CAPITULO 15
Mientras tanto en Florida, Sam se encuentra acostado en el sofá cuando su teléfono suena con una llamada entrante y él atiende de inmediato.
—Hola Ty.
—¡Sam! ¡¿Qué demonios pasó con Agata?! ¡¿Qué le hiciste?! ¡¿Qué carajos está ocurríendo con Morgan Wood?! ¡Literalmente te fuiste ayer! ¡¿Y ya estás jodiendo a mi hermana?!
—¡Qué! ¡Ay por Dios! ¡No es así! —replica Sam, frustrado—. Agata está exagerando todo, aún está muy enojada conmigo, porque la regañé allá frente a ustedes.
—Sí… eso pensé —murmura Tyler pensativo durante unos segundos, antes de volver a hablar—.
La conozco bien, sé que ella tiende a exagerar mucho, pero luego me dijo cosas muy precisas sobre Morgan, y esa mierda no tiene nada que ver con lo del regaño.
Me contó que se burló de ella por ser repostera, que nunca se había sentido tan humillada y que por eso se salió de la cabina de grabación, además de que tú no la presentaste como su novia, que Morgan se enteró solo porque Gael hizo un comentario —añade con un resoplido—.
Incluso que estuviste con Morgan todo el día y que le diste tu número, también que la zorra te escribió allí frente a ella. ¿Me dices que Agata inventó todo eso?
—No… eso sí es cierto.
—¡Sam! —exclama Tyler enojado, levantándose de la cama—. ¡¿Qué demonios te pasa?
—Espera… las cosas no sucedieron así, pregúntale a mis padres, yo me enojé por la actitud de mierda de Morgan, eso no me gustó, la manera en como la trató fue espantosa —afirma Sam—.
Pero es una cliente del estudio, no podía gritarle ni nada, lo que hicimos fue salir de inmediato, dejarla sola con Gael y nos fuimos detrás de Agata.
—Por Dios… ya sabes que es una zorra, ¿para qué demonios pasas todo el día con ella? ¡¿Para qué le das tu número?! ¡¿Y por qué maldita sea no le presentaste a la Gata como tu novia?! —cuestiona Tyler, furioso.
—Oye cálmate, te responderé todo —dice Sam, resoplando de nuevo—.
Primero que todo, claro que sé que es una zorra, y no pasé el día con ella por placer, estuvimos Gael, papá y yo, es decir que estábamos los cuatro encerrados en el estudio, y lo hice solo porque papá me pidió ayuda con la guitarra, quería terminar ese demo hoy para poder tener más tiempo libre para pasear con Kitty.
Segundo… no podía negarle mi número a Morgan, eso sería poco profesional, ¿si te lo pide a ti le dirías que no?
Tyler se queda en completo silencio escuchando las palabras de Sam, quien al ver que este no le responde la pregunta, continúa hablando.
—Mucho menos después de que papá estuviera mencionando la idea de hacer una colaboración en algunos videos con Morgan, sabes que ella tiene un público en redes que también nos sirve a nosotros.
—Bueno sí, pero… igual no deja de ser una zorra.
—Y por último, obvio que me moría de las ganas de presentarle a Kitty como mi novia, pero no haré nada de eso, si Agata se niega a hablarme, ella ni siquiera se ha dignado a mirarme una vez desde que salimos de Alabama.
Yo la amo Ty, pero… ella tiene que madurar.
Yo no hice nada malo y a estas alturas, veo que ella está esperando que yo arregle esta mierda, cuando es por su orgullo que yo no puedo tener la libertad de presentársela a nadie —acota Sam—.
Y cuando Morgan le preguntó con desprecio si era repostera, lo que quise fue plantarle un enorme beso en la boca frente a la zorra esa, para que se le bajen los humos, porque se cree una maldita diva que puede pisotear a las demás chicas.
—Espera… ¿aún siguen peleados por lo del regaño? —inquiere Tyler, sorprendido.
—Sí, ya te dije, Agata está súper indignada.
—Pero si yo hablé con ella anoche y le dije que tú tenías toda la razón —comenta Tyler, extrañado.
—Bueno… Agata aún sigue en esa posición, y yo solo espero que se le pase y que se dé cuenta que la mierda que hizo, fue lo suficientemente grave como para merecer ese regaño.
Ty… yo no debería tener que hacerlo, porque soy su novio, no su hermano, pero…
si ella va a actuar como una niña, entonces lo seguiré haciendo aunque se enoje.
Ya sabes que prefiero mil veces que este molesta conmigo a desaparecida.
—Sí, claro que lo sé —afirma Tyler—. Oye… ¿dónde estás ahora?
—Pues en el sofá, estoy durmiendo acá. Mis papás ya se acostaron, es que anoche nos trasnochamos y hoy nos fuimos a las cinco de la mañana para el estudio.
Honestamente… estoy físicamente tan cansado y mentalmente agotado con esta mierda —confiesa Sam, soltando un suspiro—.
Debería estar feliz con ella acá, pero Kitty está cerrada a madurar, y no voy a ceder yo, porque si no, ella pensará en el futuro que tiene derecho a hacer cualquier estupidez, porque sabe que yo iré a buscarla luego.
—En eso tienes razón. Tranquilo, déjame hablar con ella, tiene que oírme.
—Pues ojalá lo haga, porque ya estoy harto del maldito drama. La verdad es que no pensé que tenerla de novia seria así —resopla Sam, agotado.
—Oye, no te desilusiones, no aun. Agata está pequeña, eso ya lo sabias.
—Lo sé Ty, solo… soy sincero contigo. En mi mente, todo iba a ser diferente, pero no soy yo el problema, no es falta de amor, ni de interés de mi parte.
—Claro, eso lo sé. Voy a colgar y hablaré con ella.
—Okey —murmura Sam.
En cuanto Tyler finaliza la llamada, sube la mirada al techo y suelta un suspiro largo.
—¡Por Dios santo! Dame paciencia —murmura antes de marcar de nuevo el número de su hermana.
—Hola.
—Hey Kitty, ¿conseguiste la receta?
—Sí —responde ella, secamente sin agregar nada más.
—Qué bueno. Oye… necesito que me escuches y que me escuches bien, ¿sí?
—Claro, dime.
—Bien. Primero, tienes que saber que si quieres enojarte conmigo, eso lo entenderé, porque soy tu hermano mayor, y como tal, tengo derecho a regañarte cuando te equivocas, y no lo haría porque te odiara o no te quisiera, sino todo lo contrario.
Si en algún momento yo te regaño, es porque me preocupo por ti, ¿eso lo entiendes?
—Sí, pero… ¿por qué me vas a regañar? —indaga ella, confundida—. Yo no hice nada.
—Bueno hoy no hiciste nada, en eso tienes razón, la culpa fue de Morgan, y sé bien que es una zorra, así que no te los tomes personal, ella trata así a un montón de chicas, eso se sabe en toda Florida desde hace tiempo.
—Fue una hija de puta y yo no hice nada —afirma Agata en tono serio.
—Aunque sí hiciste algo, cuando Gael mencionó que eras la novia de Sami, seguramente Morgan vio que no tendría chance con él y por eso intentó humillarte, Sami en ese instante quiso gritarle y defenderte, pero como ella es un cliente del estudio, no podía hacerlo.
Créeme, su idea era agarrarte y plantarte un enorme beso, delante de la zorra.
—Claro… eso hubiese sido perfecto, pero no lo hizo. Yo me sentí pisoteada y él no hizo nada —refuta ella, resoplando.
—Kitty… aquí es cuando viene mi regaño, estoy enojado porque anoche hablamos y te dije claramente, que tenías que solucionar el problema con Sami.
Lo que sucedió aquí te lo merecías, porque fue muy inmaduro lo que hiciste, pero en vez de aceptarlo y aprender, te pones a la defensiva, cuando en esta ocasión tú no eres la víctima.
—Pero Ty...
—¡No Agata! —Tyler la interrumpe de inmediato—. Me vas oír, así que te callas y me escuchas.
Por su parte, ella se queda de brazos cruzados indignada, escuchando como su hermano la reprende por primera vez.
—Si anoche me hubieses echo caso, hoy Sami no solo te hubiese presentado como su novia que ama y adora, sino que te hubiese besado y abrazado, sintiéndose muy orgulloso de ti hasta más no poder delante de la zorra esa, pero…
obviamente no podía hacer nada de eso, cuando tú ni siquiera te dignas a verlo y menos a hablarle —acota Tyler, en tono serio—.
Así que si no quieres que me enoje contigo, vas a ir y le pedirás disculpas a Sami por tu actitud.
Entiende que él está haciendo el papel de hermano contigo cuando solo debería estar preocupado como tu novio, así que…
ahora yo estoy cumpliendo mi papel de hermano mayor.
Si te enojas con alguien, que sea conmigo, pero no jodas todo el amor que él te tiene, porque te niegas a madurar.
Agata cariño… date cuenta, Sami es más grande que tú, no agotes su paciencia, tienes que poner de tu parte y ser la novia que él merece tener, y no solo la pequeña vecina a quien siempre cuidó.
—¿Por qué dices lo de agotar su paciencia? —pregunta ella, mortificada—. ¡Ty! ¡¿Sami te dijo eso?! —indaga llorando.
—Cariño… él no me dijo eso, pero lo que sí me dijo, es que está harto del maldito drama.
Así que perdón, pero tienes que despertar, porque si no dejas el drama, Sami se cansará.
Prefiero decírtelo ahora mismo, cuando aún tienes tiempo de resolver todo de una vez, a que sigas con esta actitud, y que dentro de unas semanas ya no haya vuelta atrás, y pierdas tu chance con Sam.
—No Ty, yo no puedo perder a Sami… —dice ella, entre sollozos—. Lo amo mucho, me moriría de tristeza.
—Entonces cuelga la llamada, anda ya mismo a la sala, le pides disculpas y no vuelvas a actuar así más nunca.
Si un día hay algo que no te guste, o que te moleste, se lo dices con palabras como los adultos, no aplicándole la ley del hielo.
¡Agata ya no tienes nueve años y recuerda que Sami cumplirá diecinueve! ¡Él no está para esas estupideces!
—Okey… ya lo entendí —añade ella, sorbiendo por la nariz.
—Bueno ve, arréglalo todo ya mismo y luego me escribes cuando Sami ya esté contento y tranquilo, Agata… no me voy ir a dormir hasta que me mandes ese mensaje, si no lo envías en menos de media hora, te volveré a llamar.
—Está bien, ya voy —responde ella, finalizando la llamada.
—¡Ay por Dios! ¡Esto de ser hermano mayor de dos idiotas enamorados, es agotador! —exclama Tyler resoplando.