CAPITULO 29 #2
—Bien, yo me encargo —afirma Lucy.
—¡Ay! Pero no tengo colorante para hacer el merengue de las letras en otro color, si escribo blanco sobre blanco no se leerá —acota Agata, preocupada.
—No te preocupes por eso, en la barra, los barman tienen colorantes que usan en los tragos, de allí tomamos alguno —responde Lili.
—Entonces vámonos —agrega Charlie, tomando la mano de su esposa.
—Niñas no bajen y manténganse con los chicos —insiste Lucy, en tono serio.
—Si necesitan algo busquen a Ronald o a Fran, no los quiero abajo por ningún motivo —reitera Charlie.
—Okey… ya lo oyeron —recalca Ronald—. Tienen prohibido bajar, así que hagan desastre, pero acá arriba —bromea—. Los estaré vigilando mientras saludo a las otras bandas.
Los chicos se mantienen sentados y en silencio durante unos minutos mientras que ven a todos los adultos alejarse de mesa, para luego comenzar a conversar entre ellos.
—¡No puedo creerlo! ¡Ahora mismo estoy respirando el mismo aire que estuvo en los pulmones de Brandon! —exclama Zoe.
—¡Iuuu! ¡Qué asco! —dice Tyler con cara de desagrado, provocando que los demás se ríen.
—Él está a solo unos metros —aclara Zoe, mirando hacia esa mesa—. Debo estar soñando… se me saldrá el corazón —añade llevándose una mano al pecho.
—Oigan… ya preséntenmelo, quiero una foto con él —dice Nicole, emocionada.
—¡Carajo! ¿Es que tú también? —inquiere Tyler, indignado—. ¡No sé qué demonios le ven!
—Pues Ty… es que tiene todo el aspecto rudo que enamora a las chicas —explica Agata riéndose junto con Sam.
—¡Que rudo y que carajo! ¡Rudo es el rock, no un cantante pop! Es una estupidez… tendré que colocarme delineador negro en los ojos y dejarme el pelo grasoso y sucio para cautivar a las chicas —refuta Tyler, con sarcasmo.
—Deja los celos —replica Zoe, viéndolo por un segundo para luego intentar ver hacia la mesa de la banda.
Mientras que los demás se ríen, Tyler sigue indignado con la atención que ambas chicas tienen sobre la presencia de Brandon Jones.
—Pues… no creo que tenga el cabello sucio, para mi es solo cera que se coloca para que se le vea así, medio húmedo y brillante —comenta Nicole.
—¡Quien fuera cera para estar sobre ese cabello! ¡Quien fuera sudor para recorrer esa perfecta cara!
—¡Zoe basta! —exclama Tyler, provocando otro ataque de risa de los demás—. Kitty, ya contrólala —indica señalándola.
—No puedo hacer nada —afirma Agata, encogiéndose de hombros—. Ella lo ama y por fin llegó el día en el que le declarará su amor.
—¡¿Qué?! ¡No! ¡Ni loca! —exclama Tyler, con vehemencia—. ¡No te le declararas, ni nada parecido! ¡Te lo prohíbo!
—En eso lo apoyo —interviene Sam—. Ni tú, ni tú, se le declararan —añade señalando primero a Zoe y luego a Nicole—. Él está bebiendo, es una pésima idea.
—¡Sigan soñando si creen que perderé la única oportunidad real que he tenido! —replica Zoe, sonríendo—. Gata, gracias por hacer realidad mi sueño.
—¿Cuál gracias? Si yo fui el que te invitó. ¿Es que acaso olvidas todo lo que hice y como llegaste acá? —cuestiona Tyler, indignado.
Zoe en silencio, abre su bolso, toma un labial y un espejo, para retocarse el maquillaje, bajo la mirada atenta de sus amigos.
—¡Estoy lista! ¡Vamos! —dice ella, levantándose.
—¡No! ¡Ningún vamos! —exclama Tyler, frustrado.
—Espera… ya me puse nerviosa —comenta Nicole, exhalando varias veces—. Zoe… de verdad que admiro tu seguridad, yo soy una cobarde. Así que déjame concentrarme primero.
—¡No! ¡Nadie irá! —afirma Tyler con fuerza, pero las chicas lo ignoran y siguen en su conversación.
—No estés nerviosa —dice Zoe—. Mírate, eres un súper bombón, Brandon es el que debería estar nervioso ahora mismo, no sabe lo que le espera —afirma emocionada—. Nicole… alguna de las dos tiene que conquistarlo, si no soy yo, entonces lo haces tú.
—¡¿Qué?! ¡No! —exclama Tyler nuevamente, frunciendo el ceño.
—Entonces ya sabes, apenas puedas… hay que besarlo. Nicole, yo no me enojaré si lo besas, ya miles de idiotas lo han besado, pero sí me enojaré si ninguna de las dos logra besarlo hoy. Espera… creo que sería una gran idea que ambas lo besáramos —declara Zoe.
—¿Un beso de tres? —cuestiona Nicole, sonríendo.
En ese momento, Tyler se queda boquiabierto, enojado y petrificado, todo al mismo tiempo.
—¡Sí! ¡Así sin duda nos prestara atención! Dos hermosas chicas abordándolo, ningún idiota se resistiría a eso —agrega Zoe—. Luego tenemos que meterlo al baño y ya sabes… esta será una noche épica. ¡Haremos un trio con Brandon!
En cuanto la escucha, Tyler se torna pálido, a la vez que siente como un par de gotas de sudor frio recorren su frente y su corazón se acelera, él no sabe si está asustado o molesto, todo esto ocurre mientras que al otro lado de la mesa, Agata y Sam estallan de la risa.
—Okey, abrazo, besos, besos de tres y en el momento en que se levante, lo llevamos al baño —reitera Nicole, siguiéndole el juego a Zoe.
Tyler sentado en el medio de ambas, frunce el ceño y toma a Nicole del brazo.
—¡No Nicole! ¡Tú no harás nada de eso! ¡Esto es una idea terrible!
—resopla Tyler, molesto—. Es más… Ni pienses que harás un trio con alguien, porque eso no pasará, no te expondrás a ninguna tontería de esas —insiste mirándola, para luego voltear hacia Zoe y la agarra del brazo—.
¡Ya siéntate! ¡Y ni siquiera pienses en besarlo! ¡Eso no ocurrirá!
—¡Claro que no me sentaré! ¡No me arruinarás mi sueño! ¡Nadie arruinará mi momento de hacer verdad mi fantasía! —declara Zoe.
—¡Zoe por Dios! ¡Él tiene como veintidós años! —refuta Tyler.
—¡Tiene veintiuno! —aclara Zoe—. Solo me lleva cinco años, lo que es perfecto porque no es mucho para mí.
—¡Para mi sí! —dice Tyler—. Mírate… vestida así pareces mayor, y él está bebiendo mucho, no te verá como a una niña. ¡Así que compórtate! —insiste sin soltarla del brazo.
—¡No soy un niña! —grita Zoe, frustrada.
—¡Sí lo eres! ¡Apenas cumplirás dieciséis, y eso a él no le importará cuando estas yendo a servírtele en bandeja de plata!
¿No tienes noción del montón de chicas con las que habrá estado?
¿Es que no piensas en eso? —cuestiona Tyler—.
Tú misma dices que no eres estúpida, pero créeme…
este es el plan más estúpido que he escuchado en toda mi vida. ¡Ya madura!
—¡Ay por Dios! —exclama Nicole pausadamente, mirando hacia un costado.
En cuanto la escuchan, todos los demás voltean hacia allá, y observan a Brandon Jones acercándose junto a Ronald.
—¡Ay por Dios! —grita Zoe emocionada, a la vez que se quita el bolso y lo deja sobre la mesa.
—Mierda... —murmura Tyler, empalideciendo
—¡Ay por Dios! —dice Sam, entre risas.
—¡Ay por Dios! —repite Agata, mirando a sus dos amigas.