Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 21 #2
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CAPITULO 21 #2

Agata vuelve a sonreírle y se le acerca, de inmediato comienzan a besarse con pasión, a pesar de que Sam se siente muy excitado, solo la toma de la cintura con una mano, y utiliza la otra para acariciarle la espalda desnuda, al mismo tiempo que ella le acaricia el abdomen y los brazos.

—Amor… tengo una idea —dice Sam después de unos minutos.

—¿Cuál? —pregunta ella, besándole el cuello.

—Como ya somos novios, creo que podemos jugar algo que nos guste a ambos, pero… necesitas decirme si eso es lo que quieres. No sé si es mucho, y no estoy seguro como quieres jugar.

—Okey, te lo diré. Me gusta jugar —afirma ella, sonriéndole.

—Bien… ¿Entonces no nos acostaremos aun, cierto? ¿Eso sigue igual, verdad? —acota él acariciándole la espalda y mirándola fijamente a los ojos.

—Sí Sami, eso sigue igual. Yo te deseo pero prefiero esperar más.

—Perfecto, aclaradas las reglas, ambos nos entendemos —añade él con una sonrisa pícara—. Esto lo jugaremos solo una vez al mes, ¿estás de acuerdo?

—Hay muchas reglas por lo que veo —replica ella, dándole un pequeño beso en los labios.

—Sí mi vida, la verdad es que hay muchas reglas, porque tenemos que ser responsables, ya no somos niños.

—Está bien, tienes razón.

—Entonces podemos jugarlo quizás cuando sea nuestro aniversario de mes, ¿eso está bien para ti?

—¡Sí! Eso me gustaría.

—Bien, el juego siempre será exactamente el mismo que jugaremos hoy, no habrá cambios.

Aunque si somos los mejores novios que el otro pueda tener y todo funciona perfecto, como debería ser, entonces dentro de un año podemos evaluar si ya es tiempo de meter alguna variante pequeña al juego —acota Sam, con seriedad.

—Okey… —dice Agata, algo dubitativa.

—¿Qué no comprendiste? —inquiere él, acariciándole la espalda suavemente.

—Es que… como no conozco el juego que quieres jugar, entonces no comprendo lo de la variante.

—Está bien, vamos a jugar entonces para que entiendas de que se trata, pero si no quieres porque no te gusta o lo que sea, me dices y paramos.

—Okey —susurra ella, asintiendo.

—Sí el juego te gusta… entonces será lo que hagamos exclusivamente cuando estemos de aniversario de mes, durante los siguientes doce meses, ¿sí?

—¡Sí! ¡Tenemos un trato! —responde ella, emocionada.

—Perfecto, ahora dime… ¿dónde firmo? —bromea él, sonriéndole.

—¡Acá! —indica Agata, señalando con su dedo índice sus labios.

Sam la toma del cuello con ambas manos y la acerca, para comenzar a besarse apasionadamente de nuevo, Agata agarra con fuerza sus brazos, mientras que él siente a plenitud los senos descubiertos de ella, los cuales están rozando sobre su pecho.

Él puede sentir como se le endurecen los pezones y eso lo enloquece, por lo que la sujeta por los muslos, y poco a poco la va acariciando hasta que llega a sus glúteos, donde empieza a tocarla por fuera de su ropa interior.

Agata no para de besarlo, a pesar de que Sam aún tiene su ropa puesta, ella puede sentir por primera vez entre sus piernas, lo excitado que está, con el corazón acelerado, ella comienza a mover un poco sus caderas en círculo.

—Espera Gatita —susurra él, separándola un poco y colocando sus manos en la cintura de ella.

—No Sami… no. Esto me gusta, me gusta mucho en serio, quiero seguir.

—Ya sé que te gusta —afirma él sentándose y le da un beso en la boca—. A mi también me gusta, pero… necesito algo primero, no podemos seguir así, recuerda que dijimos que no seríamos irresponsables, ¿verdad?

—Sí, pero… no entiendo —susurra ella, frunciendo el ceño.

—Amor… es que estoy muy excitado —explica Sam, con la respiración acelerada—. Me parece irresponsable que sigamos frotándonos así —añade levantándose.

Finalmente Agata sonríe cuando lo escucha decir eso, al mismo tiempo que piensa.

«¿Dijo frotarnos? Entonces… ¿serán más que solo besos? ¡Ay sí! ¡Por fin! ¡Esto me encanta!»

Ella observa como él camina algunos metros hasta el armario, abre una gaveta y mete su mano hasta el fondo, unos segundos después nota como se quita el short para quedar solamente en bóxer sosteniendo una pequeña caja en su mano.

Sam le da la espalda, se baja un poco la ropa interior dejando ver parte de sus glúteos, al mismo tiempo que Agata sonríe contemplándole el cuerpo y detalla que él saca algo de la caja, a la vez que piensa.

«¿Eso era un condón? Creo… que sí, pero no lo vi por estar distraída con su trasero.»

Sam se sube el bóxer, se da la vuelta y se regresa a la cama, mientras que Agata no aparta la mirada de su cuerpo.

—Bien… ¿quieres seguir donde quedamos? —inquiere él inclinándose hacia ella.

—Sí, quiero —responde Agata emocionada, al mismo tiempo que Sam se vuelve a acostar boca arriba.

—Ven mi vida, colócate sobre mí.

Agata le sonríe, a la vez que se sienta sobre la pelvis de Sam y se recuesta sobre su pecho.

—Amor… este es el juego —susurra Sam—. Ahora es tu turno.

—Okey… ¿qué hago? —murmura ella, rozando sus labios con los de él.

—Gatita… estoy muy caliente, solo mueve tus caderas como desees, y ambos nos quedaremos con la ropa interior —acota él, sonriéndole—.

Tienes que ir viendo lo que te gusta, si moverte rápido o lento, hazlo hasta que te canses o que sientas mucho placer, entonces será mi turno —murmura esto último acariciándole la mejilla.

—Eso suena increíble. Sami… —agrega ella, tomándole la mano.

—¿Si?

—¿Te pusiste un condón? —inquiere ella, sonrojándose.

—Sí, mi vida.

—Okey, eso fue buena idea. Es muy responsable, gracias por hacerlo.

—De nada mi vida, y me gusta que pienses así.

Agata le sonríe de manera picara y comienza a moverse despacio encima de él, haciendo círculos a la vez que coloca sus manos sobre el pecho de él.

—Ay por Dios… —murmura Sam poniendo los ojos en blanco, al mismo tiempo que se aferra a la espalda descubierta de ella—. Eres perfecta y te amo demasiado —agrega viendo como se le mueven los pechos con el movimiento.

—¡Yo te amo más! —exclama ella con los ojos cerrados mientras que se sigue moviendo y le acaricia el abdomen.

En ese momento, Agata experimenta por primera vez un nuevo tipo de placer físico, algo que jamás había sentido, ella se siente tan amada y segura, se inclina hacia adelante y comienza a jadear.

—Shhhh Gatita, Shhhh —murmura Sam, enloqueciendo al oírla.

Él comienza a besarle la boca con pasión, en un intento de silenciar sus sonidos, a la vez que disfruta de escuchar por primera vez los sutiles gemidos de placer de su novia.

—¿Te gusta? —pregunta entre besos, acariciándole los glúteos.

—Sí Sami… me encanta… —responde ella, entre jadeos—. Te amo —añade para continuar besándolo y gime un poco más.

—Shhhh Gatita… para un poco o nos escucharán, tienes que hacer silencio —repite él, completamente extasiado.

—Okey… lo siento —murmura ella sentándose, arqueando un poco la espalda hacia atrás.

Sam está desquiciándose de ver esa escena, así que, con ambas manos, la toma de las caderas y comienza a moverla con más fuerza sobre él.

Agata de inmediato baja la mirada hacia sus ojos y prensa los labios, tiene tantas ganas de gemir, pero como no puede, pone los ojos en blanco a la vez que ambos disfrutan el momento, después de unos minutos, él percibe como ella baja el ritmo de sus movimientos, por lo que se sienta y gira sus posiciones.

—Amor es mi turno, ahora voy arriba, si no quieres, te incomoda o no te gusta, dime.

—Okey… te diré, pero ahora sí me gusta demasiado —responde ella sonriéndole.

Sam se inclina hacia Agata y le besa los labios por varios segundos, pasando sus manos por los brazos de ella.

—Abre las piernas —susurra él, tocándole ambos muslos.

—¿Así?

—Más Gatita y flexiónalas —indica él con voz suave—. Que la cara interna del muslo vea hacia arriba.

—Ah… como una mariposa —acota ella sonriéndole y poniéndose en la posición.

—Exacto —afirma él dándole un beso—. Como una hermosa mariposa. ¿Estás lista?

—Sí…

—Bien, pero no gimas tan alto. No acá... porque si no tendré que parar.

—Okey —responde ella, entusiasmada.

Sam le acaricia las piernas de abajo hacia arriba, luego coloca sus codos flexionados a ambos lados de la cara de Agata y acerca su pelvis a la de ella, en cuanto lo hace, ella coloca los ojos en blanco y él lo nota, calentándolo aún más, por lo que comienza a moverse lentamente, a la vez que ella prensa los labios con fuerza y le clava las uñas en la espalda a él, lo que provoca que Sam aumente la velocidad.

Él siente tanto placer, no solo físico por el roce, sino por verla disfrutarlo, es una sensación que lo embarga por completo.

«Es mi novia… ¡Es mía! ¡Toda mía! ¡Es mi novia y está dándome tanto placer! ¡Carajo! Por cómo se retuerce lo está disfrutando tanto, ella está sintiendo lo mismo que yo… ¡Ay por Dios, la deseo tanto! ¡La amo demasiado!»

Sam nunca antes había experimentado algo similar a nivel emocional, ahora entiende que el vínculo entre ellos, no tiene ningún parecido a cualquier experíencia que haya tenido hasta ahora, esta conexión va más allá del simple placer físico, se eleva por encima de eso.

Agata abre los ojos y observa a Sam, detalla como su cuerpo se mueve sobre ella, sujetándola de las piernas con sus definidos brazos, nota como él con la boca entreabierta, jadea moviéndose rápidamente, así que ella también comienza a empujar su cadera, completamente desbordada de placer.

Sam hace contacto visual, sintiéndose embargado de éxtasis, a la vez que Agata se retuerce en la cama, mordiéndose el labio para reprimir su gemido. En ese instante, él se desborda de placer, le suelta las piernas y decide tomar los senos de ella con ambas manos para acariciárselos.

Sam jamás olvidará la enorme sonrisa que se forma en la cara de ella, es una mezcla de placer, felicidad y satisfacción, todo en un solo conjunto.