Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 20
47%

CAPITULO 20

En el estacionamiento, los chicos siguen sentados en el maletero de la camioneta recogiendo los granos y bebiendo cerveza.

—Entonces… ya cuéntame, ¿cómo hiciste para secuestrar a Zoe? —inquiere Sam y Tyler que bebía un sorbo de su lata, casi lo escupe de la risa.

—¡Imbécil! —exclama él, golpeándole el brazo—. Bueno… la verdad es que no creí que le fueran a dar permiso.

—Espera, eso es obvio, no soy idiota, recuerda que básicamente yo inicié el problema con los Hill.

—Ya sé —murmura Tyler, colocando más granos dentro de la bolsa.

—Entonces… ¿por qué la invitaste si asumías que no la dejarían venir? —cuestiona Sam, confundido.

—Es que me sentí mal y la verdad como el idiota de Zac y su padre no estaban en casa, sino de viaje, pensé que su mamá le daría permiso.

—Ya va… ¿y por qué carajo te sentirías mal por ella? —indaga Sam frunciendo el ceño, a la vez que deja de recoger los granos.

Tyler prensa los labios, al mismo tiempo que intenta pensar que responder sin que suene comprometedor.

—Pues… porque ella últimamente se porta bien conmigo, ¿olvidaste que me ayudó cuando me desmayé del hambre?

—No, claro que no lo olvidé.

—Bueno por eso, y porque ella esperaba que le diera algo de cumpleaños. Sabes que no soy bueno dando regalos, así que como estaba aburrido en la casa, y ella a cada rato iba a comer pastel, solo le dije que podría darle el viaje como su regalo.

—Espera… ¿tú le compraste los pasajes? —pregunta Sam boquiabierto, completamente anonadado.

«¡Mierda! No debí decirle, pero… es que igual Zoe se lo contará a la Gata y ella a su vez a Sami. No tenía más opción que decírselo yo mismo, antes de que se enterara por ellas.»

—Claro Sami, no ves que Zoe no trabaja, ¿de dónde demonios sacaría el dinero? —replica Tyler—. Si ya era difícil que le dieran permiso, pues sería más complicado que aparte tuviera que pedirle a su madre que le comprara los pasajes.

—Bueno, eso sí es verdad. ¿Y cuánto gastaste?

—No mucho, por suerte habían bastantes opciones, 230 dólares la ida y vuelta.

—Ah está muy bien y es un buen regalo de dieciséis. Ty, eres mejor dando regalos de lo que imaginaba, el juego de maletas de Kitty, tu lámpara, y ahora pasajes para Zoe.

—Sí... y para Nicole también —acota Tyler, en voz baja.

—¡Qué! ¡¿Estás bromeando? —inquiere Sam sorprendido, a la vez que bebe un enorme trago de cerveza.

—No bromeo —afirma Tyler entre risas, destapando otra lata.

—¡Qué hijo de puta! ¡Todo sea para verla en traje de baño! Aún no te puedes sacar sus tetas de la cabeza —bromea Sam, al mismo tiempo que Tyler se priva de risa, tanto que su cara se torna muy roja.

—¡Ya cállate! ¡No fue por eso!

—Sí claro, y yo nací ayer —refuta Sam, quien termina de beber el ultimo sorbo de su lata, toma otra y la destapa—. No es secreto para ninguno de los dos que estabas obsesionado con sus tetas. Ahora bien… no sabía que tanto aun... —comenta mirándolo con los ojos entrecerrados.

—No estoy obsesionado. Obviamente ella es hermosa, pero no la invité solo por sus tetas —replica Tyler.

—Espera… ¿y cómo demonios terminaste invitándola a ella? ¿Es que lo planeaste durante la fiesta de Kitty? —indaga Sam, tomando otro sorbo de cerveza.

—No, es que ayer mamá me pidió que la acompañara a comprar unas cosas al centro comercial, allí estaban Jenny y Nicole, entonces…

para hacerla corta, mamá y Jenny se pusieron comprar como tres horas y yo me aburrí, me fui a comer algo y Nicole me acompañó.

Hablamos jodimos un rato y entonces terminé invitándola porque…

—¡Querías ver sus tetas en bikini! —interrumpe Sam y ambos se ríen a más no poder.

—Bueno sí, pero… es que también ahora que sé toda la mierda por la que pasó, pues en verdad quiero ser más su amigo, siento que no fui tan cercano como la Gata lo es con ella. Y… eso me hace sentir mal, Sami —confiesa Tyler en voz baja y con seriedad.

—Es verdad, cuando la vi me emocioné, porque ahora sé que ella puede que no haya tenido la suerte de estar acá hoy —añade Sam, tomando otro sorbo de cerveza.

—Sí, esa mierda la detesto —resopla Tyler, a la vez que niega con la cabeza—. Sami… hace un par de días pasé corríendo por el parque y sentí que me moría, pero no le dije a nadie.

—¿Por el parque? —inquiere Sam en voz baja, y Tyler asiente con la cabeza mientras bebe otro trago—.

¡Carajo! ¡Qué puta mierda! Yo pensé en eso, pero no te lo había dicho.

Ty… es que no sabía si era el único anteponiéndose a eso, pero ahora sé que al pasar por ese lugar de mierda, pensaré en todo eso.

—De verdad que no sé cómo hacen mis papás para conducir por allí, honestamente no quiero volver a hacerlo, prefiero desviarme y que me tome más tiempo llegar, pero por ahora me niego a pasar por ahí. Es que… no puedo sacarme esas putas imágenes que ni siquiera vi, de la cabeza.

—Bueno… entonces no pasaremos de nuevo —afirma Sam—.

No quiero que te sientas mal de nuevo. ¡Espero que ese maldito hijo de puta, se esté quemando en el infierno!

Y sufra sin parar cada día hasta el final de los tiempos.

Ty… me alegra que la invitaras, Nicole merece ser la chica más feliz del mundo y sabemos que por obvias razones Jenny no le da mucha libertad —añade ya algo más parlanchín de lo habitual debido a las cervezas.

—Exacto, yo pienso lo mismo. Quiero que la integremos más, que salgamos con ella, así como llevamos a Kitty al cine y esas cosas que le gustan, también debemos incluir y cuidar a Nicole.

—Por supuesto.

Ambos se sonríen, al mismo tiempo que terminaban de beber las cervezas que cada uno tiene en la mano.

—Por cierto… gracias por ayudarme anoche con Kitty, no sé qué demonios le dijiste, pero funcionó —comenta Sam, sonriéndole.

—Pues me alegra que ya estés feliz —dice Tyler tomando dos latas y pasándole una de ellas a Sam—.

Solo le dije la verdad, que tenía que madurar porque si no te cansarías, que dejara de portarse como una niña, que tú ya estabas más grande para estar con esas tonterías, por lo que tenía que disculparse contigo.

Sami… gracias por tenerle paciencia y por no cansarte tan rápido.

—Bueno… estoy jodidamente enamorado, no tengo más opción que tenerle paciencia —agrega Sam, riéndose—. Creo que ahora sí lo entendió. Ty, ahora mismo no te enamores de una chica más pequeña que tú.

«¡Qué mierda! Es en serio… ¿me lo dices ahora que me gusta Zoe?»

—¡Uhh! ¡Así tan mal es la cosa! —bromea Tyler, tratando de oculta su preocupación.

—No, pero te conozco, no tendrías la suficiente paciencia. Y no puedes, mejor dicho… no estaría bien tratarla como lo harías con una chica de tu edad.

—¿A qué te refieres? —inquiere Tyler, tomando otro sorbo de cerveza.

—Pues Ty, es que ahora mismo se siente mucho la diferencia de edad, cuanto Kitty tenga veinte y yo veintidós pues será genial, pero ahora mismo, aunque quiera no puedo hacer cosas que haría con otra chica de mi edad.

—Okey… te refieres al sexo —afirma Tyler.

—Sí y no, es que… no es solo sexo como tal, es todo. Con Kitty tengo que ser cuidadoso con ciertas cosas que con otra chica yo uff… hubiese respondido de otra manera. Por Dios es que… Kitty aún es inocente —acota Sam, resoplando—. Es complicado de explicar.

—Espera… no entendí nada —comenta Tyler, frunciendo el ceño—. Explícame.

—¡Ay por Dios Ty! ¡No puedo! ¡Es tu hermana! Es que es tu hermanita —recalca Sam abríendo los ojos y mirándolo fijamente.

—Pero tú eres mi hermano, se supone que nos podemos contar todo, si tú no me dices las cosas claramente, ¿cómo pretendes que entienda? —refuta Tyler—. Dices que yo no podría tener una novia más joven y te estoy escuchando, pero necesito que seas claro, adivino aún no soy.

—Si yo tuviera una hermanita, no quisiera oír lo que tú y ella dicen o hacen, así que mejor no insistas.

—Dijiste que no te acostarías con ella —murmura Tyler inclinándose y se acerca un poco más a él—. ¿Es que ya lo hiciste?

—¡No! ¡Claro que no! —responde Sam, entre risas—. Ty… ¿no acabas de escuchar lo que dije? Que no puedo hacer con ella cosas que haría con otra chica más grande.

—Bueno, entonces déjate de rodeos y se más claro.

—¡No te contaré nuestras cosas!

—Pero si fuera otra chica sí lo harías. Sami… antes me contabas todo.

—Exacto, pero ninguna de las chicas con las que salí eran tu hermanita.

—Oye… no pregunto por morbo, honestamente no me interesa saber qué hace o no mi hermana, sé que se acostará contigo en algún momento, eso no me molesta, te lo aclaro nuevamente —afirma Tyler, encogiéndose de hombros—. Mi pregunta es… ¿qué es lo que se te complica a ti con ella?

—¿No vas a dejar de insistir? —cuestiona Sam entre risas, a la vez que toma un sorbo de su cerveza.

—No, así que ya cuéntame —dice Tyler, empujándolo un poco.

—Bueno... pero obvio que no puedes decir nada.

—Claro que no diré nada, no soy idiota. ¡Ya habla!

—Pues... ella quiere ir mas rápido y yo…

. ¡Mierda! ¡Es que es muy difícil para mí no corresponderle!

Tengo que tener mucha fuerza de voluntad, y eso es jodidamente complicado…

es casi un suplicio no hacer casi nada con ella, cuando quisiera hacerle de todo, pero tengo que entender que ella está ahora como cuando nosotros teníamos catorce años.

—Okey… sí, con las hormonas alborotadas —comenta Tyler y Sam asiente.

—¡Ves! ¡Es una mierda complicada! Si yo fuera otro imbécil… ya me hubiese acostado con ella. Ty es que Kitty me lo ha puesto muy fácil, pero me conoces, ya les dije que no haré eso, no aún.

—Aunque si lo hicieras nadie se enteraría —murmura Tyler pensativo—. No es como si ella fuera a contárselo a mis padres.

«No imagino a Zoe contándole eso a sus papás.» Piensa Tyler, frunciendo un poco el ceño.

—Obvio que ninguno de ustedes se enteraría, pero seamos honestos…

yo sé que no está mal porque la amo, pero si lo hacemos una vez, no es como que nunca más lo haríamos hasta que cumpliera dieciocho o diecinueve, ella querría, mejor dicho…

esperaría seguir intimando igual, y eso no está bien.

¿Cómo funcionaría en la práctica? Porque no estaré haciéndolo por dos o tres años a escondidas, no me siento cómodo con eso, ya fue sumamente difícil para mí que tus papás aceptaran mis sentimientos hacia ella, como para venir a joder todo, mentirles descaradamente y sacarles a la niña a escondidas para acostarme con ella.

—Okey… ahora lo entiendo. Sami, pero... es decir… ¿tú no le has dicho a ella que no se acostarán aún?

—Sí, claro que sí. Nosotros ya lo hablamos y varias veces.

—¿Entonces? —cuestiona Tyler confundido, a lo que Sam se ríe.

—Ahora es cuando digo que es muy difícil estar en mi posición, porque si tú le dijeras eso a una chica, como…

no sé, pongamos a Nicole de ejemplo —comenta Sam y Tyler traga grueso—.

Pues llegan a un acuerdo de lo que harán o no y punto final, pero decírselo a una chica de dieciséis años, hormonal, que estoy descubríendo que es como hablarlo a la pared, parece que entiende al momento y unas horas después tengo la impresión de que olvida todo y sigue alborotada buscándote sin darte respiro.

—¡Ay carajo! ¿Tanto así? —cuestiona Tyler sorprendido y Sam asiente.

—Esta chica es como un volcán, de pronto hace cosas que yo tengo que pensar en cualquier melodía y cantar un canción en mi cabeza para controlarme y mantener mi postura —confiesa Sam—.

Ty… es genial porque la amo y disfruto que me busque de esa manera, pero es una tortura no ceder.

¡Es muy difícil! ¡Creo que en serio necesito un cinturón de castidad!

—bromea causando que los dos estallen en carcajadas.