CAPITULO 19 #2
—No, no, tú tranquila, que Nicole y yo nos encargamos de entretener a Tyler por las noches en la cocina o el living, así te vienes con Sami y hacen sus cosas —explica Zoe.
—¿Sera? —pregunta Agata, dubitativa.
—Claro que sí, ahora que tienes novio, tienes derecho a hacer estas cosas. ¿Verdad Nicole?
—Pues sí, no es nada malo, ya tienes novio y no es un secreto, tienes derecho de pasar tiempo con él, pero ojo… no te vuelvas loca tampoco, no quieres quedar embarazada.
—¡No! ¡Claro que no! Ya te dije que no me acostaré con él, no aún —aclara Agata, en voz baja.
—Ya te escuché, pero… ¿si sabes que puedes embarazarte aun sin que se acuesten? —indaga Nicole, en tono serio.
—Sí tranquila, ya lo sabemos, nada de que eyaculen sobre nosotras —comenta Zoe y Agata concuerda asintiendo con la cabeza.
—Perfecto, tampoco se froten sin ropa, ni que les introduzcan los dedos ni otro objeto, no hagan eso, por lo menos no aun, esperen hasta estar más grandes, háganme caso —insiste Nicole, viéndolas fijamente.
—Aguarda, pero… ¿los dedos por fuera, eso sí se puede hacer sin peligro, verdad? —inquiere Zoe, a la vez que Agata escucha atenta.
—Pues, sí, pero solo si estás completamente segura de que el chico no se tocó antes, aunque les digo algo…
si hacen esos juegos muy pronto, pues no es de extrañarse que a la segunda o tercera vez querrá más que eso —responde Nicole—.
Ellos se aburren rápido, y que le permitan jugar así, es una señal como para pensar que pueden avanzar más, aunque las chicas no pensemos así.
—Entiendo… bueno yo solo quiero jugar un poco más, pero aunque siendo sincera, siento que Sami tampoco es como que quiera mucho —confiesa Agata—.
Esa es la verdad, por ahora él solo quiere besos y nada más, no me quejo porque besa jodidamente bien, lo disfruto demasiado, pero como que yo soy la quiere hacer algo más.
—Gata… obvio que quiere ir lento, de otra manera tu padre lo mataría —bromea Nicole en voz baja y las tres se ríen—.
Ya hablando en serio, aparte de miedo pues…
yo creo que él de verdad te ama, y aunque no lo sé por experíencia, creo que cuando los hombres aman a una chica, pues no le “exigen cama” —agrega haciendo comillas con los dedos.
Mientras tanto abajo en el estacionamiento ubicado en el sótano, los chicos se encuentran parados detrás de la camioneta, tomando las bolsas de las compras del maletero.
—¡Mierda! —exclama Charlie resoplando, al momento de notar que una bolsa de arroz se rompió, esparciendo un montón de granos sobre la alfombra.
—Papá, yo lo limpio, tú sube con las demás bolsas —indica Sam sentándose en el maletero y acercado las demás compras.
—¿Seguro cariño? —inquiere Charlie y Sam asiente con la cabeza.
—Sí, tú ve que yo le ayudo. Lleva esas y nosotros subimos el resto al terminar de limpiar —agrega Tyler.
—Okey chicos —afirma Charlie, tomando un montón de bolsas en sus manos y luego camina hasta el elevador.
Tyler baja el resto de las compras al piso y luego se sienta también dentro del maletero frente a Sam, al mismo tiempo que ambos recogen los granos de arroz dentro de una bolsa.
—Carajo, se meten entre las fibras de la alfombra —comenta Sam, frustrado.
—Sí... pues si va a hacer difícil… la verdad es que no merecemos sufrir tanto — añade Tyler, a la vez que estira su brazo hacia el suelo, y saca un pack de latas de cervezas de una de las bolsas.
—Tienes toda la razón —afirma Sam sonriéndole.
Los chicos comienzan a tomar cervezas mientras que pacientemente continúan juntando los granos de arroz esparcidos y conversan.
Arriba en el apartamento, Lucy desde la cocina observa como Charlie entra con un montón de bolsas y las coloca sobre el mesón.
—Amor… ¿y lo chicos?
—Pues, no vienen aun, es que se rompió un paquete de arroz en el maletero y se quedaron a recoger el desastre —explica Charlie soltando un suspiro largo.
—Ay que terrible, bueno pero al menos fue de arroz y no de harina o azúcar, eso sí que habría sido una calamidad total —bromea ella y Charlie se ríe
—Eso es cierto... ¿y las niñas?
—Están en la habitación de Sami, parecen unos periquitos, no paran de hablar —comenta ella, sonríendo.
—Bueno me alegra verte feliz, ya no estás estresada o preocupada, ¿o sí?
—Pues no, ya estoy tranquila, después que hablé con sus madres, Tyler dijo la verdad, ellas pidieron permiso.
Inclusive la mamá de Zoe me dio que solo decidieron dejarla venir porque sabían que yo estaba acá, ella sabe que si los Lambert dejaron venir a Agata es porque es seguro, así que confía en mi supervisión —acota Lucy.
—Claro mi vida, eres la mamá perfecta, súper divertida, responsable y hermosa —declara Charlie, abrazándola.
—Gracias cariño. Y bueno, Jenny es un amor, de inmediato me dijo que mientras Nicole se quedara siempre con nosotros, pues ella estaba tranquila, solo le preocupaba que fueran mucho trabajo para mí, porque eran muchos chicos.
—Eso sí es cierto —agrega Charlie, frunciendo un poco el ceño.
—Yo le dije que no había problema con eso, que Nicole es muy responsable y atenta, que apenas llegó, se ofreció a preparar la cena.
—Es que ya los chicos están creciendo, no es como cuando acampábamos, ellos no necesitan tanta supervisión, me refiero para lo básico, como comer, bañarse, dormir, mantenerse vivos, no jugar con mofetas —bromea Charlie y ambos se ríen.