas caminan hacia el interior de la sala del cine, los chicos llevan en sus manos las bandejas repletas de golosinas. Agata por su parte, se sostiene del bicep de Sam, a medida que los dos avanzan susurrándose y sonríendo enamorados.

Un par de metros detrás de ellos, van Tyler y Nicole, quien se siente un poco nerviosa por su primera cita, por lo que se mantiene callada, observando la complicidad y naturalidad con la que Sam y Agata interactúan.

Tyler, quien también se encuentra nervioso, nota ese silencio incomodo que hay entre ellos, ese mismo que le preocupaba unos minutos antes.

«Solo sé tú mismo… no estés nervioso… es Nicole. Haz algo que a ella le gustaría… haz que sea especial.» Piensa él, y tras unos segundos, sonríe.

Tyler posiciona la bandeja para llevarla solo con su mano derecha, y en cuanto libera su otro brazo, acerca su mano izquierda lentamente hacia la de Nicole, para luego tomarle un solo dedo.

Un escalofrío recorre el cuerpo de ella, quien de inmediato baja la mirada, y nota ese gesto con el que tanto soñó, haciendo que se detenga.

«Es lo que siempre quise… esto es lo que siempre desee. Jamás nadie me hizo sentir así… tan amada, tan segura… tan especial.»

—Mi vida… ¿estás bien? —murmura Tyler dejando de caminar, y se mantiene sujetándola por un solo dedo.

—Sí… —responde ella, levantando la mirada—. Estoy más que bien —añade tomando una respiración profunda—. Ty, te amo, te amo demasiado. ¿Se puede amar demasiado a alguien?

En cuanto escucha esas palabras, Tyler le sonríe completamente enamorado.

—No lo sé, pero… espero que no. Porque demasiado se oye como una cantidad que hace enloquecer a mi corazón. Mi vida… harás que te escriba más canciones, me harás competir con Sam —dice él inclinándose, para luego besarla con mucho amor.

Tras unos segundos, ellos escuchan como Agata y Sam comienzan a decir: ¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!

Ambos se separan y cuando voltean, se dan cuenta que la otra pareja se encuentran parados a un par de metros de distancia, Agata está grabándolos con su teléfono, lo que los hace reír.

—¡Malvados! —replica Tyler, sonrojándose un poco.

—¡La venganza es dulce hermano! —acota Sam, entre risas.

—Sí Nicole, yo no dejaré que ninguna idiota se acerque ni a diez metros de distancia de Ty, a la que lo haga… le mostraré este video, él está oficialmente fuera del mercado, así que no dejaré que nadie te quite el novio —declara Agata.

—¡Qué dices tonta! —replica Tyler viendo a su hermana, al mismo tiempo que avanza unos pasos con Nicole, para poder acercarse a ellos—. Mi vida… —susurra inclinándose hacia el oído de ella—. Tranquila que nadie me va a quitar, porque yo ya estoy donde quiero estar —confiesa viéndola a los ojos.

—Bien, porque ni creas que dejaré que me quiten a mi novio —agrega Nicole, aferrándose con ambas manos al bicep de Tyler.

—¡Eso! ¡Así se habla! ¡Somos dos contra un montón de fanáticas! ¡Tenemos que unir fuerzas! —agrega Agata.

—¿Fuerzas para qué? —inquiere Sam, sonriéndole—. Ni que fuera una batalla.

—Claro que es una batalla —afirma Agata, aferrándose nuevamente al brazo de Sam—.

Una hermosa, donde el amor siempre tiene que ganar por encima de las vicisitudes.

Si discutimos, lo solucionamos, si caemos, nos levantamos, y si nos equivocamos, lo corregimos, pero nunca dejamos de amarnos, porque el amor puede por encima de todo.