Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 24
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CAPITULO 24

Finalmente a la seis y treinta de la mañana suena la alarma del teléfono de Sam, y unos segundos después comienza a sonar la de Tyler.

—¡Ay no! —refuta Agata, enrollada entre las sabanas.

—¡Ya! ¡Apaguen la alarma! —dice Nicole, medio dormida.

Los chicos completamente exhaustos y aun con los ojos cerrados, desconectan las alarmas, dejando la habitación en completo silencio durante unos minutos, como si nada hubiese sucedido. En ese momento, Agata, se gira en la cama, en cuanto siente un espacio vacío abre los ojos.

—¡Ay por Dios! —exclama ella quitándose la cobija y vuelve a despertar a todos—. ¿Y Zoe? ¡Zoe no está!

—¡¿Qué?! —cuestiona Nicole, frunciendo el ceño.

—Aquí estoy boba… Ahora ya cállate —replica Zoe con voz adormilada, sin abrir los ojos.

Agata y Nicole se sientan en la cama al mismo tiempo, para ver que Zoe se encuentra acostada en el colchón inflable junto a Tyler.

—¡Zoe! ¡¿Por qué rayos me abandonaste y te fuiste a dormir con los chicos?! —inquiere Agata, indignada.

«Mierda…» Piensa Tyler sentándose al escucharla y de inmediato se desarropa. «Lo último que me faltaría es que todos crean que hacíamos algo… mejor que vean que ambos estamos completamente vestidos.»

—Porque me confundías con Sami y sentí peligro —responde Zoe, aun con los ojos cerrados.

—¡Mentira! —replica Agata, indignada.

En ese momento, Sam lanza una carcajada que finalmente lo despierta del todo, voltea hacia su cama y nota a las chicas sentadas, por lo que decide levantarse y acercarse a Agata para abrazarla, y luego acostarse sobre ella.

—Hola… te amo —murmura él cerca de su oído, a la vez que una sonrisa enorme se dibuja en el rostro de Agata.

—Bueno… yo sí quiero saber, porque a mí la Gata no me confundió con Sami —comenta Nicole viendo a Tyler levantarse del colchón y estirarse.

«¡Mierda! Creo que lo está diciendo en juego, pero igual está indagando.»

— Es que Zoe estaba sonámbula, yo la encontré caminando en la sala. Unos minutos más y seguro que salía del apartamento a recorrer Miami —bromea Tyler, al mismo tiempo que se quita la camiseta intencionalmente, porque sabe que Nicole lo está viendo.

«¡Ay por Dios! Es que mira esos brazos… ¡ya deja de ser tan bello!» Piensa Nicole, sonríendo.

—¡Mentira! —dice Agata, abrazando a Sam—. Zoe no es sonámbula, si lo fuera yo lo sabría, me parece que ambos están muy mentirosos.

—Pero yo sí creí que era sonámbula, aunque lo que tenía era insomnio —aclara Tyler, riéndose nervioso.

—¡Ya cállense y déjenme dormir! —reclama Zoe, enrollada entre las sabanas.

—Bueno… yo sí la encontré en la sala, ella estaba llorando porque no podía dormir —aclara Tyler, al sentarse frente a Nicole en la cama—. Ella me contó que se tomó tres tazas de café en la mañana y que por eso tenía insomnio —murmura mirando a los demás.

—¿Acaso está loca? Ella sabe que no puede tomar café —susurra Agata, a la vez que niega con la cabeza.

—Sí, pero es que ella tenía que llamar a su papá a las cinco de la mañana, porque está de viaje, y que necesitaba despertarse bien, para poder pedirle permiso de venir —explica Tyler, en voz baja.

—Ahh okey… bueno, entonces sí está justificado —afirma Agata, para luego volver toda su atención hacia Sam.

Ella lo abraza con fuerza alrededor del cuello, al mismo tiempo que él le da varios besos en la mejilla, mientras que Nicole se mantiene en silencio, observándolos y sonríendo.

Tyler por su parte, se queda contemplando a su crush de la infancia, nota que ella está algo despeinada, sin maquillaje, vistiendo un pijama estampado con caracoles y sonríendo naturalmente, provocando que su corazón comience a latir a toda velocidad.

En ese instante, Nicole siente que la están observando por lo que voltea el rostro hacia él.

«¡Mierda! Se dio cuenta que la veía… pensará que soy un completo idiota si no hago más que observarla.» Piensa Tyler, por lo que de inmediato se inclina hacia adelante y le da un beso en la mejilla.

—Buenos días para ti… y para los cien caracoles que vigilan tus sueños —bromea él, para luego levantarse rápidamente y salir de la habitación.

«Aww… ¡Por Dios! ¡Eso fue tan lindo!» Piensa Nicole sonríendo y con la vista fija en la puerta.

Sam que está abrazando a Agata, hace todo lo posible por no reírse de lo que acaba de escuchar, mientras que por dentro, estalla de la risa, incluso tiene que suspirar un par de veces para mantener la compostura.

—Bueno… voy rápido al baño, porque luego ustedes tardarán más tiempo alistándose —comenta él sonríendo y Agata asiente, le da un pequeño beso en la mejilla, luego se levanta y sale.

Sam camina por el pasillo, en cuanto ve la puerta del baño abierta, observa a Tyler cepillándose, así que entra y se detiene a su lado.

—Hola… buenos días para ti, y para los cien caracoles que vigilan tus sueños —murmura él, estallando de la risa.

Tyler no puede evitar reírse al escuchar la frase en la voz de Sam, por lo que escupe un poco de la espuma de crema dental.

—¡Idiota! —refuta Tyler dándole un manotazo, a la vez que mantiene el cepillo en su boca.

—¡Ty! ¿Qué clase de frase para ligar fue esa? De verdad que no la conocía —bromea Sam cerrando la puerta, para luego peinarse frente al espejo.

—¡No me jodas! —dice Tyler nervioso, aun cepillándose.

—Entonces… ¿me parece que estás modo ataque con Nicole o como es la cosa?

—No… claro que no —responde Tyler indignado, enjuagándose la boca.

—¡Sí claro! —exclama Sam, con ironía—. Además… es complicado, porque Jenny es amiga de la familia —acota apartándolo del lavamanos, para tomar su cepillo de dientes—. No es como que puedas cogerte a Nicole y desaparecer. Así que… yo que tú me pensaba bien los movimientos —añade colocándole crema.

—No Sami… Obvio que me gusta, pero no puedo hacerle eso a Nicole. Seria horrible y no sería para nada justo —afirma Tyler, con seriedad.

—Bueno… me alegro que lo tengas claro. Oye... al menos tú no eres un idiota como su ex novio —comenta Sam, ahora con el cepillo en la boca.

—¡Qué! —exclama Tyler, tomándolo del brazo—. ¿Tú sabes lo que paso con su ex novio? —inquiere impaciente, al mismo tiempo que Sam solo lo observa mientras que sigue cepillándose—. ¡Ya dime!

—¿Por qué tanto interés si no estás atacando? —replica Sam, enjuagándose la boca—. Bueno… voy a orinar, ¿acaso me vas a acompañar? —pregunta entre risas.

—Hazlo rápido y te espero en la sala —dice Tyler resoplando, y sale del baño

Mientras tanto en la cocina, Lucy y Charlie están conversando al mismo tiempo que preparan el desayuno.

—¡Ahí viene el primero! ¡Es un milagro! —bromea Charlie, causando que su esposa se ría.

—Cariño… ¿tienes hambre?

—Sí mamá —responde Tyler, caminando hacia la cocina.

—Bueno ten, toma un poco de café y en unos minutos ya tendremos listo para que comas.

—Okey, gracias —dice él, tomando la taza.

—¡Uhh! ¡Ya viene le segundo! —exclama Charlie, entre risas.

—Hola papá —murmura Sam, bostezando—. Mamá hola, ¿si dormiste o te despertamos mucho? —pregunta sonriéndole.

—Pues sí… me despertaron una vez, pero luego ya me dormí completo, así que está bien —afirma Lucy, entregándole una taza de café.

—¿Y las niñas? —inquiere Charlie.

—Ya se despertaron, recién Kitty estaba entrando al baño cuando vine —comenta Sam, sentándose en el sofá del living para tomarse el café.

—Bueno… ya cuéntame —dice Tyler en voz baja, sentándose a su lado.

—¿Sobre qué? —cuestiona Sam, aguantando la risa.

—Ya idiota… ¿por qué demonios tú sabes del ex novio de Nicole? ¿Y por qué carajo no me dijiste nada antes?

—Ty… lo primero es que Kitty y yo hablamos de todo, obvio que me cuenta muchas cosas que tú no sabes, porque nunca te interesó hablar con ella —aclara Sam, tomando un sorbo de su bebida—.

Y segundo, no te conté nada, porque que me iba a imaginar yo, que te interesaría saber sobre las cosas de Nicole, si casi ni la vemos.

La verdad es que ni a mí me interesa, esto solo lo sé porque como te dije antes, escucho a Kitty y me gusta que me cuente cosas que a ella le importan.

—Okey… —murmura Tyler, tomando un sorbo de café—. Ya dime, ¿qué mierda sabes?

—¡Entonces sí te interesa! —exclama Sam, entre risas.

—¡Sami! —refuta Tyler, frustrado.

—Está bien, está bien. Pues lo que sé, es que tuvo problemas con su ex novio, porque el hijo de puta la traicionó y no sé cómo, pero Jenny se enteró primero. El idiota en cuestión es un gamer medio profesional creo, él estaba jugando en un torneo cuando todo explotó.

—¿Y qué pasó? —indaga Tyler, mirándolo sin parpadear.

—Resulta que Jenny estaba hecha una fiera cuando se enteró y se le apareció allá en el torneo, lo interrumpió mientras jugaba en una partida, le empujó la silla y lo encaró delante del todo el mundo.

El idiota se salió de control porque ella lo estaba haciendo perder, así que le empezó a gritar a Jenny, le dijo que era una loca y no sé qué más cosas, esos insultos solo causaron que ella se enojara más, ya que a él solo le importaba el maldito juego y no sobre lo que ella reclamaba acerca de su hija, y fue cuando comenzó a golpearlo con su bolso.

—¡Mierda! ¡Qué carajos Sami! Esas cosas tienes que decírmelas. ¿Cuándo demonios pasó eso?

—Mmm… no lo recuerdo.

—Sami… pero más o menos, trata de pensar —insiste Tyler, en voz baja.

—Sé que no fue este año… —dice Sam, a la vez que se queda pensativo—. ¡Ah sí! Fue antes de acción de gracias, porque Nicole no estaba en la cena ese día, ella se había ido de viaje con su padre, pero al ver a Jenny con su bolso, me hizo recordar la anécdota.

—Okey… entonces… ¿sería como en septiembre?

—Sí Ty, quizás.

—¿Y que más sabes? ¿Cómo se enteró Jenny? —inquiere Tyler.

—Bueno, no sé cómo se enteró, la verdad no creo que Kitty lo sepa, ella solo me contó lo que te dije —comenta Sam, en voz baja.

—Buenos días —saluda Agata, entrando en la cocina.

—Hola mi vida hermosa.

—Hola mamá Lucy, perdona por despertarlos anoche, es que estábamos emocionados —dice Agata, sirviéndose una taza de café.

—Tranquila cariño.

—¡Kitty! ¡Kitty! ¡Ven acá! ¡Rápido! —exclama Tyler.