Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 22 #2
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CAPITULO 22 #2

Tyler se queda en silencio frente a él, viéndolo con los brazos cruzados, aguardando.

—Esto es una mierda… —dice Sam, resoplando—. Ojala nunca tengas que decirle al hermano de tu novia lo que haces con ella —declara mirándolo a los ojos.

«¡Ay no! Dios me libre de ese infierno… no hablaré jamás con Zac, ese no es su puto problema.» Piensa Tyler tragando grueso y sentándose en la cama.

—No me veas como el hermano de ella, te lo pregunto cómo tu hermano. ¿Cuándo me acosté o tuve algo con una chica y que tú no supieras? Se supone que hablamos esas cosas.

—Lo sé Ty, pero… no deja de ser una mierda. Perdón, es que tú no me entiendes. Repito, estar en esta posición, es una completa mierda, no te lo deseo.

—Bueno… ya dime, ¿por qué me mentiste? ¿Todo lo que me dijiste allá abajo fue mentira?

—¡No! ¡Claro que no te mentí! Es que cuando vine a la habitación, pues ella me abordó y bueno…

como siempre le dije que no, que solo besos.

¡Pero Ty! Ella en serio se puso triste, me dijo que desde pequeña me veía saliendo o besando a otras chicas, y que eso la hacía sentir mal, así que cuando nos hicimos novios, ella dio como un hecho que haríamos cosas.

Creo que… Kitty no deja de pensar que con ella yo no quiero hacer nada, incluso se puso a llorar por eso.

—Okey… ¿y qué pasó luego?

—Ella me recriminó que yo le digo que no, a todo lo que ella le gustaría hacer conmigo, todas esas cosas que siempre imaginaba o soñaba, incluso me dijo que le digo tanto que no, que ya parezco su papá —explica Sam, resoplando—.

¡Ty! Ella es mi novia, la amo y obvio que quiero hacerle de todo, aunque nunca se lo dije, pero no lo haré porque se lo prometí a todos.

Tyler asiente mientras que Sam se queda unos minutos pensativo, organizando sus ideas.

—A ti no te mentiré… yo no quiero seguir en el papel del hermano mayor, eso es cosa tuya, yo la cuidaré como mi novia, discutiremos y arreglaremos las cosas como pareja y no como otra cosa.

Así que… yo no tengo derecho a decirle que no a todo, cuando es normal que ella sienta curiosidad y deseo de estar conmigo, porque soy “su novio” —acota Sam, haciendo comillas con los dedos.

—Está bien… eso lo entiendo.

—Yo solo creo que… si ella no siente que puede experimentar algo conmigo, pues pensará que no me gusta lo suficiente, porque no deja de compararse por ejemplo con la gemela, ya que le manoseé el trasero, en cambio con ella, yo no hago nada de eso.

Entonces es una mierda, porque siento que creerá que solo la veo como un hermano y no como su novio.

¿Y si Kitty piensa que nunca haremos nada?

Ty… ambos ahora sabemos que existe una lista de idiotas en la preparatoria, a los que ella no tendría que rogarles nada, estarían dichosos de enseñarle todo lo que ella tiene ganas de conocer.

—Obviamente. Oye Sami… yo lo entiendo —afirma Tyler, apretándole el hombro—.

Yo tampoco quiero que ella se sienta así, que llegue a querer buscar algo más fuera, quiero que solo piense en estar contigo.

Si estuviéramos hablando de otra chica, te diría que te acuestes con ella y le des lo que quiere, pero… no es el caso.

—Exacto, por eso es que no lo haré…

—Entonces… ¿qué fue lo que hiciste?

—Le dije que podíamos hacer ciertas cosas y nada más que eso, incluso le puse algunas reglas, que solo nos besaríamos y nos podíamos acariciar pero sin desvestirnos, con la ropa puesta —acota Sam, en tono serio—.

Además de que lo haríamos cada dos o tres meses, siempre y cuando no hubiésemos discutido.

—Okey... ¿entonces solo se tocaron? —inquiere Tyler sorprendido, al mismo tiempo que recuerda el momento cuando los vio a escondidas, y su amigo se negaba a tocarle el trasero a Agata.

—Sí, pero no directamente, solo fueron abrazos y manoseos en general —aclara Sam—. Ella estaba feliz con eso, solo quería que le tocara las piernas o el trasero, nada más, nada tan grave, no te preocupes.

—Aun así usaste un condón, es decir que… ella te vio desnudo, excitado, y… ¿no hizo nada? —indaga Tyler, confundido.

—¡No Ty! ¡Kitty no me vio! Yo caminé hasta ahí —comenta Sam, señalando el armario—.

De espaldas a ella, me bajé el bóxer solo un momento, me lo coloqué y luego regresé a la cama vestido.

Ella no me vio desnudo, es que ni sabía que me lo había puesto, pero obviamente yo me lo puse porque estaba muy caliente con sus besos y caricias, no quería hacer un desastre y traspasar la ropa interior.

—Entiendo… —murmura Tyler, con los brazos cruzados.

—Ahora sí creo que llegamos a un acuerdo, Kitty está feliz y yo siento que tengo el control de lo que podemos hacer, sin sentirme acorralado a tener que decirle siempre que no, o sentir miedo porque ella quiera experimentar cosas por fuera.

Ty… ¿no estás enojado conmigo o sí? —cuestiona Sam, nervioso.

—No, claro que no, yo comprendo lo que dijiste. Me parece bien que se manoseen con ropa, si con eso ella está tranquila, pues genial. Honestamente… pensé que te había pedido que hicieran algo más... oral o trabajo manual —murmura Tyler y Sam se ríe.

—No… por ahora no dejaré que me toque de esa manera, y yo tampoco lo haré.

Además… ella nunca me ha dicho que quiera eso —acota Sam, sonrojándose—.

Es que Kitty es muy inocente, ella solo quiere sentir que la amo y deseo más que a cualquier otra chica, eso se lo puedo demostrar fácilmente, porque es la verdad.