CAPITULO 33
Una vez que llegan al apartamento, los chicos se encuentran en la habitación comiendo snacks y bromeando entre ellos, mientras que Tyler está bañándose, a la vez que Zoe recorre sin parar, la misma montaña rusa emocional, pasa de llorar, a enojarse y luego a planear su venganza, una y otra vez.
Unos segundos más tarde, Tyler entra en la habitación con las manos detrás de su espalda y se acerca a la cama.
—Tú… ya ve a bañarte —dice él, mirando a Zoe, quien se encuentra acostada llorando en posición fetal.
—¡No! —responde ella, entre sollozos.
—¡Sí! —reitera Tyler, con seriedad.
—¡No! —refuta Zoe una vez más, sin moverse de posición.
—Bueno como quieras, pero entonces serás la única que no beberá nada —acota Tyler, mostrando una botella de vino en una mano y en la otra un paquete de latas de cerveza.
Nicole, Sam y Agata celebran emocionados en cuanto ven las bebidas.
—¡Ty! —exclama Zoe sentándose y estirando la mano.
—¡No! ¡Ve a bañarte! ¡Ya te lo dije! —insiste Tyler—. Oye… tienes que pasar tu duelo y seguir adelante, para eso debes empezar duchándote. Es como cuando me enteré que no existía el hada de los dientes —bromea causando que los demás se rían.
Zoe se le queda viendo unos segundos y finalmente sonríe un poco.
—¡Dale! ¡Vamos a bañarnos! —agrega Nicole, tomándola de la mano.
—Nicole… ahora no quiero hacer nada lésbico —replica Zoe, a la vez que los chicos se vuelven a reír.
—Qué bueno que no quieras, porque yo tampoco —bromea Nicole, entre risas.
Tyler por su parte, se queda inmóvil escuchando la conversación, al mismo tiempo que prensa los labios.
—¿Sabes qué? ¡Ahora sí quiero! —exclama Zoe, levantándose rápidamente de la cama—. ¡Esto es lo que se pierde el idiota de Brandon! ¡Jamás estará con estas dos listas y sexys chicas! ¡Vamos Nicole! ¡Hoy tus pechos serán solo míos! —añade señalándola.
Nicole toma su bolso entre risas, para luego salir de la habitación detrás de Zoe.
—¡Así se habla! —añade Agata, aplaudiendo.
Sam estalla de risa a la vez que toma una lata de cerveza, mientras que Tyler, piensa con la vista perdida y el ceño fruncido.
«¡Maldición! No quiero pensar en ellas bañándose juntas… ¿por qué demonios me hacen esto? ¡Carajo! ¿Cómo demonios hago para pensar en otra cosa sí sé que están desnudas en la duchas ahora? ¡Ya basta Tyler! ¡Enfócate en otra maldita cosa!»
Con las chicas en el baño, Sam se encuentra en la habitación, acostado en el colchón inflable con las manos detrás de su cuello, mientras que Tyler aún está pensativo, bebiendo de su cerveza sentado en el borde de la cama.
Unos minutos más tarde, Agata regresa con los chicos vestida con su pijama, ella se inclina y se lanza sobre Sam.
—¡Ay! ¡Estás loca! —dice él, riéndose.
—Sí, un poquito, pero así me amas, ¿o no? —inquiere ella, besándolo suavemente en los labios.
—Claro que te amo —afirma él, en medio del beso.
Tyler, por su parte, completamente absorto, mantiene la vista dirigida hacia el frente sin parpadear.
«¡Basta ya! Deja de pensar en ellas… ¡Está mal! Por Dios… ¿por qué demonios me pasa esto?»
—¿Cuánto falta para nuestro aniversario de mes? —inquiere ella en voz baja, acercándose al oído de Sam, a la vez que le besa la oreja.
—Basta boba… no me calientes más —susurra él sonriéndole, sujetándola de la cintura.
—No hice nada, yo solo quiero saber cuántos días faltan, ¿tú no estás sacando la cuenta?
—Gatita… estás siendo la mejor versión de ti misma, y me encanta lo que estoy viendo, no podrías ser mejor novia.
Hoy actuaste con tanta madurez, dijiste tantas cosas increíbles, que se me desbordaba el pecho de orgullo teniendo una novia como tú —confiesa Sam, en un murmullo—.
Es que me conoces tan bien. En serio, me tienes locamente enamorado y eso es jodidamente excitante.
Así que… sí, obviamente ya saqué la cuenta, dentro de dos semanas espero tenerte así mismo sobre mí, pero sin tanta ropa y moviéndote sin parar, hasta que no puedas más de placer —añade rozándole la oreja.
—Ay por Dios, Sami… —susurra ella emocionada, con el corazón saliéndose de su pecho.
Agata lo toma del cuello con ambas manos, y lo ve directamente a los ojos, ellos comparten una complicidad como nunca antes y se sonríen desbordados de amor, ella se acerca un par de centímetros y vuelve a besarlo en los labios, después de unos segundos, Sam desvía un poco la cara y le da un beso en la mejilla.
—Ya mi vida… no me beses más —comenta él, dándole otro beso en la punta de la nariz.
—¿Qué? ¿Por qué? —murmura ella, confundida.
—Porque está Tyler —acota Sam, con voz suave.
Agata frunce el ceño y voltea hacia donde está sentado su hermano en el borde de la cama.
—¡Ty! exclama ella, a todo pulmón.
—¡¿Ah, ah?! —responde él apresuradamente, saliendo de la avalancha de pensamientos y negando con la cabeza.
—¿Por qué tan nervioso? —cuestiona Sam entre risas, a la vez que toma otra lata de cerveza de su escritorio.
—¡No estoy nervioso! —refuta Tyler con énfasis, tomando un sorbo de su cerveza—. ¿Qué pasa Kitty? —inquiere viéndola.
—Ty… ¿por qué te molesta que bese a Sami?
—¡¿Qué?! ¡No me molesta! Comételo si quieres —responde Tyler, encogiéndose de hombros.
—¡Sami! —exclama Agata indignada, mirándolo.
—Yo no dije que a él le molesta, pero no sé… es un poco incómodo —aclara Sam, bebiendo un sorbo de cerveza—. Hey… ¿para ti no lo es?
—Mmm… —murmura Agata sentándose junto a él, a la vez que se cruza de piernas y se queda viendo por un instante a su hermano—. Creo que no. Además… él ha besado muchas chicas frente a mí y eso tampoco parece incomodarle a él, ¿o sí?
—¡Kitty! ¡¿Cuáles muchas?! —replica Tyler, indignado—. Lo dices así y cualquiera cree que soy un mujeriego.
—¡Uy sí! ¡Kitty! Deja de difamarlo… mira que él no es nada fácil —bromea Sam riéndose junto con Agata.
—¡Idiota! —agrega Tyler, tomando una almohada de la cama y se la lanza—. Igual ya no digas eso.
—¿Qué cosa? ¿Qué no te molesta besar a chicas frente a mi, o que te has besado con muchas? —cuestiona Agata.
—¡Kitty! —reitera Tyler—. No han sido muchas… solo lo normal. No exageres —acota mirando hacia la puerta, preocupado de que alguna de las chicas entre.
Sam que lo estaba viendo, nota hacia donde está enfocada su mirada y frunce el ceño pensativo.
—Bueno... No lo diré más, pero igual, mejor ya deja de besarte con zorras, no quiero que termines siendo como Brandon —indica Agata, sirviéndose otra copa de vino.
—¡No! ¡Yo no soy como él! ¡Eso sí me ofende! Mejor sigue besando a Sami, o cambiemos de tema —dice Tyler, abríendo otra cerveza.
—No Kitty… no más besos —comenta Sam sonriéndole, al mismo tiempo que le tira la almohada de regreso a Tyler, causando que los tres se rían.
—Oye... yo tengo una pregunta sobre chicas, pero… es un poco rara —acota Tyler, viendo a su hermana.
—Okey… si no es de sexo te puedo ayudar, pero sí es sobre eso… entonces tendrás que preguntarle a una de esas zorras con las que siempre te besas —replica ella y Sam estalla de risa.
—¡Ya basta boba! ¡Te pones terrible cuando tomas! —refuta Tyler, entre risas.
—Ay por Dios… yo los amo, en serio —añade Sam, bebiendo otro sorbo de cerveza.
—Bueno… ya dime, porque ahora tengo curiosidad —agrega Agata, con la copa de vino en las manos.
—Pues… ¿es normal...? Bueno… la palabra no es esa, me refiero a que… ¿si es común...? O mejor dicho... ¿a las chicas no les da vergüenza, o les parece incomodo o raro bañarse juntas?
Sam al escuchar la pregunta de Tyler estalla de risa, ya que ahora se imagina lo que debe estar pensando su amigo.
—No, bueno sí —responde Agata, bebiendo un poco de vino.
—¡Espera! ¿Es un no o un sí? ¿Ya estás borracha? —inquiere Tyler.
—¡No lo estoy! —refuta Agata—. Es que depende.
—Entonces explícate mejor —dice Tyler, al mismo tiempo que Sam los observa, y toma un trago de su cerveza riéndose de ambos.
—Pues… yo jamás usé las duchas en el gimnasio de la prepa, ya sabes que papá no nos deja, pero aun sí lo hiciera, eso me daría mucha vergüenza, pero eso es sola cosa mía.
En cambio Zoe, no tiene problemas con ducharse en ellas, solo que no lo hace porque le da asco usar un baño con otras personas —acota Agata.
Tyler frunce el ceño y se queda pensativo. «¿Le da asco bañarse con otras personas? Pero… ahí está duchándose con Nicole. ¡Es que no entiendo!»
—Aunque no es nada sexy, es decir… no es como que sea común que a las chicas nos guste mirarnos desnudas.
Bueno… a menos de que a alguna en específico sí le atraigan las chicas, no sé, yo pienso que es lo mismo que cuando tú te duchas en el club de lucha, te da igual ver a otro chico desnudo —explica Agata, encogiéndose de hombros.
—Okey, pero… ¿entonces dirías que sí les incomoda? —insiste Tyler.
—A mí sí, porque me da vergüenza que me vean sin ropa, pero no significa que a todas les pase igual —aclara Agata, tomando otro sorbo de vino.
—Como a ese par en el baño —comenta Sam entre risas, a la vez que señala hacia el pasillo.
Tyler se queda en silencio al mismo tiempo que se cruza de brazos, pensativo de nuevo.
—¡Ah no! ¡Eso es algo diferente! —acota Agata—. Pensé que Ty preguntaba sobre que me vieran otras chicas en general, con Nicole y Zoe no me da vergüenza, porque nos hemos visto desnudas antes.
—¡¿Qué?! —exclama Tyler, sorprendido—. ¿No es primera vez que ellas…?
—Mmm… —murmura Agata, intentando comprender—. ¡Ty! No se están bañando juntas, si es a eso a lo que te refieres, ellas están en el baño, pero no están metidas las dos en la ducha —aclara entrecerrando los ojos—. Nicole está quitándose el maquillaje mientras que Zoe sí se ducha.
Sam prensa los labios con fuerza, conteniendo su risa a la vez que observa atentamente la reacción de Tyler.
—Ah okey… —responde Tyler suavemente, tomando otro trago de cerveza, al mismo tiempo que niega con la cabeza dubitativo.
—¿Por qué te ves confundido? —inquiere Agata, mientras que Sam se acomoda más en el colchón inflable, disfrutando atento a la conversación.
—No, es que… es solo curiosidad.
—¿Qué cosa? —reitera Agata.
—Lo que te pregunté antes... es que pensé que era la primera vez que lo hacían. Es decir... que comprendo que tú y Zoe se hayan visto, pero... ¿Zoe y Nicole? —pregunta Tyler, frunciendo el ceño—. Es que… no sé, eso me sorprende.
—Ahhh… No Ty, claro que no es primera vez, nosotras cuando vamos a la piscina, siempre nos encerramos juntas en el baño para cambiarnos. Por eso es que ya nos hemos visto sin ropa, no nos da vergüenza, incluso ya nos conocemos los pechos de memoria —bromea Agata, bebiendo otro sorbo de vino.
—¡¿Qué?! ¿A la piscina? ¿Las tres? ¿Cuándo pasó eso? ¿Por qué yo no lo sabía? —inquiere Tyler apresuradamente, casi sin respirar—. ¡Sami! ¿Tú sabias acerca de eso? —cuestiona viéndolo fijamente y Sam asiente.
—¡Claro que hemos ido a la piscina! Ty… nosotras tenemos años haciéndolo —comenta Agata, confundida.
—¿Es que lo dices en serio? ¡¿Y por qué demonios yo no lo sabía?! —reitera Tyler, indignado.
—No sé, quizá porque nunca me preguntaste o simplemente no estabas pendiente de lo que yo hacía en el verano —responde Agata, encogiéndose de hombros—.
Es que tú siempre te has venido con Sami a Florida y yo me quedaba sola.
Papá tiene años llevándonos a las tres al club, aunque cuando Nicole cumplió dieciocho y sacó su licencia, ella pasaba a buscarnos, también hemos ido varias veces acompañadas de mamá y Jenny.
—¡Kitty! ¿Por qué no me invitaste? —replica Tyler, frustrado.
—Aunque hubieses estado allá, no creo que hubieses aceptado ir con nosotras, ¿o sí?
—¡Claro que sí! Me parece un plan genial —afirma Tyler—. Además, no me gusta que vayan a la piscina ustedes solas, no sé… no es una buena idea. Sami y yo tenemos que ir.
—Bueno… entonces la próxima vez que vayamos los invitaré a los dos —indica Agata, jugando con los dedos de Sam—.
Eso sí, no te extrañes cuando te califiquen del uno al diez, obviamente yo no lo haré, porque eres mi hermano, y estás descalificado para mí, pero ellas sí lo harán —afirma tomando un sorbo de vino.
Tyler al escuchar ese comentario de su hermana se queda perplejo y voltea a ver a Sam, quien no se puede aguantar más y estalla de risa.