CAPITULO 22
En el living del apartamento, Charlie y Tyler colocan en el televisor, la grabación del concierto de Zona Cero, las chicas lo ven desde la cocina, al mismo tiempo que hablan y siguen amasando.
—Niñas, me iré a duchar y vuelvo para seguir ayudándolas.
—Tranquila Lucy, no te preocupes que nosotras nos encargamos de todo —afirma Nicole sonriéndole, a la vez que espolvorea más harina en el mesón.
—Sí, estás hablando con expertas —bromea Zoe.
—Okey —murmura Lucy riéndose, luego se aleja por el pasillo hacia su habitación.
—Hey… creo que a Gata le está yendo bien con el plan, porque aún no vuelve Sami —dice Zoe, en voz baja.
—Sí, eso espero, porque… en verdad le arruinamos la escapada con el novio —comenta Nicole, amasando—. Acá estoy mirando sin parar a Tyler, no dejaré que se mueva de allí y los interrumpa.
—Yo también le tengo la vista clavada, él no irá a ningún lado, así me le tenga que guindar encima —agrega Zoe, riéndose.
Tyler por su parte, sigue sentado en el sofá mirando constantemente hacia la cocina, y cada vez que lo hace, percibe como las chicas se le quedan viendo de manera evidente.
«¡Maldición! Es genial y horrible al mismo tiempo... ¡Qué rayos! No sé cómo mierda sentirme…» Piensa él soltando un suspiro largo, a la vez que niega con la cabeza.
—Charlie... una pregunta —dice Tyler, en voz baja.
—Una respuesta —contesta él bromeando y bebe un trago de su cerveza.
—Oye... ¿alguna vez te gustaron dos chicas?
—Pues sí, dos, tres, hasta cuatro. A todos los hombres nos pasa.
—No —refuta Tyler sentándose más cerca y Charlie frunce el ceño expectante—. Me refiero a que te gusten dos chicas al mismo tiempo.
—Ahhh… bueno sí, eso también pasa.
—Pero me refiero a que te gusten de verdad, no solo a que te parezcan lindas físicamente y ya —insiste Tyler.
—Okey… ahora entiendo. ¿Te refieres a que estés muy interesado en ellas?
—Sí, exacto. ¿Te pasó eso al mismo tiempo alguna vez?
—No, al mismo tiempo no, pero sí me pasó que me interesara mucho una por un par de años, y estar allí presente rondándola. Ya sabes, no tener nada muy serio, y luego apareció otra que me interesó.
—Bueno... eso es más o menos al mismo tiempo —analiza Tyler, tocándose la frente—. ¿Y cómo hiciste para elegir cual te gustaba más?
—No fue como que tuviera que elegir —dice Charlie, sonriéndole—. Cuando conocí a la segunda, me gustó y me interesó mucho más que la otra.
—Sí pero… ¿cómo te diste cuenta cuál de las dos te interesaba más? —insiste Tyler y Charlie se ríe.
—Fácil hijo, porque de la primera no me enamoré y de la segunda sí. Creo que no eligen tus gustos, ni tus ojos, son tus sentimientos los que se encargan de la decisión. Y por cierto… ¿cuándo pasó eso? —cuestiona Charlie.
—¿Qué cosa? —replica Tyler, frunciendo el ceño.
—Eso… no sabía que dos chicas te traían indeciso.
—Pues… no sé cuándo mierda pasó —afirma Tyler, soltando un resoplido—. Pero no le digas a Sami, no quiero que se vengue ahora por joderlo con lo de Agata. La verdad es que… yo en serio estoy muy jodido ahora —murmura hundiéndose en el sofá.
—¡Mierda! ¿Pero por qué?
—Porque no sé cómo decidirme, y las dos me interesan...
Si no me atrajeran tanto, pues saldría con ambas, una semana con una y luego con la otra, mato las ganas con las dos y listo.
¡Se acaba el maldito problema! Algo casual y sin compromiso —explica Tyler resoplando y se agarra el cabello—.
Pero Charlie… no les haré eso, yo no quiero lastimar a ninguna de las dos, además de que…
no creo que ninguna de ellas quiera algo solo casual, sé que no son ese tipo de chicas.
—Mmm… ya veo —agrega Charlie, quedándose pensativo durante unos segundos—. En ese caso, solo elige a la chica de la que estés enamorado y ya.
—¿Cómo demonios hago eso? —replica Tyler, frustrado—.
Si la verdad es que ni siquiera sé si estoy enamorado, nunca lo he estado, es que ni siquiera sé lo que eso significa.
De lo único que estoy seguro, es que ambas me gustan, las dos son hermosas, geniales, me encanta pasar el rato, hablar y reírme con ellas y nada más —acota cruzándose de brazos.
En ese instante, aparecen desde el pasillo Sam y Agata tomados de la mano, él se inclina, le da un beso en la frente para luego soltarla y caminar hacia el sofá donde se encuentran los chicos, mientras que ella avanza hacia la cocina.
—¿Cómo vamos? —pregunta Sam, sentándose al lado de su amigo—. ¿Y esa cara? —inquiere al ver a Tyler hundido en el sofá.
—Nada… creo que bebí mucho, necesito comer más, estoy con hambre. ¿Te duchaste? Es que tienes el pelo mojado —detalla Tyler, mirándolo.
—Sí, es que también tomé mucho, por eso me di un baño para despertarme —comenta Sam.
En ese momento, oyen a las tres chicas riéndose y ellos giran la vista hacia la cocina, para verlas murmurar en un círculo muy entusiasmadas.
—¡Vaya! Sí que hiciste feliz a Kitty. ¡Bien por ti! —comenta Tyler.
—¡Ya cállate bobo! —replica Sam golpeándolo con un cojín y Charlie se ríe—. Papá ignóralo, yo no hice nada.
—Bueno pero… es la verdad, mírala, están secreteando mucho, ya estará diciendo lo genial que besas y como es la chica más feliz del mundo. Debe estar hasta contándoles a las demás el nombre de sus futuros hijos —bromea Tyler.
—Pues, yo opino lo mismo. Ella se ve muy feliz —murmura Charlie bebiendo un poco más de su cerveza.
—¡Obvio! ¿Cómo no va estarlo? Si pasaron como treinta minutos a los besos —comenta Tyler, entre risas—. Sami… no somos tan idiotas para no darnos cuenta como nos abandonaste y te escabulliste por allá.
—¡Ty! ¡Qué hijo de puta! ¡Ya cállate! —exclama Sam hundiéndose en el sofá y riéndose.
Charlie lo mira fijamente, a la vez que Sam niega con la cabeza, completamente enrojecido.
—Pues sí, pero… es que no tendré tiempo de besarla luego, porque tengo a este idiota invadiéndome, junto con dos personas más. ¿Cuándo se supone que la besaré? Sobre todo cuando recién anoche fue que arreglamos todo ese problema —explica Sam, en voz baja.
—Está bien cariño, yo no estaba pidiéndote explicaciones —acota Charlie—-. Ella es tu novia, obvio que la besarás y pasaran tiempo solos, cada vez que quieran.
Entre tanto en la cocina, las chicas no dejan de murmurar entre ellas, mientras que sonríen emocionadas.
—Ya cuéntanos… porque yo te veo muy feliz. ¿Aprovechaste o no? —inquiere Nicole y Agata asiente provocando que las tres se rían.
—Pues sí… En serio estoy más que feliz. Por Dios chicas… lo amo tanto —afirma ella, agarrándose la cabeza.
—Espera… Danos destalles, ¿qué pasó? —indaga Zoe.
—Nos besamos mucho.
—Aja, pero eso ya lo hacías y no estabas tan feliz como ahora. No seas mala, dinos, yo te cuento todo lo que hago —acota Zoe, viéndola a los ojos.
—Bueno… es que nos acariciamos, ustedes ya lo han hecho pero yo no y lo amé. Hubo muchos besos y manoseos con ropa claro, fue genial. Era justo lo que yo quería y me encantó —dice Agata sonríendo, al mismo tiempo que las tres chicas comienzan a saltar emocionadas.
—Estoy feliz por ti, y ahora no puedes sentir que te arruinamos el viaje. Así que todo es genial —bromea Nicole.
—No me lo arruinaron chicas, todo lo contrario. Ay por Dios… creo que no podré dejar de sonreír. Siento que ahora lo amo más, es una locura —murmura Agata, sonrojándose.
—¡Qué genial! Al menos una de nosotras ya está oficialmente fuera del mercado, y muy satisfecha con su chico. Gata… ¡Consíguenos novio a nosotras dos! —exclama Zoe con fuerza, provocando que los chicos la escuchen desde el living.
Charlie y Sam se ríen, mientras que Tyler se lleva una mano a la cara pensando.
«¡Por Dios! ¡Que alguien calle a Zoe!»
Una vez que terminan de cenar, las chicas se quedan ordenando la cocina, al mismo tiempo que Agata comienza a preparar las mezclas para los pasteles.
—Bueno niños, deben dormirse temprano porque mañana tendremos un día largo. Hay que levantarse a las siete en punto, para que nos dé tiempo de hacer todo lo planificado —explica Lucy.
—Sí, y si se duermen tarde, ustedes verán como rayos harán para despertarse temprano —acota Charlie, riéndose—. Chicos ustedes vayan organizando la habitación, así inflan el colchón de una vez —indica mirando a Sam y Tyler.
—Está bien mamá Lucy, en cuanto los pasteles estén listos, nos acostaremos —afirma Agata.
—Bien, entonces hasta mañana —agrega Lucy, tirándoles un beso para luego alejarse.
—Oigan… no está demás decirlo pero, recuerden que está prohibido salir del apartamento. En caso de que alguno necesite algo, me despiertan —acota Charlie y todos asienten.
En la habitación de Sam, él y Tyler empiezan a organizar el equipaje para así tener el espacio necesario para extender el colchón inflable.
—Creo que las dos maletas de las chicas las pondré del otro lado de la cama, junto a la de Kitty y la tuya métela al armario.
—Sí, porque ellas abrirán las suyas a cada momento. Yo saco un par de mudas y las dejo en uno de tus estantes —comenta Tyler, tomando su maleta y abríendo el armario.
Sam termina de mover el equipaje, luego se agacha y comienza a sacar el colchón inflable de su caja.
—¡Qué hijo de puta! —exclama Tyler haciendo que su amigo voltee a verlo, notando que este le está mostrando un empaque de preservativo abierto en su mano.
—¡Mierda! —murmura Sam levantándose, a toda velocidad se acerca a Tyler y se lo arrebata de la mano—. Olvidé botarlo —añade metiéndolo en su bolsillo.
—¿Me explicas? —cuestiona Tyler, mirándolo fijamente.
—No me acosté con ella —acota Sam.
—Claro... —refuta Tyler, a la vez que se cruza de brazos.
—Te lo juro Ty… por mi mamá. Es más, lo juro por tu mamá. Tyler te lo juro, nosotros solo estuvimos tonteando, no me acosté con ella.
—Bueno… ¿entonces que pasó exactamente? ¿Oral? —indaga Tyler, en voz baja—. No me molestaré contigo, aunque sí me enoja que me mientas, porque hace unas horas me decías otras cosas en el estacionamiento.
—Lo sé… —susurra Sam, a la vez que da unos pasos negando con la cabeza, cierra la puerta y luego regresa para sentarse en el borde de la cama.