CAPITULO 18
En Florida son las once de la mañana, Agata y Sam estuvieron jugueteando y hablando hasta las dos de la mañana, por lo que aún siguen dormidos en el sofá, a la vez que Lucy se encuentra en la cocina, en completo silencio organizando la despensa y tomando un té.
—Amor me voy, solo verificaré como quedó el demo final de ayer y tengo una reunión con Ronald —comenta Charlie, en voz baja—. Así que vuelvo entre las dos y tres de la tarde.
—Está bien, mi vida. Yo te aviso en cuanto Sami se levante —dice Lucy, para luego darle un beso.
Charlie sale del apartamento, mientras que Lucy continúa armando una lista de compras, cuando suena su teléfono, ella atiende apresuradamente para que el sonido no despierte a los chicos.
—Hola Lauren.
—Hola, estoy en la imprenta, ya dejé los bosquejos que me dijiste.
—Genial. ¿Los dejaste en la recepción o conseguiste a Claire?
—Pedí con Claire, ella salió y me los recibió.
—Ah perfecto. Un millón de gracias.
—De nada amiga. ¿Y mi bebé cómo está? —inquiere Lauren.
—Aun dormida —responde Lucy, sonríendo.
—¿A esta hora? —cuestiona Lauren, sorprendida.
—Sí, es que estuvo jugando con Sami hasta tarde en el living, se quedó dormida en el sofá, estoy esperando que se despierten para calentarles el desayuno.
—Okey… ¿y no te está dando mucho problema o sí? —pregunta Lauren, pensando en que Lucy no tiene ni idea de que Tyler va en la tarde para allá.
—No para nada, sabes que la amo y ella es un ángel, no da problemas. Más bien estoy esperando que se levante, para que me ayude a organizar una buena lista de compras, ya que en la tarde vamos al supermercado, porque en esta casa solo quedan como cuatro enlatados y dos bebidas.
—Bueno mete jugo de naranja en ese lista, té de limón y pepinillos —comenta Lauren, al mismo tiempo que se ríe en silencio.
—Okey —responde Lucy, sin prestarle mucha atención a la indirecta.
—Bueno hablamos más tarde, cuando vaya a tu casa a hacerle el pase de revista a tus plantas.
—Ay si, gracias. ¡Eres lo máximo! —agrega Lucy, finalizando la llamada.
Ella desde la cocina, observa como Sam se sienta en el sofá sin camisa, todo despeinado y con los ojos a medio abrir, cuando él finalmente voltea, nota a su madre y lentamente se levanta, vuelve a cubrir con la manta a Agata y camina descalzo hacia ella.
—Hola mamá —dice él con voz somnolienta.
—Hola mi vida, te ves cansado aun.
—Sí… tengo sueño, por Dios, es que no se me quita.
—Bueno ve al baño y vienes para que desayunes.
—Okey… ¿y papá?
—Él ya se fue para el estudio.
—¿Y me dejó? ¿Por qué no me despertó? —inquiere Sam, frunciendo el ceño.
—No cariño, es que él dijo que solo revisaría una última vez con Gael el demo, y que luego tiene una reunión con Ronald, así que hoy volverá rápido —aclara Lucy.
—Está bien —murmura él, bostezando.
—Oye mi vida… ¿por qué Agata se vino a dormir al sofá?
—Ahhh, es que le dio remordimiento anoche y bueno ya no está enojada conmigo, hablamos y se solucionó todo, entendió lo del regaño y no está molesta conmigo.
—Bien, esa es una gran noticia.
—Sí, ya estoy tranquilo. Aunque… me dijo que estaba llorando anoche, que se sentía sola. Creo que le da miedo dormir en otra cama que no sea la de ella.
—Eso tiene sentido, ya que ella nunca durmió en otro lado que no fuera en su habitación —agrega Lucy.
—Mamá, de verdad ella estaba triste, incluso me pidió que yo me fuera a la habitación, porque no quería dormir ahí sola, pero le respondí que no, porque se supone que yo le dije a ustedes que dormiría en el sofá, y así fue que ella decidió que también se quedaría ahí.
Yo no quería que creyeras que me metí a escondidas con ella en la cama, por eso dejé que se durmiera acá en la sala.
—Ay cariño… no vuelvan a dormir en el sofá, quizás por eso no descansaste bien, no es cómodo, mejor es que duerman en tu habitación. Esta fue tu segunda vez durmiendo ahí y mira cómo estás —acota Lucy, señalando su cansancio.
—Sí… creo que sí me voy a la cama ahora, me vuelvo a dormir.
—Igual es lindo que me preguntaras, antes de simplemente hacerlo, eso me gusta —comenta Lucy, sonriéndole.
En Alabama, en casa de los Lambert, Tyler acaba de terminar de darse una ducha y sale con una toalla atada en la cintura para luego entrar a su habitación, donde se encuentra con Nicole, quien está mirando un collage de fotografías de sus presentaciones, las cuales están en una cartelera de corcho colgada en una de las paredes.
—Mi mamá me ayuda a hacerlo, yo le traigo la foto y ella las organiza —explica él, a la vez que se seca el cabello con otra toalla.
En cuanto Nicole escucha su voz, se voltea a verlo, y rápidamente hace un paneo visual, contemplándolo disimuladamente y sonríe de manera sutil.
—Sí, sin duda me encanta —afirma ella, señalando el collage.
—¡Buenas! —exclama Zoe con fuerza, entrando a la habitación con lentes de sol de marco rosado y una radiante energía.
—¡Mierda! ¿Me quieres matar del susto? —inquiere Tyler, tocándose el pecho.
—¡Hola Zoe!
—Nicole, estás hermosa, como siempre.
—Gracias, tú también. Amo tus lentes, te tengo mucha envidia ahora mismo —comenta Nicole, sonriéndole.
Por su parte, Tyler se encuentra en medio de ellas, prensando los labios al mismo tiempo que niega con la cabeza.
—Pues póntelos, veamos cómo te quedan —dice Zoe, entregándoselos.
Ambas chicas se paran frente al espejo a posar mientras que ven como le quedan los lentes, a la vez que Tyler se mantiene en silencio observándolas por unos segundos, luego toma la ropa del armario y se cruza de brazos detallando la escena, pensando.
«¿Qué mierda? Esto sí que es bizarro… ¿qué clase de realidad alterna estoy viendo donde estas dos son así de amigas? Esto es un fallo en la matrix.»
—Entonces… ¿te vas a vestir o solo te quedas ahí de pie haciéndote el lindo y derrochando físico, mientras que se nos va el avión? —inquiere Zoe.
—¡Qué! —exclaman Nicole y Tyler al unísono, ambos sorprendidos pero por motivos muy diferentes.
«¡Mierda! ¡Mierda! ¿La dejaron ir? Esto no me puede estar pasando. ¡No puedo ir con las dos! ¡No cuando ambas me gustan! ¡Carajo! ¿Qué mierda hago ahora? ¡Y para completar Zoe me besó anoche! ¡Maldita sea se me juntó el ganado!» Piensa Tyler sin saber que decir o cómo reaccionar.
—¡¿De verdad irás?! ¡Ay por Dios! ¡Este viaje solo se pone cada vez más genial! —comenta Nicole, emocionada.
—¡¿Qué?! ¿Es que tú también vas? —pregunta Zoe, sorprendida.
Tyler por su parte se queda petrificado en completo silencio, viéndolas interactuar.
Ambas chicas se agarran de manos y comienza a dar saltos emocionados, a la vez que él sale de su habitación, camina por el pasillo y entra en la de Agata, después de cerrar la puerta, se lanza sobre la cama y clava su cara en una de las almohadas.
—¡Carajo! ¡Carajo! —exclama con fuerza, al mismo tiempo que golpea el colchón varias veces, intentando pensar que hacer.
Finalmente se sienta y se queda viendo la pared, mirando la portada del disco de la ciudad de los gatitos.
—No puedo decirle a ninguna de las dos que no vaya, las invité a ambas y les compré el pasaje.
No puedo ser tan idiota, eso no está bien...
es que esto me pasa por impulsivo, debí solo invitar a una —resopla pasándose la mano por el cabello—.
Bueno… al menos será divertido y la Gata se sorprenderá...
No te estreses, solo tienes que evitar que Zoe te bese de nuevo, no puede hacerlo con Nicole allí.
Luego de una espera agónica en el aeropuerto, donde Tyler inusualmente callado, solo observa de brazos cruzados como Nicole y Zoe simplemente no paran de conversar, visiblemente emocionadas con el viaje, hasta que finalmente abordan.
—Yo quiero ir junto a la ventana, ¿sí? ¡Por favor! ¡Por favor! —dice Zoe mirando a Tyler y tomándole el brazo.
Él le sonríe y asiente con la cabeza, a la vez que piensa.
«Obvio, lo que sea para mantenerlas separadas. Lo último que quiero es que hablen sin parar por las próximas tres horas.»
—Gracias Ty —murmura Zoe, tomando asiento.
En ese momento, Tyler le toma la mano a Nicole con intención de frenarla, ella se voltea y lo mira sonriéndole.
—¿Me dejas ir en medio? Es que sentado junto al pasillo me reconocerán más —susurra él, acercándose al oído.
—Sí, claro —responde ella, y lo deja pasar de primero.
Una vez que los tres se encuentran sentados, y con una chica a cada lado, Tyler se relaja un poco, cuando mira a un costado, nota que Zoe está grabando con su teléfono a través de la ventanilla.
«¿Por qué demonios Hill le daría permiso? Eso sí que no me lo esperaba... tengo que preguntarle cuando estemos solos.» Piensa él, para después voltear a su otro lado y ver a Nicole revisando su móvil.
«Es una locura que Jenny le diera permiso tan fácil, solo por decir que iría conmigo... ¿es por qué su madre me quiere o porque confía en mi familia?»
Con Tyler sumergido en un torbellino de pensamientos, el avión comienza a avanzar, poco a poco toma más velocidad y de pronto solo bastó un segundo para sacarlo del caos mental, cuando siente como Zoe le toma la mano con fuerza, él baja la mirada, observa durante un instante y no ha terminado de asimilar lo que ocurre, cuando siente como Nicole le toma la otra mano.
«¡Mierda! ¡Mierda!. ¡Esto es una mierda!» Piensa él, soltando un resoplido, luego recuesta la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados y sosteniéndole las manos a ambas chicas.
«Solo duérmete y ya. O al menos finge estar dormido, necesitas llegar rápido a Florida y que la Gata te ayude, Zoe se pegará a ella como un chicle y todo será más fácil.»
En Florida, Agata y Lucy ya terminaron de hacer la lista de compras, mientras que Sam, se encuentra en el living trabajando una nueva melodía en su guitarra.
—Mamá Lucy, ¿qué crees que les gustaría a los chicos de estudio que les prepare?
—Bueno cariño, cualquier cosa que decidas les gustará. Lo que sí sé, es que comen mucho —bromea ella, preparando un poco más de té.
—¿Será mejor varios postres pequeños o un pastel grande?
—No sé mi vida —responde Lucy, encogiéndose de hombros.