Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 31 #2
76%

CAPITULO 31 #2

—Mmm... No creo que quieras escucharme acá —acota ella, con seriedad.

—Pues te sorprenderías —murmura él, bebiendo un sorbo de su bebida, a la vez que revisa su teléfono.

—Bueno… después no digas que no te lo advertí —aclara Zoe, al mismo tiempo que hace un paneo al resto de personas que se encuentran sentadas en la mesa—.

Louis, Nick, Michael y Rupert —dice mirándolos uno a uno, hasta nombrar de último al representante—.

Lamento que ustedes tengan que escuchar esto, pero así él lo quiere, así que lo voy a complacer —añade encogiéndose de hombros.

La banda se queda en completo silencio y continúan bebiendo, aunque se sienten confundidos por la situación.

—Un día grabaste tu primer video —comenta Zoe de brazos cruzados mirándolo, al mismo tiempo que Brandon tiene la vista fija en su teléfono sin prestarle atención—, y resulta que lo hiciste en una pista de motocross, estabas montado en una KTM 450 SX-F Factory Edition de cuatro tiempos, era anaranjada.

Yo tenía diez años, cuando vi ese maldito video y me enamoré de ti.

—¡Aww! —responde Brandon finalmente levantando la mirada hacia ella,  a la vez que bebe otro sorbo de cerveza.

El resto de personas en la mesa sonríen al escucharla, pero esta no dura más de un par de segundos, mientras que Tyler se para a un costado más cerca de ella, cruzándose de brazos, con el ceño fruncido y en silencio.

—¡No! —refuta Zoe, con fuerza—. ¡Ningún aww! ¡No soy una niña, ni una estúpida! ¡No me trates como tal!

Al escucharla, Brandon frunce el ceño, ya que no se esperaba esa reacción, por lo que se acomoda en su silla y sigue escuchándola, tratando de entender, lo cual es una tarea algo complicada, ya que ha bebido demasiado.

—¡Tengo seis años apoyándote! ¡Seis malditos años defendiéndote de trolls de internet!

¡Votando para que ganes premios, reproduciendo hasta el cansancio tus canciones, para que sigan entre los temas más escuchados!

¡Pegando tus posters en mi habitación, yendo a tus conciertos, haciéndote pancartas, comprando tus camisetas, discos, sodas y hasta tu perfume!

—explica Zoe, soltando una risa irónica—.

Que por cierto, nunca me gustó el aroma, pero ahí estaba yo, comprándoselo a mi hermano y convenciéndolo de que lo usara.

¡Porque yo te apoyaba! —exclama frustrada.

Zoe levanta la mirada hacia el techo, se toma un par de segundos para calmarse, a la vez que inspira una bocanada de aire, negando con la cabeza.

—¡Y sí! ¡Sé que nada de eso me lo pediste, porque tú ni siquiera sabias que yo existía!

Lo hice porque me nació, porque repito, me enamoré de ti, y sí…

ahora sé que todo esto para ti es una estupidez, que me verás como una más del montón, ¿pero sabes qué?

¡No lo soy! ¡Tienes tanta suerte de que yo te esté dando ahora mismo minutos de mi tiempo!

¡Tienes tanta maldita suerte de que te esté dirigiendo la palabra!

¡Y escúchame bien! ¡Tú nunca tendrás de nuevo tanta suerte en tu jodida vida, de toparte con alguien como yo!

—declara Zoe, señalándolo—. ¿Por qué? ¡Porque yo soy única y valgo demasiado!

¡Soy la mejor chica que se cruzará en tu vida o en la vida de cualquier chico! —afirma con temple en su voz.

Para ese momento, se establece un silencio incomodo en la mesa, los integrantes de la banda y el representante se miran entre sí confundidos y atónitos, mientras que Brandon solo suelta un suspiro, esperando que el reclamo acabe cuanto antes.

—¿Y sabes qué? La realidad es que tú no sabes que se siente amar a alguien durante seis años seguidos y que cuando por fin tienes la "dicha” de conocerlo —comenta Zoe, a la vez que hace comillas con sus dedos—. ¡Ese día se transforme en el maldito peor día de tu vida!

Brandon entrecierra los ojos, al mismo tiempo que deja la cerveza sobre la mesa y se gira un poco, oríentando su cuerpo más hacia ella, ya que en ese instante, ella logró capturar su completa atención con esa frase, es la primera vez que una fanática lo increpa de esa manera.

—Así que… ¡Hola Brandon Jones! ¡Mucho gusto!

Soy Zoe Hill, en una semana cumpliré dieciséis años, mi color favorito es el rosa, me encanta el olor a tierra mojada, ese que se siente apenas comienza a llover, detesto no poder tomar café porque me da insomnio, adoro los cupcakes de limón con menta, amo a todos los perros del planeta y si existieran en otros mundos, también los amaría y los defendería con mi vida.

Seré la mejor agente K9 del país, practico motocross desde que tengo seis años, he ganado siete torneos estatales y dos nacionales, soy campeona actual de mi categoría, y por cierto…

¡En mi precioso uniforme rosado, tengo bordado tu maldito nombre!

Y hoy… te agradezco enormemente por haberme abierto los ojos, porque tú no eres el chico que yo amaba, ahora eres el idiota que me humilló.

Así que cuando veas en las redes, un video de una enorme fogata donde arden en llamas tus posters, discos, sodas, perfumes, toda esa basura y en el centro esté un enorme muñeco con tu cara, vistiendo mi uniforme rosa de motocross, ese que tanto amaba.

Bueno… sabrás que es mi creación. ¡Tú no te mereces mi amor!

¡Alguien como tú, se merece a una idiota como esa!

—afirma Zoe, señalando hacia donde se encuentra Morgan, pero sin apartar la vista de él—.

¡Ya no te amo! ¡Te odio! ¡Odio lo que me hiciste!

¡Odio haber pensado que eras un buen chico, cuando eres una mierda de persona!

¡Odio que seas tan idiota para no darte cuenta de cómo me destrozaste el corazón!

¡Felicidades! ¡Lograste lo que tus haters nunca lograron!

¡Tú mismo conseguiste que te odie! —exclama con las lágrimas corríendo por sus mejillas.

Brandon se queda en completo silencio, mirándola fijamente con los labios prensados, sin saber cómo responderle. Por su parte, Agata, Nicole y Sam se sienten tan mal por su amiga, ya que ellos jamás la han visto así de vulnerable.

Tyler que se encuentra a su lado, se ha mantenido en completo silencio escuchando sus palabras, a la vez que apretaba la mandíbula y sus puños, en un intento de controlar sus pensamientos y emociones, pero en cuanto escucha que Zoe comienza a llorar, él estira una de sus brazos y lo coloca sobre la espalda de ella, al mismo tiempo que la acaricia intentando contenerla.

Zoe sigue con la vista fija en Brandon, a la vez que con una de sus manos, se seca las lágrimas que caen de su rostro, antes de volver a increparlo por última vez.

—Jamás hasta hoy nadie me había humillado, yo valgo demasiado, soy demasiado perfecta, pero…

¡Mi único maldito defecto, fue no darme cuenta antes de la mierda que eras!

—exclama ella, a todo pulmón—. ¡No me mereces!

—le grita a la cara, luego se gira un poco, levanta la mirada y ve a Tyler a los ojos—.

¡Ty! —solloza y lo abraza con fuerza—. ¡No quiero verlo más nunca en la vida!

¡Lo odio! ¡Lo odio tanto! Ty… me duele, me duele mucho —confiesa en medio del llanto.