CAPITULO 21
Al cabo de un rato, los chicos finalmente suben al apartamento con el resto de las bolsas y las colocan sobre el mesón de la isla.
—¡Por fin! —exclama Lucy desde la cocina, a la vez que está con las chicas organizando las despensas.
—Sí mamá, fue un jodido infierno recoger ese arroz —afirma Sam, sentándose en una de las sillas altas.
—Bueno, como ahora sí tenemos la harina, ya podemos comenzar con la masa —dice Nicole.
—Sí, enséñame. Quiero hacer pizzas yo sola en la casa, sin tener que comprarlas congeladas —comenta Zoe, emocionada.
—Oigan… comiencen ustedes, yo me daré un baño —indica Agata, al mismo tiempo que las tres chicas se miran entre sí con complicidad.
—Ve tranquila —responde Nicole, al mismo tiempo que saca los paquetes de harina de las bolsas de compra junto con Zoe.
Tyler por su parte, se queda en completo silencio y pensativo, observándolas atentamente, mientras que Agata rodea la isla y abraza a Sam, quien de inmediato gira la silla y la envuelve con sus brazos.
—¿Te ducharás? —murmura él tomándola de la cintura y ella asiente.
—Te amo Sami —susurra Agata, mirándolo a los ojos.
Nuevamente, Sam se pierde por completo en la profundidad de la mirada de su adorada Kitty.
—Yo también te amo Gatita —dice él suavemente, para luego darle un beso en la nariz y volver a abrazarla.
Al separarse de Sam, Agata le sonríe, mira disimuladamente a las chicas y luego avanza hacia la habitación.
—Chicos… vengan a ver esto —comenta Charlie, sentado en el living—. Tengo dos videos nuevos, hay que elegir cual subimos a las redes.
Sam y Tyler se acercan rápidamente al sofá para conversar con Charlie sobre el trabajo. Luego de varios minutos, Agata ya se encuentra recién duchada y vestida con su bata de baño, se sienta en la cama y toma su teléfono para enviar un mensaje.
Afuera en el living se oye sonar una notificación de mensaje en móvil de Sam, quien lo revisa enseguida.
AGATA
Sami, ven a la habitación.
—Pues… a mí me gustó más el segundo —afirma Sam levantándose del sofá, al mismo tiempo que se guarda el móvil en el bolsillo de su short.
—Okey, ¿tú que crees Tyler? —pregunta Charlie.
—Sí creo que ese, aunque… muéstrame de nuevo el primero, sabes que soy indeciso —comenta él, a la vez que ambos vuelven a fijar su mirada en la laptop.
Sam por su parte comienza a caminar hacia su habitación, Nicole y Zoe se dan cuenta desde la cocina, y ambas se miran entre sí con una sonrisa de complicidad.
—Gatita… ¿qué pasa? —pregunta Sam entrando a la habitación, cierra la puerta y se sienta a su lado en la cama—. ¿Te sientes mal?
—No —responde ella, sonriéndole.
—Okey… me asustaste. ¿Por qué no te has vestido? —cuestiona él detallando que tiene la bata de baño puesta, al mismo tiempo que se deja caer hacia atrás en el colchón—. ¡Ay por Dios! Se siente tan cómoda mi cama, el sofá es muy duro.
En ese momento, Sam observa como Agata se levanta y camina hacia la puerta, le coloca el seguro y luego se regresa a su lado.
—Sí… es mucho más cómoda —afirma ella, acostándose sobre el cuerpo de él.
«¡Ay por Dios!» Piensa Sam soltando un suspiro y sonriéndole tontamente.
— ¿Qué haces? —inquiere él mirándola a los ojos, y acomodándole un mechón de cabello detrás de su oreja.
—Pues… disfruto de mi novio. Eso creo —murmura ella, pícaramente.
—¿Eso crees? ¿No estás segura? —replica él, tomándola del cuello y acercándola más a su boca para comenzar a besarla—. ¿Ahora si estás segura?
—No… aun no.
Sam sigue besándola apasionadamente por varios segundos y luego se vuelve a detener.
—¿Y ahora? ¿Si lo disfrutas? Incluso te di mucha lengua y sé que eso te gusta —murmura él, a centímetros de los labios de ella.
—Mmm si… creo que sí lo disfruto.
—¿Creo? Eso me ofende —refuta él fingiendo indignación.
Ellos continúan besándose, con la pasión aumentando cada segundo que pasa, Sam la sostiene por la cintura, al mismo tiempo que Agata mete las manos por debajo de la camiseta de él y le acaricia el pecho con delicadeza.
—Espera —él interrumpe el beso, tomando con ambas manos su camiseta y quitándosela.
Agata le sonríe, vuelve a acercarse de inmediato a su rostro y continúa besándolo mientras que Sam la sujeta de la cintura, durante unos segundos ella le acaricia los brazos, y luego se desata la cinta de su bata de baño, inmediatamente él siente sobre su pecho los senos de ella, por lo que deja de besarla y abre los ojos.
—Kitty —murmura él reprendiéndola, al notar sus senos descubiertos.
—¿Qué? —inquiere ella, inclinándose nuevamente hacia él.
—Basta… no seas mala.
—No hice nada, soy tu novia y ya me viste los pechos anoche.
—No puedes hacer eso —recalca él, al mismo tiempo que su mirada alterna entre observar sus ojos y senos.
—¿No puedo? —pregunta ella, frunciendo el ceño.
—No.
—Sami ya basta de decirme que no a todo —replica ella, frustrada—. Yo solo quiero sentirme bien contigo, es una mierda que no me dejes.
—Ay Gatita… entiéndeme.
—Entiéndeme tú a mí… Tengo un novio y no puedo hacer nada de lo que me gustaría, porque resulta que él me dice que no a todo.
—Yo no te digo que no a todo.
—Okey —murmura ella, a la vez que se cierra la bata y se levanta de encima de él.
—Oye… no te enojes —comenta él sentándose en la cama y le toma la mano—. ¿Recuerdas lo que hablamos ayer?
—Claro, no soy boba, así que deja de tratarme como si fuera estúpida —refuta ella, molesta.
—No amor… no te trato así, perdón si lo sentiste de esa manera, pero… me parece raro que te enojes cuando anoche ambos prometimos ser los mejores novios.
—Sí, sé lo que prometí, dije que no dejaría de hablarte y que no te ignoraría cuando algo me molestara, y eso lo estoy cumpliendo, ¿o no?
Te estoy hablando ahora mismo, ¿no era lo que querías?
—inquiere ella, viéndolo a los ojos—. Soy lo suficientemente lista para saber que quiero, no tengo nueve años, deja de negarme todo, no eres mi papá.
—Me disculpo… tienes razón, estás hablándome y eso es lo que quiero —acota él, apretando el agarre de su mano—. Mi vida… no quiero que pienses así de mí, yo solo quiero hacerte feliz y complacerte con lo que sea que quieras, pero…
—¡Ves! ¡Siempre hay un pero! —interrumpe ella, poniendo los ojos en blanco.
—Oye… déjame terminar. Lo que intento es que entiendas que para mí es difícil.
—Bueno, lo siento por ti, pero para mí no es nada difícil sentir tantas cosas por ti, tener tantas cosas reprimidas esperando que algún día, finalmente el destino se compadeciera de mí y me permitiera experimentarlas con el chico que siempre amé.
Perdón por finalmente querer vivir esas cosas, luego de haberlas guardado por años, pensando que nunca seria digna de vivirlas contigo, mientras que al mismo tiempo, te veía besuqueando a otras chicas, manoseándoselas e imaginándote haciendo sabrá Dios que cosas que me partían el alma, desde que tengo diez años —explica Agata, con los ojos llorosos.
En ese momento, a Sam se le parte el corazón al verla así, además de que es la primera vez que la escucha dando buenos argumentos y expresando con claridad sus sentimientos, a pesar de lo enojada que está.
Es ahí, donde él entiende que con su posición de querer cuidarla, indirectamente le ha estado haciendo daño, porque ella ha tenido que reprimir cosas que le afectan.
«No quiero actuar como su padre, y tampoco deseo que me vea como su hermano…
yo solo quiero ser su novio, que ella crezca y experimente todo, pero que lo haga conmigo.
Es que… ahora me da miedo que de tanto decirle que no, termine frustrando sus deseos, y que Kitty sienta que no puede vivir todas esas etapas conmigo.
Yo la entiendo… yo también viví esa curiosidad y deseo de hacer tantas cosas, donde quería mucho más que unos besos. »
Sam niega con la cabeza, al mismo tiempo que resopla, sintiéndose un poco angustiado.
«En verdad tengo mucho miedo, es que… aunque ella me ame, se cansará de que yo reprima sus deseos, no puedo rechazarla tanto… ¿Y si en algún momento cree que no podrá vivir esas primeras experíencias conmigo pero sí con otro idiota?»
Él se agarra el cuello genuinamente preocupado, ya ha bebido unas cuantas cervezas de más, recuerda la lista de pretendientes de Agata, esa que mencionó Zoe en la fiesta de cumpleaños, él sabe que tiene que ceder un poco, y llegar a un punto medio donde ambos estén cómodos.
Sam suspira, la toma por la nuca y se abalanza sobre los labios de ella, besándola con fervor.
—Perdón —susurra entre los besos, a la vez que Agata se echa un poco hacia atrás y se limpia los ojos aguados.
—¿Por qué causa? —inquiere ella, en voz baja.
—Porque nunca quise que te sintieras así, yo no sabía que... reprimías cosas. Sé que me amas, eso lo sé, pero… no estaba al tanto de que me desearas tanto —murmura él, esto último.
—Ay claro que sí Sami… Yo solo sueño e imagino cosas contigo, nunca me gustó nadie más.
—Eso es genial, me gusta mucho —declara él, volviendo a besarla durante unos segundos, a la vez que le acaricia el cuello con su mano derecha.
—Tú... ¿no imaginas cosas conmigo? —inquiere ella, separándose de él.
—Por supuesto que sí Gatita, muchas cosas —responde Sam a centímetros de sus labios y viéndola a los ojos.
—¿Cómo qué? —cuestiona Agata con seriedad.
Él le sonríe con picardía, pero ella mantiene su rostro serio a la espera de una respuesta, por lo que Sam lentamente baja su mano derecha, tocándole con su dedo índice la parte delantera de su cuello y haciendo un recorrido por el pecho de Agata, atraviesa el medio de su escote hasta que llega a la cinta de la bata de baño en su cintura.
Sin romper el contacto visual, Sam la desata y utilizando ambas manos, retira suavemente la prenda, dejando al descubierto el torso de ella, quien finalmente le sonríe.
—¿Esto te gusta? —susurra él, removiendo la bata de baño por completo y ella asiente—. Okey.
Agata observa como Sam se vuelve a acostar en la cama, en la misma posición inicial en la que estaba.
—Ven Gatita… te quiero encima de mí.