CAPITULO 35 #3
—¿Pepinillos? —replica Tyler, entre risas—. ¡Ay por Dios papá! ¿Será por eso que me gustan tanto?
—Sí, no cabe duda que es por eso —afirma Jhon, sonríendo.
—Espera… ¿de dónde los sacó? —indaga Tyler, pensativo.
—Pues lo mismo le pregunté yo, tu mamá me contó que abrió el refrigerador, apartó las botellas de licor hacia un costado y encontró los pepinillos al final. Yo le repliqué que prácticamente había ganado yo, porque esa fue mi idea primero y que ella me la robó.
—¡Papá! ¡¿Por qué demonios no revisaste bien?!
—Porque ese refrigerador estaba abarrotado de botellas, no parecía que hubiera algo más que solo licor.
—Entonces… no solo perdiste, sino que oficialmente te convertiste en un delincuente por robarte cinco limones —declara Tyler riéndose, a la vez que Jhon asiente tomando un sorbo de su bebida—. Espera… ¿ahí te diste cuenta que estabas enamorado de mamá?
—No, ahí no fue cariño, recuerda que te dije que eso había sido como un mes después, el día que me fue como la mierda en el circuito.
—Ah cierto… es que te desviaste mucho del tema.
—No me desvié, solo te doy el contexto —aclara Jhon, golpeándole el hombro—.
Entonces… yo estaba allí a media noche en la habitación, sentado en el borde de mi cama, casi desmayándome por no haber comido, ahí fue cuando recordé ese momento de la fiesta.
Me levanté de inmediato hacia el armario, tomé una de mis maletas y cuando la abrí, conseguí el envase de pepinillos, los había envuelto en una toalla para evitar que se rompiera.
Es que Lauren esa noche, antes de despedirnos me lo regaló, para que cuando la metieran a la cárcel, yo fuera cómplice, eso me dio muchísima gracia, por eso guardé el frasco y no lo comí, ya que técnicamente era evidencia —explica Jhon, entre risas.
—Aww papá… eso fue genial. ¡Espera! ¡¿Entonces te comiste los pepinillos para no desmayarte?!
—Claro cariño, apenas los vi, fue como ver el paraíso, de inmediato los destapé y me los comí.
Te juro que estaba tan feliz, en ese momento, solo pensaba en Lauren y en cada cosa que me dijo esa noche, ya en mi cabeza no importaba el día de mierda que había tenido, ni la prueba que fallé.
En ese instante, me di cuenta que me había enamorado de ella, aunque físicamente no estaba conmigo en ese momento, por eso no sé cómo explicártelo, porque como te conté, eso del robo había pasado como tres o cuatro semanas antes, no era tan reciente.
Es decir… si lo analizas bien, yo tuve suficiente tiempo para pensar acerca de ese día, y en darme cuenta si estaba enamorado de Lauren o no, pero…
así no pasó. No fue hasta cuando estaba sintiéndome como una mierda, que me di cuenta, es como que a partir de allí, yo no podía dejar de pensar en tu mamá.
—Okey…. esta respuesta estuvo mejor que la primera —afirma Tyler, asintiendo.
—Bien me alegra. Entonces ahora es mi turno, ¿te puedo hacer una pregunta? —inquiere Jhon, sonriéndole.
—Sí, claro —responde Tyler, aguantando la risa.
—¿De quién estamos hablando?
—No lo se.
—No seas malo… ya dime —insiste Jhon, empujándole el hombro—. No contaré nada. ¿De quién crees estar enamorado?
—Papa... ya te dije que no lo sé —resopla Tyler, frustrado—. ¡Ese es mi maldito problema!
—No te entiendo cariño —añade Jhon, entrecerrando los ojos.
—Es que me gustan dos chicas, y mucho, pero no sé si estoy enamorado o no.
Eso es lo que intento descifrar… ¿cómo sabe uno si está enamorado de alguien?
Es que… ambas chicas me importan, son buenas, divertidas y me gustan, pero…
ahora siento que no puedo hacer nada. Estoy estancado sin avanzar, porque no quiero ser un imbécil mujeriego, que las lastime por no saber lo que quiere y que por eso mismo, termine perdiendo a ambas —explica Tyler, frustrado.
—Cariño… —dice Jhon, acariciándole la pierna—. ¿No escuchaste mi historia?
—Sí papá, claro que lo hice, y es genial porque solo te gustaba mamá, era más fácil.
—Yo me refiero a la parte en donde no me había dado cuenta que estaba enamorado, que no lo note, hasta que de pronto un día de la nada lo supe —acota Jhon—.
No sé si quieras oír esto, pero como yo lo veo…
una cosa es que te gusten dos chicas, eso es posible, pero si tú estuvieras enamorado, no tendrías dudas o sentirías como que tienes que elegir.
—Papá… no sé qué mierda hacer —agrega Tyler, soltando un suspiro.
—A ver, no quiero sonar cursi, pero… no tienes que hacer nada hijo, porque tú no eliges, es tu corazón, y lo hará solo en el momento que esté listo, cuando no hayan dudas de nada —afirma Jhon—. Cariño… mágicamente tu cuerpo te lo hará saber, así que no te presiones, no es una competencia.
—Es que... papá… yo no quiero que por no hacer nada, termine perdiendo la oportunidad con ambas y de pronto no tener a ninguna.
—No tienes que tener miedo a perderlas, porque el amor es cosa de dos, si mientras tu corazón no ha tomado una decisión, aparece otro chico y ella lo elige, entonces sabrás que esa chica no estaba enamorada de ti, puede que se gustaran, pero si te amara realmente, esperaría un poco.
No hablo de años, pero fíjate, a tu madre no la vi casi durante un mes, y yo estaba perdidamente enamorado, mientras que ella ni lo sabía.
Si Lauren no me hubiese esperado, entonces era porque no estaba enamorada de mí.
—Es que no me gusta ir a ciegas y no saber lo que hago, no me gusta no saber lo que quiero —murmura Tyler, pasándose una mano por el cuello.
—Lo sé hijo, es una mierda, pero… también te digo algo cariño, al final puede que no termines enamorándote de ninguna de esas dos chicas.
Como te dije, tú no eliges, solo decides salir con alguien, pero enamorarse, es diferente —aclara Jhon—.
Yo no sé explicarte como sabe uno que está enamorado, yo solo recuerdo lo que sentí cuando me di cuenta que lo estaba.
Ese día, al ver ese frasco de pepinillos, que irónicamente tenía conmigo desde semanas atrás, mi mundo empezó a girar en torno a esa chica —agrega señalando a Lauren con su mano—.
Y ella probablemente después de un mes sin saber de mí, haya pensado que yo no estaba interesado, pero fíjate, resulta que ni yo lo supe durante todo ese tiempo.
El amor funciona de maneras extrañas, así que no intentes comprender sus tiempos.
«Ojala que ellas piensen igual, que alguna me espere. Bueno… mejor dicho, que me espere solo la que mágicamente mi corazón elija para enamorarse.»