Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 39 #2
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CAPITULO 39 #2

—¡Obviamente! ¡Tú eres el pedazo de idiota que mi hermana idolatra desde niña!

¡Ese mismo idiota que la trató como a una mierda!

—exclama Zac, enojado—. ¿Sabes qué? ¡Mejor lárgate maldito hijo de puta!

¡¿Qué esperabas?! ¡¿Qué te pidiera una foto?

! ¡Más bien agradece que no te reviento la cara ahora mismo!

—¡Hey! ¡Hey! —interviene un chico saliendo del automóvil, ese mismo que le entregó los cupcakes a Zoe unos minutos antes—. ¡Tranquilicémonos todos y contemos hasta diez! Vamos a hablar mejor como adultos —añade acercándose a toda velocidad.

—¿Y tú quién mierda eres? —cuestiona Zac enojado viéndolo, a la vez que niega con la cabeza—. ¡A ti nadie te llamó!

—Tranquilo Zac… Yo soy Brendam, soy su hermano —explica tocando el pecho de Brandon.

—¡Yo no te dije mi nombre! —replica Zac frunciendo el ceño, al mismo tiempo que se cruza de brazos—. ¡¿Cómo demonios es que tú sabes mi nombre?! — pregunta furioso.

—Eso es porque yo te conozco, bueno… aunque no en persona, claro está —aclara Brendam—. Solo supuse que me reconocerías, aunque bueno… Zoe tampoco lo hizo —añade encogiéndose de hombros, con una sonrisa tonta.

Tras escuchar esa explicación, Zac entrecierra los ojos tratando de entender todo lo que sucede, él suspira intentando calmar su ira, al mismo tiempo que detalla la cara de este chico desconocido que está de pie frente a él.

—Espera un momento… —murmura Zac—. Es que tú eres Brendam Jasso —añade perplejo señalándolo.

—Sí, ese mismo soy —afirma este sonriéndole, a la vez que Brandon al lado de su hermano, finalmente logra relajarse un poco con la situación, aun sosteniendo todos los globos de perros en su mano.

—¡Qué demonios! —exclama Zac, volteando hacia Brandon—. ¿Y tú no eres Jones? ¡Él no es tu hermano!

—Sí, sí lo es. Yo soy Brandon Jasso, legalmente lo sigo siendo, pero artísticamente sonaba mejor Jones.

—Mierda… —murmura Zac agarrándose el cuello, intentando comprender—. Espera… ¿por eso en tu estúpido video salías en una pista de motocross?

—Claro, era la locación más barata para mí en ese momento, me salió gratis —afirma Brandon, riéndose.

—Sí… al día de hoy, después de todos estos años… aun no me paga por prestarle mi moto —bromea Brendam.

—¡Carajo! —dice Zac, a la vez que se apoya contra el marco de la puerta—. No puedo creer que estás en mi casa, es que mi papá no va a creer que estés acá.

—¿Me darás la mano o prefieres seguir amenazando a mi tonto hermanito? —inquiere Brendam riéndose, estirando el brazo.

Al escuchar ese comentario, Brandon no puede evitar poner los ojos en blanco.

—Sí, claro que sí —comenta Zac, riéndose finalmente—. Estoy encantado de conocerte —añade estrechándole la mano, luego se dan un abrazo.

—Honestamente… pensé que me reconocerías apenas me vieras, eso me sorprendió —acota Brendam, entre risas.

—Obvio que te reconozco, pero es que...  yo estaba muy enojado con el idiota este —aclara Zac, señalando a Brandon—. Y cuando me molesto, no puedo pensar bien.

Brandon por su parte, se queda en completo silencio manteniéndose de pie, escuchando la conversación.

—Espera… ¿antes dijiste que Zoe no te reconoció? ¿Cuándo la viste? —inquiere Zac, confundido.

—Recién hace unos minutos, yo fui quien le entregó una caja con cupcakes —aclara Brendam.

—¿Los cupcakes eran tuyos? —cuestiona Zac, volteando a ver a Brandon.

—Sí, pero yo le dije a Brendam que los entregara por mí, porque no sabía si ella estaba acá, tampoco tenía la seguridad si esta era la casa correcta, no quería encontrarme con otra persona —explica Brandon.

—Okey… Aguarda, es que tengo más preguntas —agrega Zac, frunciendo un poco el ceño—. Primero… ¿Cómo supiste donde vivimos? ¿Por qué le trajiste esos cupcakes y estos globos?

—Bueno… —responde Brandon—. Es que yo conozco a Tyler y a Sam, nosotros no somos amigos, pero sí nos hemos visto ya varias veces.

—¿Ellos te dieron mi dirección? —replica Zac.

—No… aunque sí tengo el número de teléfono de ambos, lo que pasa es que ellos en este momento obviamente están enojados conmigo por lo que pasó en Miami…

De verdad que perdón… yo estaba muy borracho y sé que me porté como un imbécil —confiesa Brandon, avergonzado—.

En fin… ellos defendieron a tu hermana y sé que están odiándome, por lo que no podía llamarlos, en cambio, le dije a mi representante que se comunicara con Charlie, que es…

—El padre de Sam —interrumpe Zac—. Sí, yo los conozco, ellos viven ahí mismo —añade señalando con su mano en la dirección.

—Bueno sí… entonces Charlie estaba renuente, no quería darnos la dirección porque también estaba enojado y eso lo comprendo —acota Brandon—.

Él dijo que conoce a Agata y a Zoe desde que nacieron, que las quiere como si fueran sus hijas, mi representante se comunicó hasta tres veces, pero no logró conseguir la dirección.

Al final yo lo llamé y le pedí perdón por lo que hice, le expliqué que yo estaba consciente de que la había cagado, y que solo quería disculparme con Zoe.

Sé que ella me odia, pero al menos quiero hacer lo correcto…

Le compré estos globos porque ella me dijo que le gustaban los perros, y escogí esos cupcakes, porque sé que sus favoritos son los de limón y menta.

Incluso me contó que practicaba motocross desde pequeña, y que había ganado varios torneos.

—Okey… —murmura Zac, quedándose pensativo durante unos segundos—.

La verdad es que estoy enojado contigo porque sí fuiste una mierda con Zoe…

mi hermanita es un amor de persona, y ella no odia a nadie.

Estaba desconsolada cuando me contó lo que hiciste, yo la vi entrar a su habitación y arrancar todos tus posters enfurecida, créeme… jamás en la vida pensé en ver eso.

—En verdad me disculpo… yo tengo claro que me merezco su odio, inclusive el tuyo, el de Tyler, Sam, Charlie y el de todos lo que la quieren —afirma Brandon—.

En realidad no soy una mala persona… solo que tuve un día de mierda previo y me puse a tomar más de la cuenta, sé que no es justificación, eso lo sé, pero…

cuando conocí a Zoe, esa noche no estaba sobrio, y luego se me abalanzó esta otra chica…

—La zorra de Morgan —interviene Zac, cruzándose de brazos.

—Sí… esa misma —afirma Brandon—. Sé que fui un idiota, y agradezco que me la sacaran de encima, porque no quiero que me relacionen con ella.

En fin… apenas me desperté al otro día, con lo poco que recordaba que había pasado, además de lo que me contaron mis músicos y representante… entendí la cagada que había hecho.

—Oye… no voy a justificar lo que él hizo, porque yo mismo lo reprendí —interviene Brendam—.

Solo vine porque él me contó lo que Zoe le había dicho, resulta que se quedó impresionado cuando ella mencionó que practicaba motocross, ya que sabemos que no es habitual ver a una chica en ese deporte.

Ahí fue donde le pregunté si sabía su apellido, cuando me dijo que ella firmaba Hill, no fue difícil para mí darme cuenta de quien se trataba.

Obviamente era la hija de Hill y tú hermana, es que…

¿cuántas chicas hay con ese mismo apellido en este deporte?

—Sí… lo entiendo, gracias por reconocernos por el apellido. ¡Eso es genial! —comenta Zac, sonríendo.

—Bueno… entonces tienes que saber, que el señorito acá presente —agrega Brendam, señalando a su hermano—, no solo fue reprendido por mí, sino también por nuestra temeraria madre.

De hecho, tiene prohibido tomar alcohol, y aunque recién cumplió veintiún años, yo como su hermano mayor, con veintiséis años, no tomo ni una gota de alcohol, y de ahora en adelante, me encargaré que él tampoco lo haga.

Sí lo hace, lo moleré a golpes por imbécil, yo prefiero a un hermano golpeado e internado en una clínica, antes que a un hermano famoso imbécil.

—Ya lo sé… y no voy a volver a tomar, yo no quiero arruinar mi carrera, ni lastimar a la gente que me apoya —afirma Brandon, mirando a su hermano—. Zac… ¿será posible hablar con ella? No espero que me perdone, pero… al menos le debo una disculpa.

—Por mi sí, pero… la cosa está en si ella quiera escucharte. Ya te dije que te odia —aclara Zac, encogiéndose de hombros—. Aunque al menos sí le gustaron los cupcakes.

—¿Y si hablo yo con ella? —cuestiona Brendam—. ¿Zac, ella sí me conoce o no?

—Claro que te conoce, pero supongo que como estaba emocionada porque estabas trayendo un regalo, quizás por eso no se dio cuenta que eras tú.