Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 38 #2
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CAPITULO 38 #2

En cuanto su hijo se aleja, Lucy se acerca a Tyler, abre la revista, toma la tarjeta y se la entrega en las manos.

—¡Ay por Dios! Mamá Lucy quedó hermosa, y es opalina rosada, le encantará —afirma él, emocionado.

—Sí… Estoy segura que le encantará. Y eso se ve precioso, no puedo creer que lo hayas hecho tú —murmura ella sonríendo, a la vez que señala la caja.

—¡Gracias! —añade él, entusiasmado.

Tyler coloca la nota dentro de un porta tarjetas, el cual pone sobre el cupcake que está en el medio del arreglo, soltando un suspiro largo, le toma una foto a la caja para luego cerrarla con la tapa.

Son la una de la tarde y en la residencia de los Lambert, ambas familias se encuentran reunidas charlando y alistando la comida.

Luego de ir un instante a la casa de los Meyer para entregarle la caja de cupcakes a un mensajero, Tyler se regresa y rápidamente se acerca a Sam, quien está sentado en el living jugando un videojuego.

—¿Y? ¿Todo listo? —inquiere Sam, pausando la partida.

—Sí.... —responde Tyler, con un suspiro—. Ya va en camino… Espero que sí este en su casa —murmura sentándose a su lado y hundiéndose en el sofá.

—¿No le preguntaste antes? —cuestiona Sam, frunciendo el ceño.

—No Sami, porque no quiero que sospeche. Por eso no le he escrito nada hoy, creo que así se sorprenderá más —acota Tyler.

—Okey… Oye, no estés nervioso, todo quedo genial, estoy seguro de que le gustará.

—Sí, sé que le gustará, pero… igual estoy nervioso —confiesa Tyler, en voz baja—. Ahora tengo que sentarme a esperar, y la verdad es que no sé cuánto tiempo se supone que pasará antes de que reciba su llamada. ¡Mierda! —exclama frustrado—. Ahora sí tengo miedo.

—No seas bobo… no tengas miedo.

—Sí lo tengo, Sami. ¿Y si ella no está enamorada de mí? ¿Qué se supone que haré? —pregunta Tyler, con la voz entrecortada.

—Es una mierda no saber, te entiendo —comenta Sam—, pero Ty… mantengamos positivos. Mírate, eres todo un adorable repostero enamorado —bromea.

En ese instante, Tyler estalla de risa a la vez que lo golpea con fuerza en el hombro, Sam se queja y entre risas se lo devuelve con el mismo ímpetu. Debido a la bulla que crearon, desde la cocina todos los demás los escuchan y voltean a verlos.

—Oye cariño, ¿puedes buscar en mi cocina el bowl de ensaladas de vidrio? El que es más grande que este —dice Lucy, enseñándole un envase.

—Sí, está bien —responde Agata, a la vez que se seca las manos y sale de la casa.

—Oigan chicos, vengan… —murmura Lucy, viendo de reojo hacia el living.

Charlie, Jhon y Lauren se acercan a ella intrigados.

—Tengo información, aunque seré breve y rápida, porque Agata regresará pronto, pero hagan silencio y disimulen, se supone que es un secreto —confiesa Lucy.

—¿Qué información? —inquiere Lauren, confundida.

—Pues resulta que Tyler está oficialmente enamorado —afirma Lucy, causando que todos frunzan el ceño.

—¿Estás segura? —cuestiona Jhon.

—Sí… ustedes no saben, pero esta mañana él fue a casa y preparó unos cupcakes para esta chica en cuestión, incluso Sami le ayudó un poco, sobre todo con el decorado, ya que él tiene más práctica usando la manga repostera —explica Lucy, sonríendo.

—Ay por Dios… es en serio —susurra Lauren, incrédula.

—Yo los vi cocinando pero… no sabía que todo eso era para una chica —acota Charlie—. Yo pensé que solo estaban aburridos y con hambre —agrega sorprendido.

—Es que se supone que es un secreto, él me pidió que no dijera nada —aclara Lucy.

—¿Y quién es la chica? —indaga Jhon en voz baja, viendo de reojo hacia el living.

—Pues... eso no lo sé —responde Lucy mintiendo, ya que ella le prometió a Tyler no contar nada sobre la tarjeta—. Ty se veía muy feliz y entusiasmado, así que...

De repente, es interrumpida cuando escuchan el llanto de Lauren, y todos voltean hacia ella, extrañados.

—¿Qué pasó? —pregunta Lucy, tomándola de la mano

—Amor… ¿qué pasa? —murmura Jhon, frente a ella.

—Es mi bebé… un día como hoy estaba sentado en su asiento infantil en la parte trasera del auto… ¿y ahora? Está enamorado y cocinando... —responde Lauren, con la voz entrecortada.

—Mama Lucy, traje dos bowl, porque yo los veo del mismo tamaño —comenta Agata, entrando de nuevo a la cocina.

En ese momento, todos intentan disimular, mientras que ella coloca los bowl en el mesón, para luego levantar la mirada y es ahí cuando observa a Lauren.

—¡Mami! ¡¿Por qué lloras?! —pregunta Agata, preocupada.

Los chicos desde el living la escuchan, de inmediato dejan de jugar y se acercan rápidamente.

—¿Te quemaste? —indaga Agata, tomándole las manos a su madre y se las revisa.

—No… no cariño, tranquila que no me quemé —responde Lauren, secándose las lágrimas con su mano libre.

Tyler por su parte, hace contacto visual con su mamá, manteniéndose en silencio y totalmente confundido sobre lo que ocurre.

—¿Segura? —insiste Agata.

—Estoy bien cariño —afirma Lauren asintiendo, con la vista fija en el rostro de su hijo.

En ese instante, Tyler por primera vez puede entender la mirada de su madre, esa misma que en el pasado ha observado en ella, la cual ahora parece tener sentido para él.

—Mamá, no estés triste, está todo bien —dice Tyler, acercándose a ellas y abrazándolas—. Hoy es un día hermoso, ¿no crees?

—Sí, es un día hermoso —recalca Agata, aferrada aún al abrazo.

—Es verano, comeremos lasaña, estamos todos juntos y además es el cumpleaños de Zoe y Nicole. ¡Es que no puede ser un día más hermoso! —afirma Tyler, sonríendo.

—Sí mi vida, tienes razón —agrega Lauren, apretando el agarre del abrazo.

—Mmm… en eso tienes razón, pero… solo en un noventa por ciento — refuta Agata, haciéndose hacia atrás—. Ty, espero que no le hayas escrito a Nicole, que vergüenza, porque su cumpleaños es en diciembre —acota mirándolo fijamente.

—No le escribí, y ya sé que su cumpleaños es en diciembre, no soy tan despistado —aclara Tyler, sonriéndole.

En ese momento, Jhon se acerca y toma los hombros de sus dos hijos.

—Gata cariño, a lo que se refiere Tyler, mencionando que hoy también es el cumpleaños de Nicole, es porque Jenny siempre le ha dicho eso a ella desde pequeña —explica él—. Asi que básicamente, aunque le celebren su cumpleaños en diciembre, siempre le compran una tarta hoy.

—Ah… okey. ¿Por qué nadie me lo dijo? —cuestiona Agata, frunciendo el ceño—. Ahora soy yo la despistada. Entonces… Ty, tienes mucha razón, hoy es un día no solo hermoso, es perfecto, ya que mis dos mejores amigas cumplen años —añade con una sonrisa enorme.