Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 17 #2
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CAPITULO 17 #2

Nicole de inmediato niega con la cabeza y aprieta el agarre que tiene en su mano, a la vez que Rose nota todos esos detalles.

—¿Segura? —insiste Tyler y ella vuelve a asentir.

—Sí, quiero que te quedes porque igual ya hablé de esto contigo, pero Rose no lo sabe aún —acota Nicole, viéndolo a los ojos.

—Está bien —susurra él sonriéndole, para luego quedarse en silencio.

—Rose... es sobre mi lista de cuatro excepciones.

—Okey… te escucho.

—Ya sabes que solo me faltaba conversar acerca de ese día con Tyler, y ayer lo hicimos, eso se sintió muy bien para mí, porque no fue triste, ni doloroso, en cambio, fue una sensación nueva.

Hablarlo con mamá, Lauren y Jhon pues, fue distinto, y en cierta forma lo entiendo, porque ellos ya eran adultos en ese entonces, y tienen recuerdos o emociones diferentes de las que yo puedo recordar haber vivido ese día.

Tyler que aun la sostiene de la mano, comienza a girar el anillo en el pulgar de Nicole, mientras que Rose, quien siempre durante las sesiones mantiene una expresión asertiva y relajada, por un momento se queda perpleja, al darse cuenta de lo que él está haciendo.

Durante un instante, Nicole sube la mirada y le sonríe a él, para luego volver su atención a Rose.

—Y pienso que el hecho de que él no conociera lo que pasó ese día, es lo que ahora me permite cerrar ese círculo, porque siempre tenía como eso ahí en el fondo pendiente, de que en algún momento tendría que hablarlo con Tyler, por ser una de las cuatro excepciones.

Eso en cierta forma me causaba algo de ansiedad, no mucha, aunque aclaro que no por miedo a él, sino por miedo a sentirme mal, a que fuera doloroso otra vez, como lo fue hace años con mamá, Jhon y Lauren —confiesa Nicole.

—¿Y te sientes tranquila ahora? —indaga Rose.

—Sí, más que tranquila, es que… no sé cómo definirlo bien, siento que ya no tengo nada pendiente y para mí fue lindo poder hablarlo con alguien que sea de mi edad, que me entienda, que haya estado ahí y que a diferencia de las otras tres excepciones, él no recuerda nada, pero igual me hizo entender que siente el mismo dolor, frustración, odio y felicidad por lo que pasó —comenta Nicole, con una pequeña sonrisa—.

Es bueno saber que ahora puedo conversarlo con alguien que me comprende de una manera diferente.

Ty estuvo allí, pero no recuerda el trauma, así que puedo hablarlo con él sin que le afecte de la misma manera que a los demás.

Porque Rose… aunque sepas que no es un tema del que prefiera conversar, sino mejor olvidarlo, ahora siento que si un día tengo un mal sueño o me pongo triste por pensar cosas que pudieron haber pasado, sé que puedo contárselo a él y que me entendería porque estuvo allí, lo vivió, aunque de una manera diferente que no puede recordar.

Poder llamarlo un día y decirle solo que me sentí mal cuando pasé junto al parque, porque si le digo eso a mamá, sé que ella reviviría su trauma y la preocuparía, cuando es solo algo que no me afecta tanto, es solo una sensación pasajera para mí, pero el hecho de no poder contárselo a alguien que lo entienda, eso a veces me hace sentir incomprendida o sola.

En ese momento, Tyler que la escuchaba atento deja de girar su anillo.

—Hey… claro que puedes llamarme, es más, espero que lo hagas y que después que me cuentes lo que quieras, vayamos comer helado de yogurt o al cine. Por cierto, tienes que agregar esa cláusula a nuestro contrato de “citri-amigos” —dice él, sonriéndole.

—¿Por cada llamada un helado? —pregunta Nicole.

—Me parece justo —afirma él, para luego sacar rápido su móvil de su bolsillo, mira la pantalla y finge recibir una llamada.

Tyler sabe que los asuntos que Rose habla con Nicole son más complejos y no quiere ser imprudente por lo que busca una manera de dejarlas solas.

—Chicas perdonen… es la Gata, tengo que contestarle, está en medio de un drama adolescente, con una zorra pseudo cantante de pacotilla que se burló de ella ayer en el estudio de grabación por ser repostera. Anoche Agata me llamó llorando, tengo que ver si está bien.

—¡Qué! ¡¿Quién se burló de ella?! —inquiere Nicole, indignada.

—La zorra de Morgan Wood —responde Tyler levantándose del sofá, atiende la llamada y sale de la oficina.

—¡Qué hija de puta! —exclama Nicole, molesta.

—¿Quién es esa? ¿La conoces? —indaga Rose.

—Sí, la he visto en las redes sociales, es una rubia que es famosa ahora con una canción y un bailecito.

—Okey... —murmura Rose, colocándose un poco hacia adelante—. Nicole, te interrumpiré porque necesito que hablemos rápido de esto antes de que regrese Tyler.

—Está bien, dime.

—¿Qué tanto te gusta Tyler?

—¿Qué? —replica Nicole, riéndose.

—Ay por Dios, se supone que él ya viene, así que hablemos sin rodeos. Te conozco desde los cuatro años, ¿crees que no me doy cuenta que él te gusta? —pregunta Rose, viéndola a la cara.

—Pues sí… obvio es muy lindo, a cualquier chica le gustaría.

—Pero tú nunca me lo mencionaste de esa manera, hablabas de él de la misma forma como hablabas de Agata, nunca como un chico que te interesara —acota Rose.