CAPITULO 28
En medio de la pequeña algarabía que se forma tras la respuesta de Agata y la reacción de Sam, Charlie, Lucy y Ronald que se encuentran sentados en la mesa se ríen, al mismo tiempo que observan a los jóvenes aproximarse y sentarse junto con ellos.
—Gata, te amo. En serio te la comiste viva —afirma Nicole.
—Pues sí, le bajaste los humos, pero sí de comerse vivo hablamos… Sam fue el que lo hizo con la Gata frente a la zorra —acota Zoe y todos se ríen.
En ese momento, Charlie los interrumpe antes de que sigan acribillando a Morgan, y se aclara la garganta sintiéndose un poco avergonzado.
—Chicas… él es Ronald —indica Charlie señalándolo, a la vez que Sam deja el pie en la mesa, y junto con Tyler le estrechan la mano saludándolo.
—Sí Ronald, ella es mi novia Agata, quien también es la hermana de Tyler —aclara Sam—. Ellas son nuestras amigas de toda la vida, Nicole y Zoe.
—Hola chicas, bienvenidas. Es un placer conocerlas —responde Ronald.
—Gracias por invitarnos, la verdad es que estamos encantadas con todo —comenta Agata, sonriéndole.
—Sí, muchas gracias, todo el club es súper genial —añade Zoe.
—Bueno me encanta que les guste, y eso que aún no ha comenzado la presentación en vivo —dice Ronald, sonriéndoles.
—¡Ay que emoción! Será que… ¿podemos saber quiénes se presentan hoy? —pregunta Nicole.
—Pues la banda ya debe venir en camino, hoy vamos a tener a Redskill —responde Ronald, y las chicas aplauden entusiasmadas—. Y hay otra sorpresa extra, solo adelantaré que es un cantante pop —agrega en un tono de voz bajo, provocando que ellas se miren entre sí emocionadas.
—Pues Ronald… eso me suena como que pasaremos una gran noche —acota Lucy, sonríendo.
—¡Sí! ¡Será genial, claro! Siempre y cuando no tengamos que oír a la idiota en cuestión —replica Tyler, poniendo los ojos en blanco.
En cuanto Charlie escucha ese comentario, se lleva una mano a la frente, preocupado, ya que Morgan es una de las artistas emergentes de Ronald.
—¿Cuál idiota? —inquiere Ronald, confundido.
—Pues... creo que se refiere a Morgan, pero no es que no les guste su música, todo lo contrario, de hecho los chicos colaboraron en el estudio con el nuevo sencillo de ella.
Es solo que... bueno, Tyler defiende mucho a su hermana —explica Charlie, matando disimuladamente con la mirada a ambos chicos.
—Entiendo… yo también tengo una hermana menor, le llevo doce años y aunque ya ella tiene más de treinta, aun me enojo con quien sea que intente molestarla —comenta Ronald, asintiendo.
—Es que la artista en cuestión, se burló de mi hermana cuando supo que era repostera —aclara Tyler.
—Eso no tiene sentido… a ella no le afecta en nada lo que a Agata disfrute hacer. ¿Realmente se burló? —cuestiona Ronald indignado, cruzándose de brazos.
—Sí, Morgan lo hizo —afirma Sam, en tono serio—.
De hecho sucedió en el estudio cuando trabajábamos en su demo, pero solo por profesionalismo, preferí no decirle nada.
Agata por educación y cortesía tampoco se lo dijo, pero ahora no estamos trabajando, así que después de su actitud con mi novia, jamás dejaré que toque nada de lo que ella haga, mucho menos el pie de limón que te estuvo preparándote anoche hasta la una de la mañana.
—Ah… ¿es para mí? —pregunta Ronald, mirando el pie en el centro de la mesa y sonríe fingiendo sorpresa como si no hubiese escuchado a Agata minutos antes decírselo a Morgan.
—Claro, es para ti, me gustaría que lo pruebes, sé que Tyler siempre te molesta con eso —comenta Agata.
—Y seguiré molestándote, menos hoy que sí tenemos pie de limón en la mesa —declara Tyler, a la vez que se acomoda sobre la cabeza, los lentes de sol de marco rojo de Nicole.
—En ese caso, ya quiero probarlo, porque he escuchado maravillas sobre él. Sam, te agradezco por no dejar que nadie lo manoseara —bromea Ronald, causando que los demás se rían.
Él levanta su mano, y de inmediato uno de los meseros se acerca a la mesa donde se encuentran.
—Fran, cortaremos este pie, puedes traernos algunos platos, cuchillo, tu sabes.
—Sí, enseguida.
—Ah espera —dice Ronald, antes de que se aleje—. Chicos, ¿qué quieren tomar? Pidan lo que quieran, que Fran los atenderá durante toda la noche.
—Bueno Fran —interviene Charlie, antes de que alguno de los chicos pueda hablar—. Esta mesa está llena de menores de edad, así que solo debes traer agua, gaseosas o jugos, nada de alcohol. Y con respecto a la comida, sí puedes traer todo lo que ellos deseen.
—Okey señor, entendido —responde Fran.
Transcurren varios minutos, donde todos se mantienen conversando y riéndose, al mismo tiempo que el local se llena aún más de gente, el mesero regresa con bebidas, cubiertos y platos.
—Bueno Gata, tú eres la más indicada, haz los honores —dice Charlie, señalando el cuchillo.
—Sí Ronald, prepárate, porque tu vida ya no será la misma luego de que lo pruebes —afirma Nicole.
—Ah, eres otra fanática de sus postres, ¿o solo lo dices por ser su amiga? —bromea Ronald.
—La verdad no me definiría como fan de sus postres, yo diría más bien que soy una adicta a este bendito pie de limón, siempre pido que me haga —confiesa Nicole.
—Sí pero tranquilo, en casa tenemos un par más de pies, así que come cuanto quieras —aclara Charlie y los demás se ríen.
—Espera… ¿en verdad hiciste dos más? —inquiere Ronald, al mismo tiempo que Agata sirve un primer trozo en un plato.
—¡Claro! ¡Porque los conozco! —responde ella, sonríendo—. Es más, ellos ya comieron varias raciones antes de venir, si no los hacía, se devorarían este pie en dos minutos.
—¡Llegó el momento de la verdad! —exclama Tyler, acercando el plato hacia Ronald, mientras que todos lo observan aún entre risas.
—Okey… sin presión —bromea él, a la vez que agarra una cucharilla, toma un primer trozo y lo saborea.
Luego se cruza de brazos pensativo, después de unos segundos, sube su mano y el mesero se acerca, todos esperaban un comentario pero ahora solo ven esta reacción.
—Sí, Señor Ronald, dígame.
—Fran, ¿puedes llamarme a Lili?
—Por supuesto —responde él, alejándose hacia otra de las mesas.
Todos los demás se quedan viéndose entre sí, observando como Ronald toma otro trozo del pie con la cuchara y lo come en silencio.
—Aquí estoy, ¿qué pasa? —cuestiona Lili, para luego saludar a Charlie, Lucy y a los chicos.
—Mi vida, ven —indica Ronald y ella se acerca, deteniéndose junto a la silla de él y apoyando una de sus manos sobre su hombro—. Chicas, ella es mi hermana Lili, es muy jodida de complacer y cuando se lo propone es un jodido dolor de huevos.
—No exageres o le diré a mamá que me estás haciendo quedar mal ante los invitados. Además… no soy jodida de complacer, solo soy exigente, lo que es muy diferente —acota Lili, riéndose.
—¡Claro que no exagero! Dile lo que quieras a mamá, igual no se extrañará, porque ella ya sabe que tú eres la berrinchuda de gustos exquisitos —bromea Ronald, causando que todos se rían por la interacción de ambos hermanos.
—Bueno, me llamaste para hacerme quedar muy bien, así que gracias —añade Lili.
—No tonta, te llamé para que pruebes esto —dice Ronald, entregándole la cuchara.
—¿Pero de dónde lo sacaste? —cuestiona Lili—. Ya sabes que no como cosas de dudosa procedencia, no quiero enfermarme.
—¡Lili por Dios! ¡Ves cómo eres exquisita! —refuta Ronald—. ¡Ya comételo y deja de decir tonterías!
—Ron… es que no quiero enfermarme, tú comes cosas en cualquier lado y no te pasa nada, porque jugabas con tierra y lombrices, pero yo no tengo esas defensas —aclara ella—. La última vez que te hice caso, terminé vomitando toda una madrugada.
—Eso no cuenta, estábamos en New York y me moría de hambre, solo entré al primer restaurante que vimos, y no me fijé en la puta letra B en la puerta —explica Ronald, al mismo tiempo que los demás siguen riéndose.
—Exacto... Entonces dime… ¿de qué letra estamos hablando acá? —inquiere Lili, apuntando al pie con la cucharilla.
—¡Pues de una súper letra A! ¡Es que ese pie lo preparó mi novia!
—aclara Sam señalando a Agata sentada a su lado y rodeándola con uno de sus brazos sonríendo—.
Es casero, súper fresco, con la mejor calidad, y no lo digo yo…
sino los miles de clientes en sus comentarios en redes sociales —afima orgulloso.
—Sí, y como su hermano mayor, soy el encargado del control de calidad de sus productos —añade Tyler—. Yo he probado todo lo que Agata ha cocinado desde que tiene seis años y puedes estar tranquila de que nunca vomite —bromea causando que los demás se vuelvan a reír.
—¡Ron! ¡¿Por qué no me dijiste desde el principio?! —replica Lili, indignada—. Yo pensando que lo habías comprado por allí en cualquier lado —añade tomando un trozo del pie y lo prueba.
De inmediato ella mira fijamente a Ronald, quien sonríe al ver la expresión de su hermana, por lo que estira su mano, toma otra cucharilla y come un bocado más del postre.
—Mmm —murmura él, saboreando.
—¡Espera! —interrumpe Lili, partiendo la mitad de la porción con su propia cuchara—. Eres tramposo, no te comerás mi parte.
—¿Cuál tu parte? Si el pie completo me lo trajeron a mí —refuta Ronald, provocando carcajadas de los presentes.
—No seas egoísta, no puedes darme a probar un manjar así, para luego restregarme en la cara que es tuyo —comenta Lili, haciendo puchero—. Es más, buscaré un envase en la cocina, me voy a llevar la mitad, tengo que darle a mamá —agrega comiendo otro bocado.
—Oigan chicos, ustedes son los egoístas —afirma Ronald mirándolos—. ¿Por qué demonios no me habían traído nada de esto antes? Charlie… ¿qué clase de amigo eres? Tienes para ti solo una súper repostera que te prepara manjares y réplicas de tu pastel de boda.
—Bueno, es que somos afortunados, pero no la tengo para mí solo, ella tiene miles de seguidores y clientes que complacer —acota Charlie, sonriéndole.
—Entonces... ¿si te gustó? —pregunta Agata, con timidez.
—¡Claro que sí! ¡Por Dios! En verdad es divino, ya sé porque jodía tanto Tyler. Es genial, y lo digo yo, que no soy muy amante de los dulces, pero es que el cítrico acá es tan perfecto, que en verdad no exagero, me lo comería completo y sin empalagarme.
—¡No! ¡¿Cómo que completo?! ¡Solo tu mitad! —exclama Lili, riéndose—. Oye Agata, tienes que darme tu número, te encargaré otros pies y quiero probar que más cosas haces.
—¡Sí! ¡Por supuesto! —añade Ronald—. Oye Lili, como encargada de la logística y la organización de los eventos, pues ya sabes que pastel quiero de ahora en más para los cumpleaños, navidades, fiestas, aniversarios y celebraciones cuales quieran que sean.
Así que como ya conoces mi paladar exigente, ya deja de comprar pasteles de dudosa procedencia —agrega y los demás se ríen sin parar.
Mientras todos continúan conversando, Sam bajo la mesa toma la mano a Agata, ella se acerca un poco más a él, Sam se inclina hacia el oído de ella.
—Te amo mi vida, me encantó lo que hiciste hace unos minutos junto a las escaleras, la manera en como encaraste esa situación.
Honestamente… estuviste muy a la altura de lo que espero de mi novia, eso me gustó demasiado, así que estoy feliz, eres súper madura y eso es muy sexy —susurra él, apretándole la mano.
—Que me besaras y que dijeras que me amabas justo frente a ella, eso es lo mejor que pudiste haber hecho, me hizo sentir muy respaldada y valorada —confiesa Agata, sonriéndole—.
Además, ahora mismo en la mesa explicaste lo que pasó en el estudio y volviste a apoyarme tajantemente, además que hablas con orgullo de mis habilidades de repostería.
Sami… —susurra mirándolo fijamente a los ojos—.
Sé que no te gusta que te lo diga, pero gracias…
en serio me haces sentir tan, pero tan amada. No cabe más amor en mi pecho.
—Gatita… te amo —dice él abrazándola con fuerza—. Y no tienes ni idea cuanto —afirma en un murmullo.