Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 32
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CAPITULO 32

Tyler abraza a Zoe con fuerza, completamente enfurecido viendo fijamente a Brandon, a la vez que ella llora desconsolada, hundiendo su rostro en el pecho de él.

Sam al notar la cara de su amigo y conociendo esa mirada, sabe que está a pocos segundos de saltarle encima, por lo que con ambas manos lo toma rápidamente por los hombros, provocando que este suelte un resoplido, conteniéndose.

—Tranquila cariño —murmura Tyler, envolviendo a Zoe entre sus brazos—. ¡El mundo está lleno de mierda! —exclama sin apartar la vista de Brandon—. Y sí, tú eres perfecta… ¡Nadie se merece tus lagrimas! —agrega enfurecido.

Sam hala un poco hacia atrás el cuerpo de Tyler, quien al escuchar nuevamente el llanto desconsolado de Zoe, baja la mirada y se enfoca en ella.

—Tranquila… por favor ya no llores —susurra Tyler acariciándole la cabeza, al mismo tiempo que comienza a alejarse.

Por su parte en la mesa, todos se quedan completamente atónitos, Rupert, el representante de la banda, está boquiabierto sin dejar de mirar a Brandon, intentando entender todo lo ocurrido, y la razón del porque Sam y Tyler están involucrados.

Mientras que Ronald, escuchó toda la descarga de Zoe desde donde estaba parado a un par de metros, al igual que Morgan, quien solo se queda de brazos cruzados a su lado.

En cuanto Tyler se aleja con Zoe, solo se escucha el ambiente del club, pero unos segundos después, Agata avanza un par de pasos acercándose a Brandon.

—Te felicito… acabas de perder a la persona sobre este puto planeta que con toda seguridad, luego de tu madre, era la que más te amaba. Y hablo de amor verdadero, no de sexo —acota ella, señalando con su mano hacia un costado.

Brandon, sus compañeros de banda y Rupert giran la cabeza para notar que a quien ha señalado, dándose cuenta que es Morgan, quien al verse observada por todos, sonríe sutilmente, a la vez que niega con la cabeza y baja la mirada para enfocarse en su teléfono.

—Y no pienses que Zoe era una más de tu fans, porque ella no está obsesionada contigo, ella en verdad te amaba y sí, aunque está muy consciente de que eres un mujeriego y que te llueven las chicas, eso no te daba ningún derecho a humillarla como lo hiciste —reclama Agata, con seriedad—.

¿Quieres saber algo? Ella jamás llora por nadie y hace unos minutos cuanto te conoció en persona, estaba en su momento más vulnerable, pero…

¡Eso a ti te supo a mierda! Preferiste aferrarte a la zorra más cercana para manosearla rápidamente, antes que tener la maldita amabilidad, de darle tan siquiera dos minutos de tu maldito tiempo para que te hablara, para tomarse un par de fotos contigo, ser amable o por lo menos despedirte de ella.

El hecho de que seas famoso, no te exime de tener educación y buenos modales, es que…

¿cómo alguien puede ser tan estúpido? No darse cuenta que si una chica te abraza y comienza a llorar, así no sea tu novia, tú no puedes simplemente irte a los brazos de otra y dejarla llorando.

No hay justificación para lo que hiciste, Zoe no te estaba pidiendo nada, ni fue grosera o molesta, ella no hizo nada malo, solo estaba llorando por la impresión de finalmente conocer a alguien a quien admiraba, se supone que eres un artista y te debes a tus fans.

En ese momento, Sam que se encuentra al lado de Agata, la toma de la cintura mientras que Nicole, a su otro lado, asiente con la cabeza.

—Para mí que soy su novia —comenta Agata, colocando su mano sobre el pecho de Sam—, sería decepcionante verlo en algún momento, ignorar intencionalmente a una de sus fanáticas, negarle un saludo, una foto, o peor aún, apartarla groseramente por saltar a mis brazos.

Aunque claro está que yo lo respeto, jamás haría eso de irme sobre él a besarle el cuello mientras abraza a alguien que llora emocionada por conocerlo y que está en un momento vulnerable.

Yo no actuaría así, pero si lo llegara a hacer porque me volví loca, sé que él preferiría darle toda su atención en ese momento a la fanática antes de venir a mis brazos, porque eso...

eso sería lo correcto, y yo no tendría derecho de molestarme, porque él es un artista.

Brandon… lamento que no hayas tenido un Charlie en tu vida —acota asintiendo con la cabeza y Sam le sonríe—.

Charlie es su padre, productor y representante, quien le enseñó desde niño no solo a él, sino también a mi hermano Tyler el respeto que merece el arte, el concepto de ser profesional y dos cosas fundamentales: respetarse a ellos mismos como artistas y respetar por sobre todas las cosas a su público.

Y si yo que no soy artista entiendo muy bien esos conceptos, es por eso que no puedo comprender como tú que ya tienes seis años de carrera, no lo haces.

Brandon se mantiene escuchando en silencio, al mismo tiempo que sigue bebiendo de su cerveza.

—Sé que mi opinión te importará una mierda, pero igual te la diré…

Después de lo que hiciste con Zoe, siento vergüenza ajena por ti y por las personas que trabajan contigo, Y aunque eres guapo, famoso y cantas bien, puedo decir con toda certeza que tú, Brandon Jones —afirma Agata, señalando con el dedo—. ¡Tú no eres un artista!

En cuanto la escucha, Sam aprieta un poco su agarre en la cintura de Agata, al mismo tiempo que se inclina un poco hacia ella y deposita un suave beso sobre su frente, luego estira su brazo y toma la mano de Nicole.

—Vamos chicas, nosotros tenemos que hacer algo para alegrar a Zoe —dice Sam a lo que Agata asiente, pero antes de voltearse ella vuelve a mirar a Brandon.

—Por cierto… tengo la frase perfecta para tu próximo tatuaje, y no me agradezcas a mí, sino a Arthur Schopenhauer, es más… yo en el lugar de tu madre, te obligaría a tatuártela, dice así: “La fama es algo que debe ganarse. El honor es algo que no debe perderse.”

Al cabo de unos minutos, Charlie y Lucy regresan al club, en cuanto llegan a la mesa, se encuentran con todos los chicos sentados y comiendo.

—Hola niños, los extrañé —comenta Lucy, sentándose.

—Así me gusta, verlos a todos juntos y sanos —afirma Charlie sonriéndoles, a la vez que ellos se mantienen en silencio—. Cariño, cuando termines te llevo a la cocina, allá esta Lili con el pie y las demás cosas —indica sirviéndose un vaso de té frío.

—Okey… está bien —responde Agata, limpiándose la boca con una servilleta, al mismo tiempo que comparte una mirada rápida con los chicos.

—Lucy… ¿sabes si Lili tiene medicinas acá? —pregunta Zoe, bebiendo un sorbo de su té.

—¿Qué tienes? —inquiere Tyler, frunciendo el ceño.

—¿Por qué cariño? ¿Qué necesitas? —cuestiona Lucy, preocupada.

—Solo necesito un laxante —responde Zoe dándole una mordida a su sándwich, al mismo tiempo que los jóvenes fruncen el ceño y se miran entre sí.

—¿Laxante? —inquieren Charlie y Lucy, al mismo tiempo.

—Sí —afirma Zoe, para luego señalar a Agata—. Oye… ¿crees que el merengue se deshaga o si aguante algo de laxante? —pregunta con seriedad causando que los chicos se rían.

—Pues… yo nunca lo he probado, pero sin duda que puedo intentarlo —comenta Agata, encogiéndose de hombros.

—¡Hey! ¡Hey! ¿De qué demonios hablan? —cuestiona Charlie, confundido.

—¿Por qué quieres laxar al baterista? ¡Pobre! ¡Él está de cumpleaños! —comenta Lucy.

—No, Louis me cae bien, él solo sería un daño colateral —aclara Zoe.

—¡Olvídalo! ¡Ya está! ¡No necesita cagarse encima para ser una mierda, ya lo es! —exclama Tyler, dándole una mordida a su sándwich.

—Hola, oye corazón… —dice Lili, acercándose a la mesa—. Perdona, sé que estás comiendo, pero faltan diez minutos para la medianoche. ¿Me ayudas con lo del merengue? Te juro que te repondré el favor.

—Sí claro —responde Agata, levantándose.

—¡Yo voy! —agrega Zoe, emocionada—. Lili… quiero conocer otros lugares del club.

En cuanto la escuchan, Sam y Tyler comparten una mirada durante un instante, preocupados.

—Bueno, yo las acompaño —indica Charlie de inmediato, para evitar que consigan algún laxante en el camino y saboteen el pie, aunque sigue sin entender el trasfondo de ese plan.

—Oye Charlie… ¿puedes venir un momento? —pregunta Ronald, acercándose a la mesa.

—Ve tranquilo, yo voy con las niñas —comenta Lucy—. Nicole, ¿quieres acompañarnos?

—Claro, vamos —dice ella, tomando un sorbo de té frío y luego se les acerca.

Las chicas se alejan con Lili hacia la cocina, al mismo tiempo que Ronald conversa con Charlie a un costado contándole todo lo que ocurrió con Brandon cuando no estaban, mientras que los chicos se quedan en la mesa comiendo y conversando.

—¿Ya te sientes mejor?

—Sí Sami… no te preocupes. Ahora solo estoy muy enojado.

—Lo sé… yo también. Es más que un hijo de puta, es un real pedazo de mierda —afirma Sam, tomando un sorbo de su té—.

Y no lo entiendo… si él estuviera acompañado por alguna amiga, prima o quien sea que nos quiere conocer porque nos admira, nosotros obviamente la trataríamos mucho mejor que a una fan habitual.

¿Por qué demonios le haríamos el desplante?

Eso no tiene sentido… ni que estuviéramos enemistados con él, como para pagarla así con Zoe.

—¡Exacto! ¡Pienso lo mismo! No sé… quizás estaba drogado o borracho, no lo sé —comenta Tyler, furioso—. Aunque... sabrá Dios que le susurraría la zorra esa como para que decidiera soltar a Zoe así de rápido.

—Tienes razón, no es descabellado y tiene sentido. Brandon ya está medio borracho y esa zorra la abordó, pues de seguro ya debe haberla tenido en el baño arrodillada y desabotonándole el pantalón.

—Sami, pero… honestamente, Zoe es más linda que Morgan. Yo preferiría solo abrazarla a ella, antes que tener a Morgan chupándomela en el baño —confiesa Tyler.

—Me gusta que pienses así, te oyes mas como yo. ¿Ves que no todo es sexo? Y sí, obviamente Zoe es un millón de veces mejor que Morgan, y no es solo porque sea más linda, eso es lo de menos.