CAPITULO 16 #2
—Ah, para asustar a la Gata, es que la amenacé con matar su peluche —responde Tyler, riéndose.
—Ay por Dios, ustedes están locos —afirma ella, sonríendo y luego se detiene—. ¡Eso es genial! Veo videos random de personas en la calle usándolos, y me río como loca —añade señalando hacia los disfraces—. Pero hacer eso sola no tiene mucho sentido, hay que tener amigos geniales para que sea épico.
Tyler se acerca y detalla a que se refiere.
—Yo siempre quise hacer eso. Tienes razón, es súper genial, también he visto decenas de esos videos.
—¡Entonces hagámoslo! —dice ella, emocionada.
—¡Claro! Pero… tengo que llevar uno extra para Sami, si no me matará por no comprarle uno —afirma Tyler, mientras sigue riéndose.
Al cabo de un rato, ellos salen de la tienda con las bolsas de compras y caminan hacia la entrada del centro comercial.
—Oye Ty… antes de irnos para tu casa, necesito hacer algo rápido, no serán más de quince minutos.
—Sí claro, aún es temprano. ¿A dónde tienes que ir?
—Derecho hacia allá, a tres cuadras —explica Nicole, a medida que avanzan en esa dirección.
Ellos van conversando y comentando todo lo que pasó en el combate, Nicole está entusiasmada contándole su impresión, a la vez que Tyler escucha atento y se ríe de sus reacciones.
—Es acá —indica ella, deteniéndose frente a un edificio.
—¿Acá? —cuestiona Tyler incrédulo, señalando la puerta de la locación.
—Sí, pero será rápido, solo quiero despedirme de mi psicóloga.
Es que tengo sesión con ella cada cuatro meses, me tocaba venir en dos días, y bueno...
tuve que cancelar por el viaje, entonces me siento culpable porque nunca antes le había cancelado —explica ella en voz baja, tomándole el brazo—. Es como una amiga, ella es genial.
—Nicole —murmura Tyler, suavemente.
—¿Qué?
—Acá mismo —dice él señalando hacia dentro—. También está el consultorio de mi psicóloga.
—¿Si? ¡Ah que genial! Entonces no te sentirás raro entrando y esperándome cinco minutos mientras la saludo.
—No claro que no, vamos —afirma él y ambos ingresan.
—Buen día, Mónica —saluda Nicole al entrar con una sonrisa.
—¡Nicole! —replica la recepcionista girándose, quien es una señora mayor—. Hola preciosa —añade pero de inmediato frunce el ceño—. ¡Tyler! —exclama sorprendida y se queda perpleja al ver a Nicole tomada del brazo de él.
Ambos chicos se ríen al ver su reacción.
—Hola Mónica, tiempo sin verte. ¿Estás bien? —pregunta Tyler.
—Sí... muy bien… ¿y tú? —replica Mónica casi sin parpadear, aun tratando de procesar la información en su mente.
—¡Genial! Recién tuve un combate y gané. Creo que impresioné a Nicole, ¿verdad?
—¡Si! ¡Súper impresionada! —afirma Nicole, aun tomándole el brazo—. ¡Fue épico!
—Okey… —responde pausadamente Mónica, sintiéndose aún confundida, a la vez que mira hacia la pantalla de su computador—. Chicos… ninguno tiene cita agendada con Rose hoy.
—¿Con Rose? —cuestionan Tyler y Nicole al mismo tiempo.
—¿Tú te ves con Rose? —pregunta Tyler y ella asiente con la cabeza.
—¿Tú también te ves con ella? —inquiere Nicole sorprendida y Tyler le confirma asintiendo.
—¡Ay por Dios! ¡Me despedirán! —exclama Mónica, preocupada, al darse cuenta que indirectamente, compartió información privada con un paciente, acerca de la identidad de otro.
—¡No! ¡No cariño, está bien! ¡No te despedirán! —dice Nicole estirando su brazo y tomando el hombro de Mónica.
—Sí tranquila, está bien. No pasará nada —agrega Tyler.
—Claro que pasará… me despedirán. ¡Ay santo Dios! ¡Tengo veinte años trabajando acá y nunca me pasó esto! —explica ella, tocándose el pecho.
—No te angusties y respira —indica Nicole—. Te juro que todo va a estar bien.
—Sí, nosotros nos conocemos desde pequeños —acota Tyler, a la vez que toma la mano a Nicole por encima del mostrador de recepción, en un intento de calmar la angustia de la recepcionista.
—Sra. Mónica, puede por favor agendar a... ¡Carajo! —exclama Rose al llegar a recepción y ver a sus dos pacientes ahí de pie juntos, causando que Mónica se ponga pálida como un papel.
—Rose… cálmala, dile que no la despedirán —comenta Tyler, rápidamente.
—¡¿Qué?! ¡Claro que no te despediríamos! —dice Rose, a la vez que se acerca de inmediato preocupada, da la vuelta y la toma de la mano.
—Viste Mónica, quédate tranquila. No pasó nada —reitera Nicole, sonriéndole.
—Oye… ¿por qué crees que te despediríamos? —indaga Rose, confundida—. Si sabes que no podemos vivir sin ti, eres la que mantiene todo perfectamente organizado, no entiendo.
—Es que yo les dije que ninguno de ellos tenía cita hoy contigo —explica Mónica, nerviosa.
—Ahhh... —murmura Rose, dándose cuenta que ambos chicos se acaban de enterar que son sus pacientes.
—Pero eso no es motivo para que te despidan, a mí me parece genial que Nicole se vea con Rose —afirma Tyler.
—Sí, a mi también me parece increíble que Rose te atienda. Además, yo no venía por cita, solo vine a despedirme de ella, porque me voy de viaje con Tyler —aclara Nicole.
—¡¿Qué?! —cuestiona Rose, sorprendida—. ¿Me cancelaste porque tu viaje es con Tyler? —añade incrédula y ambos chicos se ríen.
—Sí. Oye, mi mamá si lo sabe, pero su mamá no —comenta Nicole—. Así que no puedes decir nada.
—Exacto Rose, no nos arruines la sorpresa —agrega Tyler.
—Santo cielo… vamos adentro mejor, porque no entiendo nada. Y tú, quédate tranquila, nadie te despedirá nunca —declara Rose viendo a su recepcionista—. Estos chicos se conocen de toda la vida, son como hermanos.
—¡Pero de diferentes padres! —recalca Tyler con rapidez haciendo que Nicole comience a reírse, al mismo tiempo que Rose sonríe al verlos interactuar así.