CAPITULO 26 #3
—Ten… toma los míos, yo no los usaré aún —indica ella, colocándoselos sobre el pecho.
—Okey… gracias —responde tomándolos entre sus manos y viéndolos.
—Tranquilo, aunque el marco es grueso y rojo, me parecen bastante unisex... creo que te quedarán bien —comenta ella, al mismo tiempo que toma un bálsamo labial del bolso y comienza a untárselo suavemente.
—Veamos —dice Tyler, poniéndoselos—. ¡Por fin! La verdad es que estaba con la vista cansada. ¿Y? —inquiere viéndola.
—Perfecto —afirma Nicole, a la vez que mueve sus labios esparciendo el bálsamo.
—¿Perfecto? Creo que solo exageras —refuta él, pero ella niega con la cabeza.
—Bueno… si prefieres que te mienta, entonces en ese caso te quedan horriblemente espantosos —declara ella tontamente, a la vez que sacude la arena de sus manos.
—Espera… lávate un poco —dice él al notarla, toma una botella y esparce agua sobre sus manos.
Nicole muy sutilmente levanta la mirada y se dibuja una muy pequeña sonrisa.
—Gracias… Eso fue lindo —agrega esto último en un tono muy bajo, tanto que él apenas logra escucharlo.
Tyler traga grueso y niega con la cabeza pero Nicole nota su reacción y se confunde un poco.
«¿Le parece lindo que solo le ofrezca agua para que se lave las manos?» piensa él, intentando entenderla.
«¿Por qué niega con la cabeza? Fue un lindo gesto... ¿por qué dice que no?» Analiza Nicole, tratando de disimular su confusión y enfocándose en otra cosa, por lo que mira hacia la hielera.
—¿Te sirvo jugo o prefieres agua? También hay frutas picadas y sándwiches —comenta Tyler abríendo la hielera y ella vuelve a sonreír un poco.
—Prefiero jugo, aunque si están frías también comería algunas frutas, es que tengo los labios secos —acota Nicole.
—Bueno… —murmura Tyler, sirviendo el jugo—. Yo también comeré algunas frutas, así que serviré para ambos —agrega entregándole el vaso—. ¿Cómo la estás pasando hasta ahora?, ¿está a tu altura? Sé que eres experta en viajes.
—¿A mi altura? —cuestiona ella, sonriéndole de nuevo—. Pues… está muy por encima de mi altura, pues sí soy algo experta en viajes con padres, eso sí es cierto, pero… estás últimas veinticuatro horas han sido más que geniales —confiesa tomando un sorbo de su bebida.
Tyler por su parte, sentado frente a Nicole, cierra la hielera para luego colocar entre sus piernas.
—Okey, eso se oye como que hasta ahora se está superando tu expectativa —dice Tyler, comiendo un par de trozos de fresa.
—Bueno, honestamente dudo de mis expectativas, pero no dudo para nada que este viaje esté siendo genial —aclara ella, luego se inclina un poco hacia adelante y toma un trozo de fruta del plato que está ubicado en medio de las piernas de Tyler.
Los pensamientos de él cambian drásticamente, pasan de estar analizando su respuesta, a sentir como un escalofrió lo recorre al verle tan cerca el escote, él se humedece los labios mientras que Nicole vuelve a su posición.
—Mmm… no entendí con lo de tus expectativas —aclara él, tomando otro pedazo de fruta.
—Pues sí, no te mentiré… mis expectativas suelen ser muy bajas últimamente. No sé si lo entiendas… —murmura ella, negando con la cabeza.
—Explícamelo.
—No sé, creo que en general... aclaro que esto no lo digo por mi familia ni por la tuya, me refiero a mi vida —acota Nicole, viéndolo a los ojos—.
Pues no tengo mucha suerte con las personas, aunque yo tenga las mejores vibras, siento que me hago expectativas y eso…
luego me lastima. Así que ahora trato de no tenerlas en nada —confiesa con un deje de tristeza—.
Es complicado... no sé si te ha pasado alguna vez, lo de dar y hacerlo con las mejores intenciones, y no solo no recibir nada, sino pasarla mal luego, por haberte dado cuenta tarde que no debiste haber entregado tanto.
—Okey… eso no me ha pasado, pero entiendo tu punto —afirma Tyler—.
No sé si es lo mismo, pero… creo que soy del tipo que no confía en las personas, aunque me ven como alguien muy relajado y bastante sociable, pues actúo de esa manera, no solo porque me divierte sino porque es como me siento seguro.
Tanto es así, que solo tengo un amigo, y sé que no tendré más que eso, por lo que mi expectativa es realista, Sami es mi único amigo y no espero encontrar otro.
—¿Tienes solo un amigo? —cuestiona Nicole, sorprendida—. Pensé que tenías decenas de amigos, si no cientos.
—Eso es lo que parece, pero… la verdad es que esas personas son solo conocidos.
Sí, me verán divirtiéndome y hablando con mucha gente, porque me gusta socializar y pasarla bien, pero eso no significa que confíe, y mucho menos que me preocupe por alguno de ellos —aclara Tyler, levantando el plato de frutas y extendiéndolo hacia ella.
—Gracias —murmura Nicole sonriéndole, a la vez que toma un par de trozos más—.Ty... ¿puedo decirte algo?
—Claro.
—Desde la secundaria hasta la prepa, tuve un grupo de tres amigas y fue genial crecer y pasar esos años juntas, ahora ya cada una estudia cosas diferentes y solo nos escribimos de vez en cuando, pero a lo que quiero llegar, es que aunque tenía esas tres amigas, en el fondo siempre pensé que ellas no me conocían, lo que me hacía cuestionarme si en realidad eran amigas verdaderas.
Yo pensaba: ¿cómo pueden ser mis amigas si no me conocen?
Obviamente no es culpa de ellas, fue mi decisión no hablar sobre cosas, y no significa que lo que viví en el pasado me defina, pero si define en quien confío, entonces el hecho de que tú tengas un amigo de verdad, creo que para nada es poco, sino todo lo contrario, es mucho —afirma ella.
—Gracias —murmura él sonriéndole, para luego comer otro trozo de fruta—. Tengo dos cosas para decir: la primera, es que me encanta hablar contigo, siento que me entiendes.
—Tienes razón, creo que nos entendemos —afirma ella suavemente, agarrando un trozo de melocotón—. ¿Y cuál sería la segunda? —inquiere mirándolo fijamente.
Tyler observa el melocotón en la mano de Nicole, luego contempla con lujo de detalle, como lentamente ella lo lleva a su boca y se lo come.
«¡Carajo! No se puede ver tan linda solo comiendo fruta, es que… no es justo.» Piensa Tyler, negando con la cabeza.
—Pues... lo olvidé —responde él y ambos se ríen tontamente.
—¡No seas malo! —refuta ella, haciendo puchero.
Tyler por su parte, se mantiene resguardado detrás de la oscuridad de las gafas, sin dejar de contemplarla, al mismo tiempo que se lleva una mano a la cabeza y acaricia su cabello.
—Hey mira, ya vienen todos —comenta Tyler al notar al resto acercarse, toma un trozo de melocotón y se inclina un poco hacia adelante—. Ah, me acordé... —murmura mirándola, para luego comer la fruta y saborearla—. Mmm, la segunda es... gracias por regalarme tus lentes, te amo.
—¡Ay bobo! —replica ella colocando los ojos en blanco, a la vez que ambos se ríen tontamente.
«¡No te ilusiones! Solo… no te ilusiones, no tan rápido… ¿Pero cómo no hacerlo? ¡Sí es divino!»