Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 17
37%

CAPITULO 17

En cuanto Nicole y Tyler entran a la oficina, se sientan en el mismo sofá color beige, ese que ambos tanto conocen, mientras que Rose, se ubica en la butaca frente a ellos, observándolos en completo silencio.

—¿Tú te acuestas o te quedas sentada cuando vienes? —inquiere Tyler.

—Pues me siento, pero sí me quito los zapatos, y a veces agarro ese cojín —responde Nicole, señalando.

—Yo le dije a Rose que necesitaba comprar una butaca de masajes, seria genial recibir uno y salir desestresado —comenta Tyler, sonríendo.

—Claro, como un dos por uno —afirma Nicole y ambos se ríen.

—Entonces... ¿cómo es que se pusieron de acuerdo en casi matar de angustia a nuestra única y eterna recepcionista? —bromea Rose.

—¡No! —responde al unísono ambos chicos.

—No nos pusimos de acuerdo, yo ni sabía que Nicole veía un psicólogo acá y menos que eras tú —aclara Tyler.

—Cierto, solo estábamos cerca y yo le dije que quería pasar a despedirme de mi psicóloga, pero nunca dije tu nombre —aclara Nicole—. Aunque él sí me comentó que tenía una, pero tampoco mencionó tu nombre.

—Creo que la que tiene que responder preguntas acá y muchas, eres tú —comenta Tyler entrecerrando los ojos, a la vez que junta sus palmas y mira fijamente a Rose, quien está completamente roja, intentando no reírse de las acusaciones.

—¡Cierto! Rose, me ofende que nos has estado ocultando información muy valiosa —agrega Nicole, indignada.

—¿Yo? —cuestiona ella, riéndose—. Esperen… es que es muy raro para mí, tenerlos sentados al mismo tiempo acá. No sé en cuál de los dos enfocarme —bromea causando que los chicos se rían.

—Bueno… habla, no seas egoísta —dice Tyler, sonríendo.

—Es que los conozco bien a los dos y a sus familias, son afortunados, ambos tienen unos padres increíbles y me alegra como no tienen ninguna idea, verlos interactuar juntos, pero…

esto es muy extraño para mí —confiesa Rose—.

Además de que estoy confundida, porque… hasta donde sé, ciertamente ustedes comparten, pero solo en fechas u ocasiones especiales.

No es como que se vean siempre, menos como que de pronto estaban caminando por acá cerca juntos, pasaron a saludar y que en la tarde los dos se van a Miami —acota viéndolos fijamente—.

Sumado a que… Lauren no sabe nada, Jenny sí y que yo tengo que mantener el secreto.

¿Qué rayos ocurre? —cuestiona y ambos chicos se vuelve a reír.

—Pues... sí nos vemos en todos los cumpleaños, navidad, acción de gracias y fechas importantes —confirma Nicole.

—Aunque no fuiste a mi concierto de zona cero, y mamá las invitó —refuta Tyler.

—No porque no quise, es que no estábamos en la ciudad, visitábamos a mi papá —aclara Nicole.

—Bueno… estás perdonada, pero ni se te ocurra dejarme plantado en mi próximo concierto —acota Tyler, en tono serio.

—¿Ya sabes cuándo es? —pregunta ella, volteando a verlo.

Por su parte, Rose se mantiene en silencio observando con detalle como ellos conversan.

—Hay dos el próximo mes, y Charlie mencionó que estaba en conversaciones para uno este verano en Miami —dice Tyler, sonriéndole.

—¡Ay por Dios! ¡Qué emoción! ¿Y será esta semana mientras estemos todos allá? —indaga Nicole.

—No lo sé… es que no ha querido decirnos aún, hasta tener todo confirmado, porque dice que es de mala suerte —comenta él, entre risas.

—Ojala que sí, la Gata me mostró los videos que tomó en Zona cero, y literalmente estaba junto a la tarima.

—Claro, ella estaba así de cerca —afirma Tyler colocando su manos una frente a otra, a unos cincuenta centímetros de distancia.

—Yo jamás he estado tan cerca en un concierto, porque ya sabes que solo he ido con mamá a los de gente grande, donde uno se sienta en butacas.

—Sí, Jenny, la reina de las baladas —agrega Tyler.

—¡Siii! —reitera Nicole, riéndose.

—Ah, pero un amigo de Charlie es dueño de un local enorme en Miami, donde se presentan bandas todos los días en verano, nosotros hemos tocado allí como cuatro veces —explica Tyler—.

Miraré cuales van a tocar esta semana, para ver si hay una que quieras ver de cerca, ¿eso te gustaría?

—inquiere en voz baja, al mismo tiempo que le toma la mano.

Rose de inmediato se da cuenta del movimiento de Tyler, pero decide mantenerse en silencio, observándolos.

—¿Lo dices en serio? —cuestiona Nicole y él asiente—. Claro que me gustaría, es fantástico.

—Deberíamos haber hecho esto antes.

—Sí, no puede ser que nuestro último viaje genial de verano, fuera el de la mofeta —recalca Nicole haciendo que Tyler estalle de risa.

En ese momento, Rose se queda pensando durante varios segundos, haciendo un trabajo arduo de memoria, hasta que finalmente recuerda conversaciones de años atrás, cuando ellos aún eran niños, entendiendo el chiste de la mofeta, y comienza a reírse.

—Ah mírala, riéndose de las desgracias ajenas —bromea Tyler.

—Pues... yo solo estoy esperando que me respondan lo que pregunte —replica Rose.

—¿Cuál era la pregunta? —inquiere Nicole, entre risas.

—¡Ah sí! ¡Ya recordé! De que por que estábamos caminando por acá —dice Tyler—.

Bueno, porque fuimos de compras ayer con nuestras mamitas, nos aburrimos, las dejamos eligiendo skincare mientras que nosotros fuimos a comer pollo.

Ahí hablamos cosas de la vida y la invité a mi combate de hoy, que por cierto…

gané espléndidamente, salimos de ahí y fuimos a comer helado de limón, luego compramos unas cosas para el viaje y allí fue cuando ella dijo que se sentía mal por haberte cancelado la cita, me preguntó si la podía acompañar un momento a saludar a su psicóloga, yo le dije que sí, después entramos y Mónica casi se desmaya al vernos llegar, seguido de eso entró en pánico, al revelar el oscuro secreto que Rose nos ha ocultado por un montón de años, luego tú nos encerraste en contra de nuestra voluntad y estás acá ahora interrogándonos —resume jovialmente causando que las chicas se rían.

—Es cierto Rose… ¿por qué nunca nos dijiste que nos conocías a ambos? —pregunta Nicole—. Eso es injusto.

—Primero, porque no es profesional, y segundo porque aunque ciertamente en ocasiones nombraban al otro, sus sesiones nunca giraron directamente en eso —aclara Rose—. Es decir, Tyler no venía a hablar de Nicole, y Nicole no venía a hablar de Tyler.

—Rose... —interviene él con tono serio.

—Sí, dime —responde ella, viéndolo.

—Hace unos cuatro días, mi mamá nos contó a Agata, Sami y a mí lo del accidente.

—Okey… ¿Y cómo te sientes con eso? —indaga Rose.

—Pues... lleno de odio, felicidad y de claridad, todo al mismo tiempo —responde él pensativo, a la vez que Nicole le toma la mano.

Tyler voltea a verla durante un instante, donde ambos se sonríen sutilmente.

—Bien… ¿especifícame hacia quién sientes tienes estos sentimientos? ¿Y a que te refieres con lo de la claridad? —inquiere Rose, en tono profesional.

—Odio contra un hijo de puta que el karma se encargó de sacar de este mundo.

Felicidad por mi familia, porque tengo el papá más genial y valiente del mundo.

Porque mi madre estuviera recién aprendiendo a conducir, que lo hiciera tan lento y que justo fuera ella la que atropellara a Nicole.

Porque Agata se mantuvo sana en el vientre de mi madre ese día, porque Jenny fuera tan astuta y persistente para ganarse el cariño y la confianza de mis padres, también porque Nicole está acá y es parte de mi familia.

Ella con la mano que tiene libre agarra el brazo de Tyler, en cuanto él se da cuenta, se inclina un poco hacia Nicole y le da un beso en la frente, para luego devolver su mirada hacia Rose.

—Y claridad porque… ahora entiendo el origen de todo, como mis papás me sobreprotegían y eso hizo que me pusiera tan celoso cuando nació la Gata.

Sentía que ella me quitaría eso, veía como mis padres la súper sobre protegían, incluso aún más que a mí, pero no era porque la prefirieran a ella, era solo que estaban aterrados y traumados con lo que había pasado, además de que es una niña preciosa, como una muñeca que alguien puede robarse —acota Tyler—.

Luego me aferré a Sami, porque era mi hermano, y pasó que ella y él se gustaban desde niños, pero no dijeron nada nunca, entonces cuando me enteré hace poco…

volví a sentir esos celos sin sentido, pero bueno…

ya eso Agata y yo lo solucionamos —aclara sonríendo—.

Yo amo que ella esté con Sami, porque él sin duda la ama y es feliz, lo cual me contenta, además no quiero que ningún idiota salga con mi hermana, sé que él la cuida incluso más que yo, así que todo ahora es perfecto.

—Pues… no tengo que darte ninguna opinión, porque simplemente me dejaste sin palabras —comenta Rose—.

Aunque sí diré que estoy sumamente orgullosa de ti, porque lo entendiste a la perfección, lo analizaste, manejaste y resolviste con demasiada inteligencia.

Tyler eres un chico genuinamente increíble y con un gran corazón.

—¿Entonces ya me gradué como paciente? Espera...

¿eso significa que no quieres verme más?

¿Que no quieres que te llame? ¿Ir a mi boda y conocer a mis bebes?

—bromea él y Rose se ríe—. Y justo cuando la Gata me contó que quería conocerte, es más, literalmente dijo que te prepararía una tarta para agradecerte por ayudarme estos años.

—Oigan, si la Gata viene, tienen que invitarme, porque no comerán tarta sin mí —declara Nicole, con una sonrisa.

—Bueno eso me gustaría mucho, tienen años hablándome de ella, obvio que quiero conocerla, sé que ambos la aman demasiado —agrega Rose—.

Y Tyler… no te desharás de mi así tan fácil, siempre me llamarás cuando quieras, somos amigos, eso te lo he dicho, contáctame así sea solo para saludarme, sabes que eso es genial para mí —agrega y Tyler levanta el pulgar.

—Rose, no quiero quitarte más tiempo, sé que debes tener otras cosas, pero puedo decirte algo rápido —comenta Nicole, suavemente.

—Claro que sí.

—Hey… te espero afuera —murmura Tyler.