Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 26
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CAPITULO 26

Transcurre la mañana y luego de salir del apartamento, pasan por el estudio para llevar los pasteles que preparó Agata para los trabajadores, y para que Zoe y Nicole conocieran el lugar.

Seguidamente se dirigen emocionados a la playa, donde pasarán el día disfrutando juntos, por lo que alquilan un par de sombrillas y algunas sillas.

Todos los chicos están en el agua bañándose y jugando con una pelota, Charlie y Lucy se encuentran recostados en las sillas, tomando jugo de naranja y comiendo snacks de la hielera que llevaron.

—Oye mi vida, te tengo un chisme, pero… no puedes contarle a los Lambert y mucho menos a Sami.

—Uhh… un chisme —murmura Lucy, comiendo un bocado de las frutas picadas—. ¿De quien se trata?

—Pues de Tyler.

—¡Ay por Dios! ¿Qué hizo? ¿Me preocupo?

—No cariño, tranquila, es solo un chisme, no es grave, él no hizo nada —aclara Charlie, comiendo papitas de una bolsa.

—Okey… entonces dime, soy toda oídos.

—Pues… no diré que está enamorado, pero al parecer si muy interesado, no en una sino… en dos chicas al mismo tiempo.

—¡Qué! —exclama Lucy sorprendida—. Espera pero… ¿cómo amiguitas, novias o qué tipo de interés?

—Bueno, al parecer ambas lo tienen confundido, él me dijo que las dos le gustan, que son geniales, divertidas, que le encanta hablar con ellas, pero que no sabe cómo decidirse por una.

—Ay carajo… Entonces si quiere decidirse por una, es porque en serio le importan —acota Lucy.

—Sí, él me dijo que no quiere lastimar a ninguna, sabe que si sale con ambas, pues las lastimaría, entonces no sabe qué hacer. Yo le aconsejé que eligiera a la chica de la que él estuviera enamorado, pero respondió que no sabe si lo está, ya que nunca se ha sentido así, por eso está confundido.

—Mmm… bueno en ese caso quizás es solo pasajero, porque si estuviera enamorado no se sentiría indeciso.

En ese instante, ellos ven como los chicos salen de agua y se acercan, por lo que se quedan en silencio.

—¿Tienen hambre?

—¡Sí mamá! —responden Sam y Tyler al mismo tiempo.

Lucy les sonríe, a la vez que se sienta y abre el bolso hermético, desde donde saca algunos sándwiches y se los coloca sobre la hielera.

—¿Y las niñas no saldrán a comer? —pregunta Charlie.

—No, dicen que aún no tienen hambre, que quieren seguir bañándose y tomándose fotos —contesta Sam.

—En ese caso, ustedes quédense comiendo, luego reposan un rato, mientras que nosotros nos vamos al agua —indica Charlie levantándose y toma de la mano a Lucy.

—Sí claro, vayan —añade Tyler.

Ambos chicos observan como Charlie y Lucy se alejan, luego toman una botella de agua, se lavan las manos llenas de arena y se sientan a comer.

—Bueno… ¿y? —inquiere Sam, mirándolo fijamente.

—¿Qué? —replica Tyler, tomando un sorbo de jugo.

Sam se ríe con picardía, a la vez que toma un sándwich y le da un bocado antes de hablar.

—Se te cumplió el deseo —agrega entre risas señalando hacia el agua.

—¡Idiota! —exclama Tyler, empujándolo—. Tú más bien deja de mirar, te acusaré con Kitty.

—No… yo no soy el que está fascinado con las tetas de Nicole, es que tuve que rogarte para que salieras del mar y me acompañaras a comer. Porque estabas embobado jugando con ellas, digo… con las chicas, no con sus tetas —bromea Sam y ambos se ríen, a la vez que mastican.

—Pues sí… las de Nicole son un perfecto diez, siempre lo han sido —afirma Tyler.

—Ah... es que ya estás calificando, creo que esta conversación se pone rara —murmura Sam, riéndose.

—No es raro, tú y yo siempre lo hacemos.

—Si Ty, pero… ahora entre las chicas esta tu hermana, así que no voy a dar calificaciones, todo será raro.

Además, yo la elegiré siempre a ella y solo el hecho de darle mejor puntuación delante de ti, es muy raro.

Y si no le doy la mejor, también sería muy raro, por lo cual, yo me retiro de la calificaciones —aclara Sam.

—Bueno, bueno —dice Tyler, entre risas—. Entonces… Nicole es un diez, Zoe un 9 y Kitty definitivamente está descalificada por consanguinidad.

—¡Espera! ¿Dijiste que Zoe es un 9? ¡Vaya! —exclama Sam, sonríendo en silencio.

—¿Que tiene? Son medianas, pero le quedan muy bien con su cuerpo —explica Tyler.

—Sí… sé que le quedan con su cuerpo, pero… lo que me sorprende, es que le des un nueve, conociendo tus gustos.

—No conoces todos mis gustos —refuta Tyler, mordiendo otro bocado.

—Ty… sí los conozco, para ti mientras más grandes, mejor.

—Bueno… sí los conoces, pero igual para mí las de ella son un nueve —reitera Tyler, encogiéndose de hombros.

—¿En qué momento cambiaron tus gustos? —cuestiona Sam, dándole una pequeña patada mientras siguen sentados.

—No cambiaron.

—Ah… entonces siempre te gustaron las tetas de Zoe y nunca me dijiste nada —acota Sam.

—No, es que no se las había detallado hasta hoy. Además, le queda muy bien el traje de baño rosado.

—Okey —murmura Sam, sonríendo—. Oye… entonces organizando tu top general, ¿te das cuenta que destronaste a un montón de chicas dándole sólidos 10 y 9 a ellas dos?

En ese momento al escuchar la pregunta de Sam, Tyler se queda pensativo en completo silencio.

«¡Carajo! Ya di algo… si no comenzará a sospechar.»

—Por los momentos… Aún hay decenas de chicas, que están esperando mi calificación —comenta Tyler, dándole otra mordida al sándwich.

—Mejor cambiemos de tema —indica Sam, tomando un sorbo de su jugo.

«¡Sí! ¡Por favor!» Piensa Tyler, intentando evitar soltar un suspiro de alivio.

—Ya dime… ¿qué opinas de lo del gamer de mierda? —indaga Sam.

—Pues... en realidad tengo un montón de cosas en la cabeza. Primero, papá no me dijo ni la décima parte de todo lo que pasó, pero no creo que me haya mentido, él siempre me dice las cosas cuando se las pregunto —confiesa Tyler, masticando.

—Bueno… aunque suene loco, quizás es que él no sabe toda la verdad.

—¡Sami! ¿Te parece probable?

—Pues sí, fue una mierda horrible, la verdad es que…

¿quién en su sano juicio querría que alguien supiera que engañaron a su hija con otro chico?

O mejor dicho, que básicamente la usaron para tapar todo lo demás, es muy enfermo todo.

El problema no es que el idiota sea gay o no, sino toda la mierda retorcida en la que el idiota metió a Nicole.

—Bueno sí… puede que mamá le haya contado muy por encima, y ahora que sabemos que el idiota se le fue encima a Jenny, pues papá no hubiese estado nada feliz con eso, además de que la Gata dijo que él le dejo los brazos algo moreteados, quizás no quería agrandar más el problemas —analiza Tyler, en tono serio—.

Oye… la verdad es que me sorprende que mamá le decidiera contar todo así a Kitty, es que…

todo el tema de la cogida en el baño, los sonidos sexuales y todo eso, no la veo hablando de ese tipo de cosas con ella.

—Pues… no lo hace contigo presente, pero sí, en una ocasión en mi casa las escuché hablando de eso, no es un tabú tampoco —acota Sam.

—¿Hablando así sin filtros? —inquiere Tyler, incrédulo.

—Claro, el año pasado oí cuando ellas hablaban de “Todos en la fila”.

—¿De la serie? ¿Es que acaso Kitty la vio? —replica Tyler, sorprendido—. Hay mucho sexo.

—Sí, ella la vio —responde Sam, riéndose—. Yo también me sorprendí, por eso fue que me quedé escondido en las escaleras escuchando.

—¿Y qué decían? —indaga Tyler, entre risas.

—Pues al parecer nuestras madres no sabían que Kitty la estaba viendo, no sé cómo salió el tema, pero Lauren le dijo: “Cariño esa es una serie para más de dieciocho años” , y Agata le respondió que tenia quince y era lista, que ella no iba a tener sexo con alguien solo por esa serie, y que todas sus amigas la estaban viendo, que no quería ser la única que no opinara sobre eso, porque la mirarían raro.

—Ese es un buen punto —agrega Tyler riéndose, a la vez que come un bocado.

—Sí, la verdad es que yo estaba matándome de risa por dentro —comenta Sam—.

En fin, mi mamá y Lauren le decían que todo eso era actuado, que en la vida real es algo más complicado, le explicaron que aunque se veían muy real, no tenían sexo, que era todo mentira, pero que igual, ambas preferían que comentara la serie con ellas dos primero, antes que con sus amigas.

—Okey… eso fue un buen consejo. Es preferible que pregunte, porque no es buena idea acostarse con dos tipos guapos a la vez y después no saber de quién está embarazada, o porque tampoco debe pensar que es buena idea chupársela a un idiota mientras conduce —bromea Tyler y ambos se ríen.

—Bueno… volviendo al tema, por eso te digo que no me parece tan descabellado que Lauren le contara. Es más, conociéndola, seguro lo hizo para que también Agata aprendiera algo de esa mierda —acota Sam.

—Sí, a no dejarse cautivar por un idiota que te regala chocolates, escribe mensajitos bombardeándote de estupideces y mucha atención, para enamorarte rápidamente —dice Tyler, sirviéndose más jugo.

—Exacto, creo que esa es la razón por la que tu mamá prefirió contárselo —afirma Sam.

—No culpo a Nicole, la verdad es que Kitty tenía razón cuando dijo que si el chico le gustaba mucho y de pronto se porta así de increíble, pues ella se hubiese enamorado también.

—Sí Ty —murmura Sam, tomando otro sándwich—.  Y ahí te das cuenta, que aunque Nicole es dos años mayor que nosotros, aun así ella y Kitty piensan más o menos igual.

—Yo estaba pensando en eso mientras íbamos en el auto —comenta Tyler—.

Ahora que sabemos toda la mierda que pasó cuando el accidente, pues…

en general creo que la crianza que tuvo Nicole, me refiero a las reglas, restricciones, todos esos cuidados, pues básicamente estuvieron influenciados por mi papá como policía.

Él quería que eso no se repitiera ni con ellas ni con nosotros, así que si te pones a ver, ambas familias criaron igual sus hijos.

Así que tienes razón en eso, a pesar de que Nicole es mayor, es muy diferente a las chicas con las que nosotros hemos salido, esas que frecuentamos en los toques, porque no tienen las misma vivencias, ni familias, todo es diferente.