CAPITULO 32 #2
—Sí... ¡Ay por Dios! ¡Te juro que quería saltar sobre él! Sé que no debía hacerlo, pero en verdad sentía que era lo correcto, era lo mínimo que podía hacer por ella. Es que… —dice Tyler a la vez que niega con la cabeza y toma un sorbo de su té—. Sami, fue una mierda ver a Zoe así, eso fue horrible.
—Te entiendo, yo también tuve que contenerme, porque no era correcto armar un drama y menos en un lugar tan público, no sería justo con Ronald y menos aún con papá.
—Exacto, no sería profesional. ¡Es una mierda! —exclama Tyler, resoplando—. Solo quiero largarme de acá… —murmura al mismo tiempo que mira hacia la mesa de Brandon, notando como ellos siguen conversando.
—Oye, pero… hay alguien que no tuvo que contenerse, que no le debe nada a nadie —afirma Sam, limpiándose las manos con una servilleta—.
Tú no la viste, pero Kitty lo mató, lo hizo mierda.
Ty, estoy tan jodidamente orgulloso de ella, podría apostar que Brandon ahora mismo, debe estar esperando llegar a su casa para acostarse en posición fetal y llorar, recordando todas las verdades que le soltó en la cara.
En serio ella estuvo increíble, es que no puedo amarla más —declara sonríendo.
Ronald y Charlie se mantienen en un costado conversando sobre todo lo ocurrido, finalmente este último ya comprende todo el tema del laxante que mencionaron Zoe y Agata.
—Te diré algo… Morgan se merecía más de lo que tus chicas dijeron, estoy consciente de eso —afirma Ronald—. Y eso sin tomar en cuenta, que ya Morgan y Agata habían tenido su roce con lo del pie en las escaleras, y por cómo se burló de ella en el estudio por ser repostera.
—Sí… yo honestamente hice lo que pude para contener ese asunto de la burla y que no escalara fuera del estudio —comenta Charlie, asintiendo—.
Entiendo que Morgan es tu artista y que son negocios, nosotros hemos trabajado bien y por eso somos amigos.
Además, tú no tienes la culpa de las estupideces que ella pueda decir.
—Pues, la verdad es que una cosa es escuchar chismes, y otra muy diferente es ver en vivo la razón de ellos —dice Ronald, tomándolo del hombro—.
Tienes que saber que Zoe estuvo a la altura, le dijo de todo y tendrías que haber visto la cara de Rupert, era de fotografía, él estaba ahí atónito, es que ni pestañaba, yo creo que estaba esperando que en cualquier momento alguien dijera que todo era una broma —añade mirando hacia la mesa durante un instante—.
Aunque al final, Zoe no pudo aguantar más y se puso a llorar, ahí fue que Tyler se la llevó y unos segundo más tarde, llegó el turbo de Agata.
—¡¿Qué?! ¡¿Ella también lo increpó?! —cuestiona Charlie, sorprendido.
—¡Lo despedazo querrás decir! —exclama Ronald, conteniendo la risa—.
Agata le dio palo por todos lados, esa chica aunque aún es jovencita, realmente es muy lista.
Tu hijo de verdad debe amarla locamente, era tan evidente la cara de fascinación que tenía cuando la escuchaba hablar, tú también debes adorarla, ella en serio te aprecia, porque dijo cosas estupendas de ti.
—¿De mí? —inquiere Charlie, sorprendido.
—Sí, Agata le dio una lección de ética artística que seguramente Brandon nunca escuchó en su vida, y que de seguro ella aprendió con el paso de los años al verte inculcándoselas a los chicos. Honestamente… hasta yo sentí pena ajena, no solo por él, sino por Rupert.
—Santo cielo... ¿en serio? —pregunta Charlie, sonríendo a más no poder.
—Te lo juro. Es más… ahora que la escuché, hasta yo siento que tengo que mejorar como representante, creo que doy muchas libertades, necesito tener las ríendas más cortas y trabajar mucho más en la ética de mis artistas —confiesa Ronald—.
Ahora entiendo porque te respetan tanto, en verdad siempre has sido estricto con ellos, los tienes tan disciplinados que son los únicos artistas que conozco cuyo representante no les tiene permitido beber alcohol cuando se presentan.
—Bueno sí, aunque…—dice Charlie sonríendo, pero es interrumpido por Ronald.
—Y los más insólito, es que ellos no te arman problemas por eso, incluso hoy que no se presentarían, pensé que se beberían todo el bar, que tendrían a Fran a las carreras trayéndoles de todo, pero básicamente, están es acabando con nuestra reserva de té de limón —bromea Ronald y ambos se ríen—.
¿Cómo demonios haces eso? —inquiere entre risas.
—Porque son mis hijos, esa es la única manera en las que les hicimos ver que los apoyaríamos en sus carreras artísticas, ellos crecieron con esas reglas, por eso es que no hacen drama, porque lo ven como algo normal —explica Charlie—.
Y con respecto a que hoy no están bebiendo, a pesar de que no estén trabajando, solo se debe a que me están ayudando a cuidar a las chicas, ellos siempre las protegen.
—Bueno… yo comenzaré de nuevo, ya sabes, a leerle la cartilla a mis artistas, empezando con Morgan, no quiero representar a una idiota, porque eso me terminará perjudicando, si ella ya actúa así cuando aún no ha lanzado su primer disco, imagínate como se pondrá luego —acota Ronald —.
Sí ella quiere ser idiota, entonces que lo sea en su casa, no en público y mucho menos bajo mi representación.
—Aún estás a tiempo de meterla en el carril, sé que ella no es nada tonta y tiene muy buena voz, creo que solo tiene el síndrome del influencer —bromea Charlie, entre risas—. Confío en ti, creo que te escuchará.
—Esperemos que sí, yo no hablé mucho con ella ahora porque estuvo bebiendo, y eso sería como hablarle a la pared.
—Ay por Dios... —murmura Charlie, tocándose la frente—. Aún no puedo creer que la Gata haya hecho eso.
—Ah… espera que no te conté su estocada final —añade Ronald, sonríendo—.
Agata afirmó que Sam era un artista, porque tú los habías enseñado a respetarse a ellos mismo, al arte y al público, luego lo miró fijamente y le dijo: “Y aunque eres guapo, famoso y cantas bien, puedo decir con toda certeza que tú, Brandon Jones. ¡Tú no eres un artista!”
Charlie se queda impactado boquiabierto, al mismo tiempo que Ronald se ríe.
—Sí, esa misma fue mi reacción y la de Rupert.
—¡Mierda! Ella lo dejó en posición fetal y llorando —acota Charlie y ambos se ríen.
—Tal cual. Es más, te apuesto lo que quieras que ahora mismo, Rupert está allí sentado, intentando meter en cintura a Brandon.
—Pfff… ¿después de seis años? Eso sería en vano, es como intentar domar a un caballo salvaje —declara Charlie, negando con la cabeza.
Mientras tanto, Rupert está hablando con Brandon en su mesa junto con el resto de la banda, quienes escuchan en completo silencio.
—¡Por Dios! Entonces… ¿eso quiere decir que sí sabias que esa niña rubia era amiga de Tyler y de Sam?
—inquiere mirando a Brandon—. Lo que quiere decir…
que Charlie, quien es el mejor amigo de Ronald, conocerá a esas niñas desde hace años.
Sí… es que debe ser así, porque de lo contario él no las hubiese dejado entrar siendo ellas menores de edad —deduce Rupert, en voz alta—.
¡Maldita sea Brandon! ¡Piensa! ¿Cómo demonios no te diste cuenta que al menos a esa chica debías darle el mejor trato posible?
¿De qué demonios te sirve armar todo ese drama?
—¡Rupert, ya basta! —replica Brandon poniendo los ojos en blanco, al mismo tiempo que toma un sorbo de su cerveza.
—No te digo que la beses si no te gusta, pero…
¡por Dios! ¡Sí vas a beber, al menos no seas estúpido!
¿Si recuerdas que todos trabajamos en el mismo medio?
Básicamente nos presentamos en los mismos lugares y compartimos el mismo tipo de público porque estamos en el mismo cirulo, no podemos enemistarnos con otros artistas y productores, solo porque pierdes el sentido común cuando tomas —acota Rupert—.
Dime tú… ¿ahora con qué cara voy y hablo con Charlie y Ronald?
—¡Hey Morgan! —dice Brandon levantando el brazo y con la vista fija en la baranda.
—¡No! —exclama Rupert—. Tú cógete a quien quieras, sabes que lo único que te he dicho es que no te enfermes y no dejes niños regados por allí, pero de ella te alejas.
Si ya sabes la reputación que tiene, ¿por qué demonios te untas en combustible y vas corríendo a sus brazos con una cerilla encendida en las manos?
¡Ya madura! ¡Piensa! ¡Lo último que queremos es un drama que nos joda la relación con Ronald!
Así que de ahora en más, solo te quiero ver junto a ella para una colaboración, presentación y nada más.
No la llames, no le escribas y no te acueste con ella.
—Rupert… yo no estoy para sermones, además que yo no soy tu hijo —replica Brandon fastidiado, tomando otro trago—. ¿Si recuerdas que yo soy el que te paga? No lo hago para aguantarme tus discursos.
Justo en ese instante, se acercan a la mesa cuatro anfitrionas llevando el pie de limón, con las velas encendidas y con varias bandejas de tragos de tequila. Brandon al verlas se levanta y se acerca a Louis, lo rodea con sus brazos, luego comienza a saltar y a cantarle cumpleaños desaforadamente.
Durante todo esto, abajo en el centro del club, la banda retoma el escenario, al mismo tiempo que Agata, Nicole, Zoe y Lucy regresan a su mesa, llevando algunos pasabocas y más té frío, ellas se sientan para disfrutar de la presentación por la siguiente hora.
—Papá… ¿ya nos podemos ir? —pregunta Sam—. Es que las chicas están cansadas.
—Claro cariño, vámonos —responde Charlie.
Todos se levantan y se despiden de Ronald y de Lili, luego caminan juntos hacia las escaleras, Zoe va adelante del grupo y justo antes de empezar a bajar, ella voltea hacia la mesa de Brandon y se queda viendo durante unos segundos, notando la algarabía que tienen celebrando el cumpleaños.
Ella levanta la mano y saca el dedo del medio, los demás al verla, se giran por un instante, observando la misma escena manteniéndose en silencio.
—¡Apenas llegué a mi casa, haré una puta fogata! —exclama Zoe, para luego voltearse y bajar las escaleras sin volver a mirar atrás.