CAPITULO 26 #2
—Exacto Ty, la verdad es que… yo a Nicole no me la puedo imaginar bebiendo hasta emborracharse, perder el conocimiento, chupársela a uno, coger con otro, amanecer en una casa de un extraño, ir aun concierto y meterse unas pastillas de dudosa procedencia, ni yendo a fumar hierba en la playa y terminar caminando descalza mientras vomita por la calle.
—No... Ella jamás haría nada de eso —afirma Tyler, a la vez que sacude las migas que están encima de su short— Y no porque no la dejen, sino porque ella no es así.
Nicole nunca hará nada irresponsable, no se expondrá a experíencias que la pongan en peligro, porque no quiere vivir eso y jamás les creará esa preocupación a sus padres.
—Honestamente, para mi Nicole sí es como Kitty, y sé que te reirás con esto, pero…
creo que ellas son iguales, en el sentido de que en cierta forma son ilusas, pero en el buen sentido —aclara Sam—.
Son de las que quieren un solo novio y ser felices pasa siempre.
Sabes... lo del cuento de hadas con el que las niñas sueñan, no como Zoe que es más realista, que sabe que hay demasiados imbéciles sueltos.
En eso supongo que está influenciada por Zac y lo que ella ve en el entorno de él y sus amigos.
Y si, sabemos que es un idiota, pero eso no le quita que sea un buen hermano, siempre esta llevándola y trayéndola a todos lados, procurara invitarla a las fiestas donde él está y aunque nosotros no lo vemos, Kitty siempre me ha dicho que Zac regaña a Zoe todo el tiempo, no es sutil, pero al menos es estricto.
Por eso digo que no es tan ilusa, sino muy astuta, no es de la que se deja engañar o joder fácilmente.
—Sí... algo de eso noté esta semana —murmura Tyler.
—¿A qué te refieres?
—Es que cuando ustedes se vinieron, Zoe me contó que le pidió a Zac que la entrenara, porque no podía aumentar de peso, ya que tiene una competencia este verano, entonces yo vi como él le gritaba y la mantenía al trote —explica Tyler—.
Después ella me dijo que cuando Zac no estaba en la casa, la vigilaba por las cámaras, para ver si ella realmente entrenaba o no, se ve que le exige mucho, eso la verdad nunca me lo imagine, yo pensé que cada uno de ellos andaba por su lado.
—No sabía eso de las cámaras, me parece bastante extremo, pero demuestra que Zac se preocupa y supongo que es su manera de ser buen hermano —comenta Sam—.
Sabemos que es un hijo de puta con todo el problema que tenemos con él, pero Zoe es una chica muy segura, sabe lo que quiere, como y cuando, ella probará y si el idiota no le gusta, pues…
buscará otro que sí esté a su altura. ¿Te imaginas a Zoe en el lugar de Nicole?
Te puedo jurar que Zoe no se montaba en el avión a Canadá, ella se iba al apartamento a confrontarlo por hijo de puta.
Es más, ella misma hubiese matado a golpes al gamer en el evento, y hasta el día de hoy, estuviera convaleciente el imbécil ese.
Zoe es una chica de armas tomar, ella nunca no se dejará joder por ningún hombre.
—Cierto, ella misma enfrentaría al hijo de puta. Es que, ella habría agarrado el termo con sus propias manos y se lo hubiera metido por el trasero con sticker de naranja y todo al idiota ese —afirma Tyler y ambos asienten riéndose.
Al cabo de un rato, Zoe sale del agua y se acerca hacia donde los chicos están recostados en las sillas de extensión, debajo de las sombrillas.
—Oye Sami, Gata dice que vayas, le pidió a Nicole que les tomara unas fotos a ambos dentro del agua.
—Okey… —responde él levantándose, toma una gorra y sus lentes de sol para luego alejarse trotando hacia la orilla.
Zoe por su parte, toma una toalla y se sienta en la silla con Tyler observando todo de reojo.
—Por Dios… tengo tanta sed —comenta ella, secándose los brazos, al mismo tiempo que Tyler se inclina y toma una botella de agua.
—Ten, sácate un poco la arena —indica él, vertiendo un poco de agua sobre las manos de ella.
—Gracias —murmura Zoe, esparciendo un poco de agua también en su cara.
—Bueno… ¿quieres agua o jugo?
—Ambos Ty, primero agua, porque la verdad es que estoy muy seca y luego jugo, pero solo si aún está frío.
Tyler se inclina hacia la hielera, agarra otra botella de agua y de inmediato se la pasa a Zoe, quien toma varios sorbos rápidamente.
—Oye, por cierto… no me dijiste que tan complicado fue que te dieran permiso. Estuvimos tan entusiasmados porque venias, pero no me contaste.
Zoe asiente mientras que bebe un poco más de la botella, a la vez que Tyler detalla como gotea el agua de su cabello húmedo.
—Ay bueno… no fue sencillo, apenas le conté a mi padre me dijo que estaba loca, que si yo creía que podía hacer planes de la noche a la mañana.
Tyler se queda en silencio escuchando, al mismo tiempo que prensa los labios.
—Apenas me dijo eso, yo le expliqué que no eran con amigos cualquiera, sino que era el mismo viaje con Gata y que estaría en el apartamento de Lucy con ambas.
Le di la razón con que era algo imprevisto, pero le dije que ustedes me habían comprado el pasaje como regalo de cumpleaños, para que sorprendiera a Gata.
—¿Nosotros? —inquiere Tyler, confundido.
—Sí, tuve que hablar en plural, porque sé que papá siempre usa el altavoz, y ya había escuchado la voz de Zac en el fondo, si decía que era un regalo tuyo, pues...
no soy idiota, sé que ustedes tienen sus problemas de faldas desde la adolescencia, y no se soportan, por lo que yo me vería afectada por eso, así que preferí evitar ese drama, y que pensaran que el regalo es de tu padres o de tu familia en general —aclara Zoe.
—Okey… eso lo entiendo —murmura Tyler, pensativo.
—Aunque aun así, Zac se metió a la conversación y terminamos discutiendo como media hora.
—¿Ustedes discutiendo? ¿Por qué?
—Sí, porque él obviamente dedujo que Sam estaba acá con la Gata, entonces le decía a papá que solo me podía permitir venir si era un viaje exclusivo de chicas, que él no quería verme con Sam.
Yo le replique era un ridículo, como si Sam y yo pudiéramos tener algo.
Primero porque no me gusta, y segundo porque es el novio de mi amiga —dice Zoe, resoplando—.
Es que incluso si la Gata termina con él, no me interesaría, yo lo veo como un amigo.
—Obviamente… claro —agrega Tyler, asintiendo.
—Al final después de discutir sin llegar a nada, donde mi papá ya estaba cansado, me dijo que solo podía venir con dos condiciones, me amenazó con algo que me doliera, primero que mamá me daría una tarjeta de crédito, pero que si veía gastos no acordes, iba a cancelar mi fiesta de cumpleaños.
Por eso le di mi tarjeta a Charlie, porque yo no tengo ni idea que es un gasto no acorde —acota Zoe—.
La verdad, es que me propuse no gastar ni un dólar en este viaje, así él se queda feliz y bueno...
en el futuro, me volverá a dar permiso porque espero sorprenderlo con eso y que se dé cuenta que soy muy responsable con mis finanzas —añade para luego inclinarse hacia él y tomarlo del brazo—.
¿Me darías el jugo? Es que no puedo darme el lujo de comprarme uno.
—Sí, claro —responde Tyler, estirando su brazo, abre la hielera y le sirve un vaso.
En cuanto Zoe lo agarra, se lo bebe de un solo trago con rapidez.
—Espera… ¿me puedes servir más por favor? Por Dios… es que nunca había estado tan sedienta.
—Te harás pipi en el auto —bromea Tyler, sirviéndole de nuevo.
—Bueno… si tuviera pene orinaría en una botella, así que tú eres afortunado —replica ella, tomando su jugo mientras que Tyler se ríe por su comentario.
—Oye… ¿y cuál era la otra condición? —cuestiona él, frunciendo un poco el ceño—. Es que solo dijiste lo de la tarjeta.
—Ah sí —murmura ella, al mismo tiempo que se acomoda unos mechones de cabello que la brisa movió sobre su cara.
Tyler observa con detenimiento el movimiento y detalla cómo sus mejillas están rojas por el sol.
—Pues que no me querían ver cerca de ti —comenta Zoe, tomando otro sorbo de jugo.
—¡Qué! —exclama él, sorprendido—. Aguarda… ¿estás bromeando? —inquiere preocupado y Zoe Se ríe.
—Pues… no es broma, ellos en realidad no saben quiénes estarían en este viaje, y yo no tenía intenciones de aclarárselos para evitar más drama. Aunque… ahora sí lo saben, con las miles de fotos que Lucy le envía cada hora a mi madre como fe de mi vida —agrega ella, riéndose.
—¡Zoe! ¡¿Cómo puedes estar tan tranquila y riéndote?! ¡Es una mierda! —exclama Tyler, agarrándose el cuello.
—¿Qué se supone que esperas que haga, Ty?
¿Qué me ponga a llorar? —replica Zoe, tomando un sorbo de su jugo—.
Yo haré lo que quiera, cuando y con quien quiera, Zac hace lo que se le da la gana, y yo no soy menos que él, tengo el mismo derecho a tomar mis propias decisiones.
Ni que fuera estúpida, obviamente sé cuidarme sola —agrega dejando el vaso junto a la hielera, luego se pone de pie y estira la toalla sobre el respaldar de la silla—.
Tú tranquilo, que no les diré que anoche amenazabas con callarme con un beso y que me obligaste a dormir en un colchón contigo y con Sami —bromea antes de alejarse hacia el mar riéndose.
—Ay por Dios… está loca y eso es tan genial —murmura Tyler para sí mismo, volviéndose a acostar—.
¡Mierda! ¿Ahora que se supone que haga? Los Hill ya me tienen en la mira…
seguramente Zac le contó algo a su padre de que me ha visto con Zoe varias veces.
¡Carajo! Tengo que estar pendiente de las fotos que toma Lucy, no puedo aparecer en ellas cerca de Zoe.
Finalmente Tyler cierra los ojos y se queda descansando por varios minutos solo, hasta que una voz lo distrae.
—Hola —murmura Nicole, sentándose en la silla junto a él.
—¡Hey! —responde Tyler, quitándose la mano de la frente.
—¿Te desperté? —inquiere ella, tomando una toalla y envolviéndola en su cintura.
—No para nada… solo descansaba la vista porque hay mucha claridad y olvidé los lentes de sol.
Nicole le sonríe, se inclina hacia su bolso, lo abre y saca algo.