CAPITULO 29
Los minutos avanzan y en la mesa todos siguen conversando, tomando bebidas y comiendo.
—Entonces ¿te quedas acá? —inquiere Ronald al ver a Lili acercar una silla y sentarse a su lado.
—Claro, tengo que comerme otra porción mientras espero que Fran me traiga un envase de la cocina. Ya te dije que me llevaré mi parte, en serio, mamá estará encantada de probar este pie.
—Ajá, pero yo también llevaré para la casa, quiero que Katy lo pruebe, así que dile a Fran que traiga dos envases.
—Okey, ya vuelvo —dice ella, levantándose—. ¡Pero me llevo mi porción! —acota entre risas tomando el plato con el postre entre sus manos y alejándose.
—Bueno, entonces tienes que saber que mi novia Katy, cumple años el mes entrante y ella si es amante de los postres, así que no tengo duda que le encantará —comenta Ronald mirando a Agata, quien le sonríe atenta—.
Oye Charlie… ¿cómo demonios haremos para que Agata me mande desde Alabama sus pasteles?
—Podría ser por avión como carga —responde él, pensativo—. Cariño… ¿crees que se puedan transportar así?
—Pues sí, los pie son más estables que los pasteles muy decorados, solo hay que asegurarse de embalarlos bien refrigerados por el tema del calor —comenta Agata, y continúan conversando entre ellos sobre como harían el proceso.
Lili después de levantarse, camina algunos metros a través del área VIP, al notar movimiento en una de las mesas reservadas, se acerca.
—¡Hola bad boy! —exclama ella entre risas, abrazando a un chico por la espalda.
—¡Hola Lilibeth! —responde él efusivamente volteándose, luego ambo se ríen y abrazan.
—Es lindo verte otra vez, gracias por venir. Estábamos acá esperándote, muy listos para consentirte como siempre —bromea ella.
—¡Ya lo veo cariño! Y justo así, es como me gusta que me reciban —dice él tomando el plato de su mano, el cual tiene el trozo de pie que ella recién se había servido—. Por eso son mi club favorito de todo el país —agrega comiendo un bocado.
—Claro cariño, sabes que eres de nuestros favoritos —afirma Lili, al mismo tiempo que levanta la mano y hace señas, unos segundos después el mesero se acerca—. Chicos, él es Fran, está para atenderlos toda la noche, así que pidan todo lo que quieran.
El chico con el pie en su mano le sonríe, a la vez que se sienta en la mesa acompañado de otros compañeros de su banda.
—Denme unos minutos, resuelvo otra cosita y regreso —indica Lili, alejándose hacia la cocina en busca de los envases.
Fran se encarga de llevar una gran variedad de bebidas alcohólicas y varios snacks a la mesa VIP donde se encuentra la banda. Por el otro lado, Lili sale de la cocina y regresa a donde se encuentran los Meyer con los chicos, llevando los envases en las manos.
—¡Ron! —exclama ella, al ver lo que queda de pie—. ¿Te comiste otro pedazo?
—¡Sí! ¡Es mi pie! —replica Ronald, haciendo que los demás se rían.
—Bueno, en ese caso —dice ella, agarrando el cuchillo—. Este pedazo es para mamá, este es para Katy y este es para mí —aclara dividiendo el restante en tres porciones.
—¡Hey! ¡Hey! ¿Y para mí? —refuta Ronald.
—No, tú te acabas de comer el pedazo que era para que te llevaras, así que jódete —declara ella, riéndose.
Todos se quedan bromeando entre ellos, al mismo tiempo que disfrutan de las bebidas y comida.
—Perdón —dice Fran interrumpiéndolos, haciendo que todos en la mesa voltean hacia él.
—Sí, ¿qué sucede? —inquiere Ronald.
—Es que en la mesa de la otra banda me acaban de pedir algo, pero ya fui a la cocina y me dicen que no hay. Entonces… no sé qué decirles —explica Fran apenado.
—¿Como que no hay? —cuestiona Ronald, volteando a ver a Lili de inmediato—. Oye… pensé que habían revisado el inventario hoy en la mañana, ¿qué pasó?
—Si revisamos todo el inventario, incluso los proveedores despacharon lo que faltaba al mediodía, tenemos todo lo necesario para tres días —aclara Lili frunciendo el ceño, luego voltea para mirar a Fran—. ¿Qué es lo que en la cocina dicen que no hay?
—Me dijeron que no hay pie de limón —responde Fran.
En ese instante, Ronald y todos los que están en la mesa se ríen, al pensar que Fran está bromeando, excepto Lili, quien de inmediato se preocupa.
—¡Mierda! —exclama ella con fuerza, a la vez que abre los envases frente a ella, solo para detallar lo espantoso que cortó los pedazos del pie y como el merengue se encuentra todo regado—. ¡Mierda!
—¡Eres genial! ¡Eres de los míos! —comenta Tyler extendiendo la mano y dándole un apretón a Fran por su sentido del humor, quien le estrecha la mano, por cortesía sin entender nada.
—Entonces… ¿qué debo hacer? —cuestiona Fran.
—¡No sé! —responde Lili angustiada, mirando a su hermano.
—Hey… ¿por qué no te ríes? ¿Qué pasa? —inquiere Ronald, extrañado.
—¡Porque mira el desastre que hice! —acota Lili acercándole los envases—. Maté lo que quedaba del pie, aunque sepa bien, esto ya no es presentable, está muy feo.
Agata y los demás en la mesa se miran entre ellos genuinamente confundidos, al igual que Ronald, quien ahora tiene el ceño fruncido.
—Oye… ¿acaso estabas bebiendo o qué? ¿De qué demonios hablas? —inquiere Ronald.
—¡No he bebido! —exclama Lili, desesperada—.
¡Por Dios! Es que yo me llevé un trozo de pie y cuando iba caminando, me topé con Brandon que acaba de llegar a su mesa.
Nos saludamos, él vio el plato en mis manos y se emocionó, pensando que yo lo estaba recibiendo con ese postre y me lo quitó de la mano.
Obviamente no le iba a decir que no era para él sino mío, así que se lo dejé, se lo estaba comiendo cuando me fui a la cocina, Fran los estaba atendiendo.
—¡Mierda! —exclama Ronald preocupado, y voltea su mirada hacia el mesero—. ¿Quién te pidió el pie y que te dijo exactamente?
—Pues el cantante, el chico de la chaqueta negra se me acerco y me dijo que le trajera otro pie, pero que estuviera completo, que se lo llevara justo a la media noche con algunas velas, porque será el cumpleaños de su baterista —explica Fran—.
También me indico que le escribiéramos en el centro: “Felices 25, talentoso hijo de puta”, además de que me dijo que como el pie es de limón, quiere que lo acompañemos con varios tragos de tequila, incluso pidió que las rodajas de limón sobre el pie fueran más grandes, para así usarlas con la sal y beberse los tragos.
Todos escuchan atentos al mismo tiempo que se miran entre sí y comparten miradas con Agata, luego voltean hacia Ronald y su hermana.
—¡Carajo! ¡Eso no es solo una porción! ¡Es toda una petición muy precisa! —comenta Lili, angustiada.
—¡Maldición! —murmura Ronald mirando la hora en su reloj, y luego fija su mirada en Charlie—. No puedo decirle que no y obviamente no puedo entregarle algo diferente a lo que pidió.
Los chicos se quedan en completo silencio, escuchando atentos a la conversación de los adultos.
—Claro que no puedes decirle que no, provocaría que él no volviera a venir… —afirma Charlie pero es interrumpido por Lili.
—¡Maldición! ¡Tengo que resolver esto! ¡No perderemos a Brandon Jones, no por mi culpa!
—¡Que! —grita Zoe, quedándose boquiabierta y en completo shock.
Ante el grito de incredulidad y sorpresa de Zoe, Tyler que está sentado a su lado, le toma la mano por debajo de la mesa.
—Mierda… —murmura él para sí mismo, apretando el agarre en Zoe—. Shhhh… ya tranquila —le susurra al oído.
Por su parte, Sam, Nicole y Agata intentan no estallar de la risa por la reacción de Zoe, ya que ellos saben que no es el momento adecuado, mientras que los adultos ignoran la efusividad de ella, debido a la preocupación.
—¡Oye Fran! ¡Frankie! ¡Estamos secos! —gritan desde la otra mesa.
—¡Ay por Dios! ¡Esa es la voz de Brandon! —comenta Zoe viendo a los demás, al mismo tiempo que Tyler solo vuelve a apretar el agarre en la mano de ella, para que se controle.
—Permiso, ya vuelvo —indica Fran, alejándose hacia la mesa de la banda.
Zoe, Agata y Nicole lo siguen con la mirada y observan cómo se detiene a dos mesas de distancia, pero por la escasa luz no logran divisar con claridad quienes están ahí, unos segundos después, Zoe comienza a estirar su cuello por todos lados, intentado verlo con Tyler sujetándola para evitar que ella se levante.
—¡Carajo! —exclama Lili, tomando su teléfono.
Ronald se lleva la mano al cuello, al mismo tiempo que observa por un instante a Charlie, y luego voltea a hacia los chicos.
—Oye Agata... corazón hace un rato dijiste que habías hecho dos pasteles más, ¿no? —inquiere Ronald.
—Sí… aunque la verdad es que ellos ya devoraron uno casi por completo… —responde Agata, cuando es interrumpida por Lili.
—Espera… ¿tienes otro pie hecho? —pregunta ella con premura, levantando la mirada de su móvil.
—Sí, pero no está decorado, es que no me dio tiempo de colocarle el merengue, ni los limones —acota Agata, encogiéndose de hombros.
—¡Ay! ¡Gracias al cielo! —agrega Lili, aliviada.
—Corazón, necesitamos ese pie. ¿Nos ayudarías? —pregunta Ronald.
—¡Claro que sí! ¡Lo que sea para Brandon! —interviene Zoe, completamente entusiasmada—. Es más, yo misma se lo llevo y le canto cumpleaños a Louis.
En ese instante, los chicos después de aguantar por varios minutos, no pueden más y estallan de risa.
—¿Entonces eso es un sí? —insiste Lili viendo a Agata.
—Por supuesto —afirma ella, asintiendo—. Quizás necesite diez minutos para decorarlo.
—Perfecto. Charlie, ¿cómo hacemos? —pregunta Ronald.
—Yo voy —indica Lili.
—Bueno, entonces vamos por él —agrega Charlie, levantándose—. Oigan chicos, se quedan a cargo de las niñas, ¿está claro o no? Sam y Tyler asienten con la cabeza.
—Sí papá, no te preocupes —responde Sam asintiendo, al igual que Tyler—. Ellas no se moverán de acá.
—Esperen pero yo tengo que ir, porque necesito el merengue y otras cosas —interviene Agata.
—Cariño tranquila, tú quédate para que veas a la banda, dime que necesitas y yo te lo traigo —comenta Lucy.
—Okey, gracias mamá. El merengue ya está listo en el recipiente redondo de tapa azul, también necesito un par de mangas y los limones. Ah… y una boquilla pequeña para escribir las letras —explica Agata.