Gatita 3 (Saga Gatita 3) CAPITULO 16
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CAPITULO 16

Al siguiente día en casa de los Lambert, todos se encuentran desayunando en el comedor.

—Bueno, este es nuestro itinerario —dice Tyler después de tomar un sorbo de jugo, captando la atención de sus padres—. Lauren, tiene cita con el dentista y luego tiene que ir a la imprenta, para llevar los bocetos físicos que le encargó Lucy.

Ambos padres escuchan y sonríen mientras que siguen comiendo, sin entender porque su hijo narra lo que harán.

—Jhon, tiene que pasar por la oficina, ver las novedades de las últimas veinticuatro horas, hacer presencia, tomar su café —comenta Tyler—. Debe poner cara de malo para que nadie haga estupideces en su ausencia y realicen su trabajo, sin que él tenga que estar encima dirigiendo todo.

Lauren y Jhon comparten una mirada entre risas, pero deciden no intervenir.

—Tyler, terminará de comer, se cambiará de ropa, luego se irá al gimnasio de lucha, le ganará al hijo de perra que le pongan en frente, comerá un helado de yogurt de limón, y después del mediodía… llegará al aeropuerto, donde tomará un vuelo hacia Florida, apareciendo de sorpresa.

—¡Qué! —exclama Lauren, asombrada.

—¿Te vas para Florida? —inquiere Jhon, dejando de comer.

—Oigan, no me interrumpan, que no he terminado  de decir el itinerario —replica Tyler sonríendo, al mismo tiempo que come un poco de su cereal—.

Continúo donde quedé.... Tyler llega de sorpresa a Florida, porque está aburrido, se siente solo y triste sin sus dos hermanos, mientras que Lauren y Jhon, tienen por primera vez, después de dieciocho años de una perfecta labor de padres, la casa sola para ellos.

Ambos adultos vuelven a compartir una mirada atónitos, a la vez que siguen escuchándolo atento.

—Lauren y Jhon, saldrán a cenar, a un concierto, al cine, una fiesta, o adonde se les dé la gana de ir, sin tener que preocuparse por si sus hijos en la casa, necesitan algo, o si tienen para comer.

Porque sus tres hermosos e inteligentes hijos, estarán juntos cuidándose como una maquina bien aceitada —explica Tyler, comiendo otro bocado de cereal.

Sus padres se ríen tontamente, pero deciden mantenerse sin decir nada.

—Entonces, que dicen…  ¿estamos de acuerdo con el itinerario o no? —inquiere Tyler.

—¿En serio no dirás nada?

—Mamá… ¿no oíste la parte donde dije que era sorpresa? Eso significa que es secreto, así que no me arruinen la idea. Nada de hablar con Charlie, ni con Lucy —insiste Tyler, con voz seria—. Yo quiero sorprender a la Gata, le llevaré su peluche, porque sé que lo extraña, ella nunca ha dormido sin él.

—Aww, eso es muy tierno —añade ella, sonríendo.

—¿Te dijo que lo extraña? —pregunta Jhon, mirando a su hijo.

—Sí, anoche antes de dormir, cuando la llamé —responde Tyler, tomando un poco de jugo de naranja.

—¿La llamaste? —cuestiona Jhon, sorprendido, ya que nunca había visto una sola vez, en la que Tyler hablara por teléfono con Agata.

—Obvio papá, es mi hermanita, y esta es la primera vez que no duerme en casa. La he llamado como seis veces en dos días, sé que Sami la cuida, pero igual la molesto cada vez, mira —dice Tyler, mostrándole su teléfono—. Le pedí que me mandara una foto cada hora, así no estuviera haciendo nada.

Él desliza la pantalla del móvil con su dedo para mostrarles la conversación con Agata y las decenas de fotos que se han enviado.

—Ah, esta se la mandé yo, es de un pollo al limón que comí con Nicole, le dije a la Gata que tenía que aprender a prepararlo, porque me gustó mucho —acota Tyler.

—Entonces... ¿tienes que comprar el pasaje? —pregunta Jhon, sonriéndole.

—No papá, ya lo hice anoche, y todo está perfectamente coordinado. Ustedes solo preocúpense por ver si harán una cena romántica, o si prefieren salir a comer a un sitio con cielo abierto, luego de ver una obra de teatro.

—Okey… ese plan me gusta —añade Lauren, a la vez que continúa comiendo su cereal.

—¿El de la cena o el de la obra? —replica Jhon, mirando a su esposa con complicidad.

—Bueno… yo me voy a cambiar de ropa, ustedes hagan sus planes... par de adolescentes —bromea Tyler al mismo tiempo que camina hacia las escaleras, causando que los tres se rían.

Tyler llega al gimnasio de lucha después de que su madre lo dejara, ya se encuentra vestido con su uniforme azul, está junto a la banca esperando su turno y dando pequeños brincos para mantenerse en calor, al mismo tiempo que observa la lucha de otros dos atletas.

—¡Ty! ¡Ty!

En cuanto escucha como lo llaman, él se voltea y ve hacia una de las gradas, donde se da cuenta que a varios metros, se encuentra Nicole parada, saludándole con la mano y él le sonríe.

—¡Hola! ¡Viniste! —exclama él sorprendido, caminando hacia ella— ¡Qué rayos! Pensé que nos veríamos en la heladería, no me dijiste que vendrías.

—Pues sí vine —afirma ella, abrazándolo—. ¡Ay por Dios! ¡Mírate! —añade quedando boquiabierta.

—Espera, no te burles —replica él riéndose nervioso, a la vez que niega con la cabeza.

—¡No me burlo! ¿Cómo podría hacerlo cuando te ves tan jodidamente bien?

—Pues... gracias —murmura Tyler, bajando la mirada y es cuando nota la maleta—. Entonces, ¿eso es un sí de Jenny? —inquiere señalando el equipaje.

—¡Obvio! ¡Te dije que me dejaría ir al fin de mundo siempre y cuando vaya con un Lambert! —dice Nicole, entre risas.

—Me gusta esa forma de pensar.

—Lo único difícil, fue convencerla de que no le dijera nada a Lauren, pero compré su silencio a cambio de traerle un hermoso traje de baño.

—Okey, bueno a mí me suena como un buen trato. ¡Ay santo cielo! —exclama él, agarrándose la cabeza.

—¿Estás nervioso? —inquiere Nicole, viéndolo a los ojos—. Tranquilo te irá muy bien, ganarás.

—¿Nervioso por la pelea? —replica Tyler—. ¡No! ¡Nada que ver! Es que… no puedo creer que ambos iremos a Miami —aclara riéndose.

—Lo sé, es una jodida locura, estoy tan emocionada, nunca he ido sin mi mamá. ¡Será genial! ¡Creo que será un viaje inolvidable! —afirma ella, mirándolo fijamente.

—¡Carter y Lambert! —anuncia uno de los referee con fuerza.

Tyler se voltea y le asiente con la cabeza, para luego volver a mirar a Nicole.

—Sí, inolvidable.... como el viaje de la mofeta —bromea él, al mismo tiempo que se aleja caminando de espaldas y ambos se ríen tontamente.

Tyler se acerca al borde del círculo de la lona, donde el otro atleta ya está aguardando por el inicio del combate, luego de la señal del referee, ambos se saludan, después Tyler comienza a dar pequeños saltos sobre el tapiz central, al mismo tiempo que analiza a su contrincante.

En cuanto se escucha el silbato inicial, el rival se mueve en círculos a través de la lona, mientras que Tyler se queda plantado en el centro, detallando meticulosamente cada movimiento de Carter.

Por su parte, Nicole se encuentra grabando con su teléfono, de pie sobre las gradas, está perpleja observando la situación, es la primera vez que ve un combate y siente la tensión del ambiente.

En un instante, ambos chicos chocan sus cuerpos sin ninguna sutiliza, se oye como impactan sus hombros contra la humanidad del otro, Carter ataca y luego se agacha, intentado tomar con desesperación la parte posterior de los muslos de Lambert, pero Tyler ya lo estaba esperando, por lo que tiró las piernas hacia atrás y dejo caer todo el peso de su torso sobre la espala de Carter, el impacto se escuchó en todo el gimnasio, incluso se sintió la vibración en el suelo de los cuerpos al caer en la lona.

—¡Vamos Lambert! ¡Presiona! ¡Presiona! —grita su entrenador.

—Ay por Dios… Ay por Dios… —murmura Nicole, completamente sorprendida grabando.

Carter se encuentra atrapado bajo el musculoso cuerpo de Tyler, el oxígeno empieza a escasear, por lo cual tiene que actuar rápido, hace palanca con su codo y se apoya en su rodilla para lograr algo de espacio.

Ambos chicos batallan con todas sus fuerzas durante dos eternos minutos, están empapados en sudor, sus cuerpos y extremidades parecen entrelazarse mientras combaten.

El referee se arrodilla al borde del tapiz, y con la mirada fija, observa como desaparece el espacio entre los omoplatos de Carter y la lona, por lo que golpea la lona con la palma de la mano dos veces y luego grita.

—¡Tiempo! ¡Toque de espaldas!

Tyler afloja de inmediato el agarre y se deja caer a un lado, respirando agitadamente.

—¿Qué pasó? ¿Por qué lo soltó? —pregunta Nicole confundida para sí misma, luego voltea para mirar al chico que está a un lado—. Oye… ¿qué pasó ahí? ¿Por qué lo soltó?

—Porque ya terminó la pelea —responde el chico.

—¿Ya? ¿Pero quién ganó?

—El de azul, Lambert.

—¡Vamos Tyler! —exclama Nicole y salta emocionada—. ¡Eso Ty! ¡Eres el mejor! ¡Citri-victoria! ¡Citri-victoria!

Tyler se encuentra exhausto tirado en la lona, mirando las luces del techo e intentando recuperar el aliento, a la vez que sonríe cuando escucha los gritos de Nicole en el fondo.

Luego del combate, los chicos continúan según lo planificado, y se disponen a festejar la victoria, por lo que ambos van a la heladería. Tyler y Nicole están sentados en una de las mesas, terminando de comer sus helados de yogur de limón.

—¿Y? ¿Qué tal? —inquiere ella, con la cuchara en la mano.

—Pues… ¡Aprobado! ¡Me encanta! Desbloqueaste un nuevo postre para mí.

—Genial, entonces dime, ¿cuál es el plan? Pensé que traerías tu maleta.

—No, aún es muy temprano, pero ya empaqué, solo tengo que regresar a casa, darme un baño, tomar la maleta y listo —explica Tyler, terminando su postre.

—Pero si voy contigo, Lauren me verá.

—No, porque mamá tenía que ir al dentista y luego hacer otras diligencias, ella no volverá antes del mediodía. Oye… vamos, quiero entrar un momento a una tienda de disfraces que está allá.

—¿Disfraces? —cuestiona ella, riéndose.

—Sí, pero no te emociones, no es un sex-shop —bromea él y ambos se ríen, al mismo tiempo que caminan.

—Bueno… ¿que buscas exactamente? —indaga ella, justo cuando entran al local.

—Pues una navaja de esas de mentira, las que se les esconde la cuchilla cuando lo apoyas —explica Tyler, mirando los estantes.

—Sí, ya se cuáles son, pero... ¿para qué la quieres? —pregunta ella, entre risas.